Las gradas de hormigón de la plazoleta Virgen del Rocío están cubiertas de flores blancas. Rosas, margaritas y ramas de eucalipto se reparten en jarrones a lo largo de los escalones, y entre ellos arden decenas de velas protegidas en vasos de cristal. En el lugar donde Nacho fue tiroteado, en Barcenillas, quienes le querían le han levantado un altar. Entienden que ahora que no lo tienen, solo queda recordar su legado "y pedir justicia".
El altar fue construido tras la concentración que sus amigos y su familia celebraron este domingo en su memoria. Decenas de personas se unieron para dedicar unas palabras a Nacho y lanzar globos de colores al aire en su recuerdo.
Sobre la pared de ladrillo, encima de las pintadas antiguas que ya llenaban el muro, cuelgan ahora tres carteles escritos a mano y varias estampitas con imágenes como el Cautivo o la Soledad de Mena.
El primero es una cartulina morada. En ella se lee "Nacho no se olvida, Nacho se recuerda" y, debajo, en letras más grandes y entrecomillada, una sola palabra, "Justicia". Es la petición que más se repite entre quienes aún no comprenden su partida.
En el segundo cartel, blanco, alguien escribió "Tu luz siempre brillará, Nachito", junto a un corazón partido. El tercero, azul, repite la frase que otra mano ha trazado con espray turquesa sobre el hormigón, "Siempre en nuestros corazones".
Un escalón más abajo, una pintada negra acompañada de un corazón y unas alas le dice "Vuela alto, Nacho". Al pie del muro descansan una corona funeraria con su cinta, varios ramos de colores y algunas velas rojas entre las blancas. Entre los vecinos que pasan por la zona, dolor, "mucho dolor", porque este vecino, a su parecer, no se merecía un final tan dramático por culpa de tres sicarios que se cruzaron con él y que le dispararon solo por temor a que "fuese armado" y estuviera buscando matarles.
Una familia de dos
Nacho tenía 20 años. Vivía con su madre, Laura, que en una carta pública describió a ambos como "una familia de dos". Sus raíces estaban en Ciudad Jardín, donde se crio, y desde hacía tres años vivían a pocos metros donde fue tiroteado.
Quería ser mecánico de trenes en Renfe. Su madre relató que podía pasarse la tarde entera montando y desmontando su ciclomotor o ayudando a sus amigos a arreglar los suyos, una pandilla de amigos que está totalmente rota y que ha llenado TikTok de recuerdos con Nacho.
El joven no tenía antecedentes ni relación alguna con el tráfico de drogas. Tanto su madre como sus amigos más cercanos lo sabían. "Era un ángel; tenía cara de ángel", contaba una amiga hace unas semanas a EL ESPAÑOL de Málaga. Varias decenas de jóvenes vestidos de negro acudieron a su velatorio y, días después, encendieron bengalas y lanzaron fuegos artificiales en su recuerdo en el marco de una marcha motera que hicieron en su honor poco después de morir. La concentración de este pasado domingo continúa ese duelo colectivo.
Aquella mañana del 18 de septiembre, Nacho estaba sentado sobre una escalinata de hormigón mientras fumaba un cigarro y echaba un vistazo a su móvil. Llevaba gorra y una riñonera cruzada sobre el hombro.
Cerca andaban unos sicarios suecos de origen somalí pendientes de él. Creían que Nacho estaba haciéndoles una contravigilancia y que le habían pagado para matarlos. La riñonera terminó de completar su paranoia, pues es donde los delincuentes de ese calibre suelen guardar su arma.
Así que, sin corroborar nada y mostrando que no les importa nada, decidieron acercarse a él y le dispararon dos veces. Una en la espalda y otra en la pierna. El pobre Nacho, herido, caminó pidiendo ayuda hacia un supermercado cercano, donde recibió los primeros auxilios.
El vídeo donde se le ve caminando a la pata coja se hizo viral y su familia pidió que se eliminara ante el dolor que le generaba. La propia Asociación de la Prensa de Málaga hizo un llamamiento "a todos los medios, públicos y privados, para que extremen el criterio profesional en la cobertura de este tipo de sucesos". "La protección de la dignidad, la intimidad y la propia imagen de las víctimas no se resuelve únicamente difuminando un rostro: una persona puede seguir siendo reconocible por su voz, aspecto o el contexto de la grabación", escribieron.
Nacho murió poco después en el hospital y a los días, la Policía Nacional confirmó oficialmente que, como todo su entorno intuía, los sicarios se habían equivocado de persona. En su riñonera solo estaban las llaves de casa. "Mi hijo es víctima de la extrema violencia instaurada en la sociedad y, últimamente, en Málaga", denunció públicamente en un comunicado su madre al conocerse la noticia.
La investigación quedó en manos del grupo de ajustes de cuentas de la Udyco y del Greco Costa del Sol. Los agentes detuvieron a uno de los implicados cerca del lugar de los hechos y a otro en el piso que compartían. El tercero cambió de ropa y de aspecto, y fue arrestado esa misma noche en Fuengirola.
Se trata de tres ciudadanos suecos de entre 22 y 29 años, pertenecientes a la oficina del sicariato sueco y todos contaban con antecedentes. Fuentes cercanas a la investigación confirmaron a EL ESPAÑOL de Málaga que se estaba investigando si estos podían haber sido contratados para matar a Ümit Yalçin, ciudadano turco de 47 años, que fue tiroteado apenas cuatro días después de Nacho en Muelle 1.
El crimen de Nacho pudo alterar sus planes teniendo que llamar a una segunda banda para intentar acabar con la vida del turco.
Uno de los sicarios detenidos ya había sido arrestado en Marbella en 2025, en la operación Hitman, según ha detallado El País, que frustró un asesinato que iba a cometer un adolescente de 16 años. Aquel detenido formaba parte del grupo que dio apoyo logístico al menor y quedó en libertad días después, como ha podido confirmar este periódico, una decisión judicial que ha causado un profundo malestar en el entorno de Nacho.
Los agentes que patrullan la costa llevaban tiempo advirtiendo de esta situación. Tras ambos ataques, la Subdelegación del Gobierno anunció el refuerzo del Plan Costa del Sol a la capital, con controles aleatorios y más presencia policial. El ánimo es que no más amigos tengan que acabar colocando carteles en recuerdo de uno de los suyos porque haya sido asesinado injustamente y que la violencia cese en la ciudad cuanto antes.
