La cuenta atrás para el regreso del histórico bar El Diamante llega a su fin: el próximo 15 de octubre.
La mítica cafetería de la calle Pozos Dulces, uno de los establecimientos más reconocibles del Centro Histórico de Málaga, volverá a abrir sus puertas este jueves después de varios meses cerrada, esta vez de la mano del cofrade malagueño Rafael López Taza, que anunció en mayo que recogería el testigo de Francis Cerezo y Mariví Castillo. Y lo hará en horario de 08:00 horas a 16:30 horas.
El local iniciará esta nueva etapa bajo el nombre de El Diamante, Taberna del Taza, una denominación que combina el legado del establecimiento con un guiño a la familia de su nuevo propietario.
La propuesta pretende conservar las señas de identidad que hicieron reconocible al bar, pero ampliar su actividad.
Los desayunos seguirán siendo la base del negocio, con sus clásicos pitufos, mientras que la reapertura también permitirá recuperar el servicio de mediodía.
Anuncio con la fecha de reapertura de El Diamante, en el Centro de Málaga.
La idea de López Taza es incorporar una oferta de tapas, vinos y cervezas, con protagonismo de productos malagueños y andaluces.
"Eso es un clásico", defendía en mayo al hablar de los desayunos. Entonces también adelantó su intención de ofrecer "un buen tapeo, un buen vino, una buena cerveza".
El nombre elegido para el establecimiento no es casual. El abuelo paterno de Rafael López Taza trabajó de joven como camarero en El Diamante, mientras que su madre y sus tíos nacieron en la propia calle Pozos Dulces, a pocos metros del local.
Cuando anunció el proyecto en sus redes sociales, López Taza explicó que quería "devolverle vida a un lugar lleno de historias, encuentros y recuerdos".
También reivindicó su condición de malagueño como una de las motivaciones para asumir el reto y expresó su intención de preservar la esencia del establecimiento y mejorar todo lo posible.
Su trayectoria profesional ha estado vinculada principalmente a la construcción y las obras ferroviarias, donde ha trabajado como jefe de obra y supervisor de trabajos del AVE.
Su nombre es especialmente conocido en el mundo cofrade malagueño. Fue hermano mayor de la Hermandad de la Sagrada Cena durante 16 años, recibió su Medalla de Oro y en 2024 encarnó al Rey Gaspar en la Cabalgata Oficial de Reyes Magos de Málaga.
De El Brillante al bar que marcó a varias generaciones
La historia de El Diamante se remonta a 1949, cuando José Gálvez Toro y su esposa, Aurora Toro Alcaide, abrieron en la calle Compañía un pequeño establecimiento llamado El Brillante. El coste del alquiler los llevó a trasladarse a Pozos Dulces, donde el negocio adoptó el nombre que ha conservado hasta nuestros días.
En sus primeros años, el bar ya tenía en los desayunos y las tapas dos de sus principales señas de identidad. Aurora se encargaba de preparar buena parte de la comida, mientras su marido atendía el negocio.
Décadas después, aquella barra seguiría siendo el punto de encuentro de clientes habituales que encontraron en el establecimiento mucho más que un lugar donde tomar café.
Tras la muerte del fundador, en 1991, Francis Cerezo llegó al negocio con apenas 22 años, después de terminar el servicio militar y sin encontrar trabajo como electricista.
Lo que inicialmente iba a ser una solución provisional acabó convirtiéndose en su oficio. En 1997 se quedó al frente del establecimiento junto al camarero Pedro, con Mariví Castillo como compañera inseparable detrás de la barra.
Durante más de tres décadas, Francis y Mariví mantuvieron vivo el negocio con una fórmula reconocible: trato cercano, desayunos tradicionales y productos que terminaron asociados a su identidad.
Entre ellos destacan el pitufo de salchichón de Málaga con mantequilla Zas y la leche con fresa, dos clásicos que muchos clientes esperan seguir encontrando en esta nueva etapa.
La pareja se despidió por motivos de salud, después de que la incapacidad reconocida a Francis les obligara a poner fin a tantos años de trabajo.
