Málaga

Los trabajos desarrollados en los restos arqueológicos en el yacimiento de las Dunas, en la playa de Lindavista de Marbella (Málaga), han revelado que lo que queda no es una duna natural en sentido estricto, sino que gran parte de ella es el relleno de escombros de época tardorromana que cubren una instalación alfarera donde se fabricaban grandes contenedores como ánforas y material de construcción.

Así se desprende del estudio específico realizado en la zona, en el entorno sur de la Basílica Paleocristiana Vega del Mar, por un equipo de arqueólogos y restauradores contratados a tal fin con carácter de urgencia por el área de Cultura de la Tenencia de Alcaldía de San Pedro, han informado desde el Ayuntamiento de Marbella (Málaga).

Su director general, José Antonio Moreno, ha explicado que "durante la investigación se han abierto cinco sondeos, identificándose al menos tres hornos, de los cuales uno ha sido excavado por completo con la finalidad de establecer una cronología y garantizar su conservación una vez realizado un tratamiento de consolidación".

En los restantes sondeos, se han identificado "a techo" (no se ha profundizado en la excavación) depósitos también relacionados con labores de alfarería y elaboración de material de construcción. "Destaca la aparición de una estructura singular de desagüe de mayor antigüedad que los hornos, que se desarrolla hacia el interior de la duna, en un magnífico estado de conservación", ha indicado Moreno.

Además, el estudio, realizado por la empresa Menia Restauración y coordinado por Cristina Moreno Prieto y Miguel Vila Oblitas, ha constatado la presencia de materiales altoimperiales, que hasta el presente no figuraban en el repertorio conocido en esta zona, "lo que genera la posibilidad de plantear nuevas hipótesis sobre el yacimiento en general".

Durante las prospecciones se han encontrado una serie de restos, alguno de los cuales aún está siendo estudiado para su correcta datación: objetos metálicos (unas pocas monedas de bronce, clavos, anzuelos, bases de copas y un amuleto de bisutería), teselas, trozos de estuco pintados, y un amplio abanico de restos cerámicos de todo tipo con una gran presencia de un determinado tipo de ánfora (Keay XIX), casi con toda seguridad de producción propia.

"Aunque estos restos se han de depositar en el Museo Arqueológico Provincial, la intención del Área de Cultura es que puedan ser expuestos, si es posible, en la ampliación ya prevista del pequeño centro de interpretación histórico que actualmente existe en el CAE La Alcoholera", ha apuntado el director general, quien ha subrayado también que "esta ha sido una excavación abierta, ya que se ha buscado unir a la faceta investigadora la labor divulgativa", por lo que se pueden ver los trabajos in situ.

A la luz tras el temporal

Según refleja el estudio del equipo de investigación, aunque el yacimiento es ya conocido por la historiografía desde principios del siglo XX, apareciendo registrado bajo la denominación de ruinas de San Pedro de Alcántara (englobaba tanto la cercana Basílica Paleocristiana y el yacimiento arqueológico de las Dunas) es a principios de los años 90 cuando se realiza la primera excavación arqueológica donde se constató la existencia de varias habitaciones y algunos enterramientos.

En 2017, otro equipo arqueológico de la empresa Aratispi Patrimonio realizó junto con la Universidad de Granada un estudio geofísico mediante georradar, delimitando distintas estructuras relacionadas con la investigación precedente. La inusitada fuerza del temporal de levante que azotó las playas de Marbella en el mes de diciembre conllevó que la acción del rebalaje fuera más intensa que otras veces, realizando un enorme vaciado del arenal, llegando hasta pie de talud de la duna actual.

"La resolución dictada a principios de diciembre de la Delegación provincial de Cultura y Patrimonio de la Junta de Andalucía dejaba claro que se tenía que estudiar las estructuras aparecidas y procurar su máxima preservación y conservación", ha recordado Moreno, quien ha subrayado que, como medida cautelar, se han aplicado criterios de conservación, "máxime en este caso, donde una parte de los hornos son estructuras en negativo, algo que dificulta su puesta en valor permanente", ha añadido.

Además, ha recalcado que "su mínima distancia hasta la orilla y por lo tanto su peligrosa exposición ante otro posible temporal desaconseja que las estructuras encontradas puedan ser exhibidas al aire libre". Así, para proteger de esta acción erosiva del mar, los restos han sido tapados por un importante acopio de arena sobre el talud y con sacas de gravas que actúan de escollera, solución transitoria que habrá de ser complementada en el futuro con elementos de protección fijos.

Esta actuación y la puesta en valor del yacimiento de las Dunas, requiere de las tres administraciones concernientes, el Ministerio de Transición por su competencia en Costas, la Junta de Andalucía por Medio Ambiente y Patrimonio y el Ayuntamiento de Marbella. Este último trabaja ya para presentar lo antes posible un proyecto global que cumpla con todo lo acordado en el último Pleno municipal.

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