Renfe da un nuevo paso en la modernización de su Base de Mantenimiento Integral (BMI) de Málaga, en Los Prados, con la licitación del proyecto y la construcción de un nuevo almacén automatizado destinado a ampliar la capacidad de almacenamiento de repuestos y consumibles que necesita el complejo ferroviario para mantener los vehículos que opera en el ámbito territorial de Andalucía.
La actuación sale a concurso con un presupuesto base de 2.936.483,74 euros, IVA excluido, e incluye tanto la redacción del proyecto constructivo como la ejecución de las obras y la puesta en servicio de la instalación. Las empresas interesadas tienen hasta el 3 de noviembre para presentar sus ofertas.
El expediente contempla un plazo total de ocho meses: uno para redactar el proyecto, otro para su aprobación por Renfe y seis meses para ejecutar las obras.
El objetivo de la actuación es aumentar el espacio disponible para almacenar materiales y mejorar la gestión de los repuestos. La documentación técnica explica que el crecimiento de la actividad de la BMI hace necesario liberar espacio que actualmente está ocupado en el exterior y evitar que materiales sean almacenados en lugares que no están específicamente diseñados para ello.
Diseño previsto para la nueva nave.
Renfe señala que los actuales procesos manuales limitan la capacidad de respuesta y generan tiempos de espera, mientras que la nueva instalación permitirá mejorar el flujo de materiales, reducir errores operativos, aumentar la trazabilidad y controlar el inventario en tiempo real. También agilizará la preparación de pedidos internos y liberará espacio útil en las zonas de trabajo del taller.
Una nave de 725 metros cuadrados
La nueva instalación se levantará dentro de la propia Base de Mantenimiento Integral, en la zona noreste del complejo y próxima a su entrada.
El espacio disponible para la actuación es de aproximadamente 725 metros cuadrados y ocupa actualmente la zona en la que se encuentran, entre otros elementos, un antiguo aljibe, un pórtico-grúa utilizado para la carga y descarga y el final de la vía V18. El acceso al complejo ferroviario se realiza desde la calle El Concierto, en el polígono industrial Guadalhorce.
La futura nave tendrá una estructura metálica independiente de las estructuras de almacenamiento, por lo que no será un almacén autoportante. Se diseñará teniendo en cuenta las condiciones del emplazamiento, entre ellas el ambiente salino y la fuerte insolación.
Uno de los elementos más destacados será su altura: la nave tendrá 11,5 metros de altura libre interior. La estructura principal estará formada por pilares metálicos, con crujías separadas 17,40 metros, y la cubierta incorporará paneles sándwich con aislamiento de lana de roca. También se instalarán lucernarios para permitir la entrada de luz natural y favorecer la ventilación, con aproximadamente un 25% de ellos motorizados para su apertura.
La fachada contará con paneles sándwich de aislamiento de lana de roca y tendrá dos puertas rápidas industriales de 4,50 por 4 metros. En las fachadas visibles desde el exterior se prevén además dos rótulos retroiluminados con la palabra Renfe, de unos tres metros de longitud cada uno.
El corazón de la actuación estará en el interior de la nave. Renfe prevé instalar estanterías con capacidad para unas 5.600 palés, además de dos transelevadores, una cabecera de transporte y el hardware y software necesario para automatizar los desplazamientos y gestionar las operaciones.
El almacén estará dividido en tres sistemas diferentes, adaptados al tipo de material que se vaya a guardar.
El primero será una zona de almacenamiento convencional de doble fondo, con una capacidad mínima de 918 unidades y siete niveles de carga. Contará con dos transelevadores y un sistema de transporte de cabecera. Está concebida para paletas de 800 por 1.200 milímetros, con una altura total máxima de un metro y un peso máximo de 400 kilos.
El segundo será un sistema MINILOAD, destinado al almacenamiento de cajas. Tendrá una capacidad mínima de 5.012 unidades y contará con un transelevador ligero. Las cajas serán del tipo EUROBOX, con unas dimensiones de 400 por 600 por 320 milímetros y un peso máximo de 50 kilos incluyendo la carga. El transelevador podrá alcanzar una velocidad máxima de traslación de 200 metros por minuto y está dimensionado para realizar hasta 53 ciclos combinados por hora.
La tercera zona será un sistema CANTILEVER, con capacidad mínima para 348 unidades, seis niveles de carga y una capacidad mínima de 3.000 kilos por módulo. Estará destinada a paletas europeas y americanas, con un peso máximo de 1.000 kilos.
La actuación prevé además una nueva zona exterior de carga y descarga de aproximadamente 18 por 12 metros, situada entre ambos almacenes. Será utilizada para la entrada y salida de camiones y para la manipulación de los repuestos, con una puerta de acceso al nuevo almacén prácticamente enfrentada a la del existente.
La ejecución se organizará por fases para garantizar que la Base pueda continuar funcionando.
Antes de esta licitación se contempla una denominada Fase 0, que no forma parte del contrato y que debe estar ejecutada previamente. En ella se retirarán los elementos que interfieren con la construcción de la nave, entre ellos la grúa pórtico, una edificación, un depósito de diésel, la vegetación y los vallados de la zona. También se prevé la ejecución previa de determinadas canalizaciones para las acometidas eléctricas y de agua.
La Fase 1, ya incluida en la licitación, contempla la construcción de la nave. Para ello será necesario levantar un tramo de la vía V18 y demoler el antiguo aljibe y la solera de hormigón existente.
Durante los trabajos deberá mantenerse el tránsito de camiones por los viales y la entrada y salida de materiales del almacén actual, que permanecerá operativo. La obra deberá limitarse al perímetro de la nueva nave y a las zonas de acopio necesarias, sin interferir en la actividad productiva del taller.
Marquesina para piezas de mayor tamaño
La nueva nave contará también con una marquesina exterior en su fachada sur. Esta zona se utilizará para acopiar bultos de grandes dimensiones que no necesiten condiciones ambientales controladas. La marquesina tendrá una altura libre de 3,50 metros, cubrirá al menos 2,35 metros de anchura y se extenderá a lo largo de toda la nave.
El proyecto incorpora una importante carga tecnológica. El nuevo almacén deberá contar con una infraestructura de comunicaciones capaz de conectar los controladores, PLC, estaciones de carga, servidores y puntos wifi, con una red Ethernet industrial de alta capacidad, redes redundantes, segmentación VLAN y medidas de ciberseguridad.
También se instalará Wi-Fi 6/6E, además de la infraestructura necesaria para conectar las dos instalaciones a la red corporativa.
El software de gestión se actualizará para integrar los dos almacenes e incluirá un portal de visualización, cuatro licencias de usuario, gestión de usuarios y diferentes módulos de análisis y configuración.
