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El Puerto de Málaga se prepara para examinar el fondo marino en el entorno de los muelles 8 y 9 antes de ejecutar uno de los grandes proyectos de transformación portuaria.

Con este objetivo, la Autoridad Portuaria ha sacado a concurso un servicio de arqueología subacuática que permitirá rastrear unas 18 hectáreas, detectar posibles restos históricos y vigilar los movimientos de tierra bajo el agua durante las operaciones de dragado.

El contrato cuenta con un presupuesto de 116.559,91 euros, IVA incluido, un plazo de ejecución de siete meses y un periodo para presentar ofertas abierto hasta el próximo 12 de noviembre de 2026.

Los trabajos están vinculados al proyecto de prolongación del muelle 9 y al relleno del muelle 8, una intervención que transformará la actual dársena pesquera en una nueva explanada polivalente de unas cinco hectáreas.

La vigilancia arqueológica responde al potencial histórico de la zona y a las cautelas establecidas en la tramitación ambiental del proyecto.

El objetivo es identificar, documentar y proteger cualquier elemento del patrimonio cultural subacuático que pudiera verse afectado por las obras.

El ámbito de las obras forma parte de la denominada zona de interés arqueológico de la Ensenada de Málaga, incluida en el procedimiento iniciado en 2008 para declarar zonas de servidumbre arqueológica en aguas andaluzas.

Antecedentes

Los antecedentes documentales refuerzan la necesidad de examinar el fondo antes de removerlo.

Durante un dragado realizado en 1874 se recuperó un cepo romano, mientras que en la ampliación del dique de Levante, entre 1997 y 1998, aparecieron unas 50 ánforas romanas.

A estos hallazgos se suma un catálogo de naufragios, fondeos y accidentes de navegación registrados desde la Antigüedad hasta los siglos más recientes, tanto en el interior del puerto como frente a la ciudad.

El informe técnico de patrimonio cultural subacuático identifica, además, distintos niveles sedimentarios que pueden tener interés arqueológico.

Entre ellos figuran limos orgánicos con restos de bivalvos y vetas oscuras, así como niveles inferiores de gravas y arenas densas.

La profundidad y la extensión de los trabajos también explican el alcance de las cautelas. La documentación contempla dragados que alcanzan cotas de entre 21 y 24 metros bajo los nuevos muelles, además de la profundización de la dársena de acceso.

Geofísica e inspecciones

El servicio se organizará en cuatro fases. La primera consistirá en recopilar la documentación disponible, elaborar el proyecto de actividad arqueológica y asistir al Puerto en su tramitación ante la Administración competente en materia de patrimonio cultural.

A continuación se realizará una prospección subacuática mediante técnicas geofísicas de alta resolución. El pliego contempla el uso de sistemas como la ecosonda multihaz, el magnetómetro y el penetrador de lodos, además de la verificación directa de las anomalías que puedan detectarse.

Si aparecen indicios que lo justifiquen, podrán ser necesarios sondeos valorativos para determinar su naturaleza e importancia.

La documentación técnica prevé una combinación de métodos geofísicos y comprobaciones visuales, con el propósito de identificar posibles elementos de interés antes de que queden afectados por el dragado o las nuevas construcciones.

La tercera fase será especialmente relevante durante la ejecución de las obras: el contrato exige control arqueológico permanente, durante las 24 horas, a bordo de las unidades de dragado.

El personal especializado deberá vigilar los movimientos de tierras subacuáticos a lo largo de las operaciones.

El servicio concluirá con los trabajos de gabinete, el análisis e interpretación de los resultados, el tratamiento de materiales, la elaboración de cartografía y los informes periódicos.

El adjudicatario tendrá que entregar una memoria científica final que documente toda la actividad arqueológica desarrollada.

Más de 580.000 m3 de dragado

La intervención arqueológica está ligada a un proyecto portuario de mayor dimensión. La actuación contempla prolongar el muelle 9 en 86,45 metros y construir una nueva alineación del muelle 8 de 276,50 metros, con un calado de 16 metros.

La dársena pesquera será rellenada para crear una explanada de unas cinco hectáreas, tras las nuevas alineaciones. También se profundizará la dársena de acceso hasta la cota de 15,60 metros bajo el nivel de referencia del proyecto y se ejecutarán demoliciones sumergidas en los antiguos espigones y en parte del dique de Poniente.

Según las mediciones recogidas en el pliego, el volumen de dragado previsto asciende a 391.092 metros cúbicos en la zona bajo los futuros muelles y otros 189.008 metros cúbicos en el área de la dársena de antepuerto. En conjunto, las dos cifras suman 580.100 metros cúbicos.

El plan de obra contempla inicialmente 132 días para las actividades de dragado, aunque la Autoridad Portuaria estima que, con un rendimiento medio de 10.000 metros cúbicos diarios, la duración efectiva podría situarse en torno a los 60 días.

La prospección también abarcará las áreas de demolición sumergida, las huellas de las nuevas cimentaciones y las zonas de vertido del material dragado situadas en la zona II del puerto, al suroeste de la bocana.

El ámbito se ampliará con una franja de seguridad de 50 metros en su perímetro cuando las estructuras existentes y las condiciones de navegación lo permitan.