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Málaga necesita una nueva transformación. Después de dos grandes etapas, el PSOE considera que ha llegado el momento de abrir un tercer capítulo: el de una "ciudad recíproca", capaz de devolver a sus vecinos parte de lo que recibe de ellos.

Ese es el eje sobre el que el portavoz socialista, Mariano Ruiz Araujo, ha articulado este martes su intervención en el Debate sobre el Estado de la Ciudad de Málaga.

Una intervención con un marcado componente de diagnóstico sobre el modelo de ciudad y en la que ha planteado tres prioridades: "posibilitar quedarse, valorar nuestra vida cotidiana y preparar el futuro".

Ha reivindicado la celebración de este debate y, alejándose del habitual repaso de expedientes, presupuestos y estadísticas, ha descrito a una familia haciendo cuentas para pagar el alquiler, a una persona que pierde horas cada día para desplazarse al trabajo o a unos padres que empiezan a asumir que sus hijos no podrán vivir en la ciudad en la que nacieron.

"El estado de Málaga también aparece en la vida cotidiana de los malagueños", ha defendido.

Su relato ha partido de reconocer las dos grandes transformaciones experimentadas por la ciudad. La primera fue la construcción de la Málaga hacia dentro, con la extensión de barrios y la llegada de equipamientos e infraestructuras a zonas que arrastraban importantes carencias. La segunda fue la apertura de Málaga al exterior, con una apuesta por la cultura, el turismo, la tecnología, las infraestructuras y la proyección internacional.

Ruiz Araujo ha admitido que ambas han sido "éxitos colectivos" en los que participaron el Ayuntamiento, otras administraciones, la Universidad, empresas, trabajadores y los propios malagueños. Pero esos logros no puede impedir analizar los problemas actuales: "Los logros de ayer no pagan el alquiler del mes que viene".

Es sobre esta base sobre la que plantea su "tercera transformación": una Málaga que no renuncie a su crecimiento ni a su proyección exterior, pero que vuelva a colocar en el centro a quienes viven en ella.

Vivienda para poder quedarse

El primer gran eje es la vivienda. Para Ruiz Araujo, continuar viviendo en Málaga debería volver a ser "lo normal" y ha subrayado la necesidad de convertir el acceso a la vivienda en una de las principales prioridades municipales.

El PSOE propone ampliar el parque público mediante la construcción de vivienda, pero también mediante la compra directa de pisos y el uso del derecho de tanteo y retracto.

Entre las medidas planteadas ha incluido el establecimiento de límites a los alquileres, la prohibición de determinadas prácticas especulativas y la protección de las personas vulnerables. El objetivo es ampliar el parque municipal en al menos 1.000 viviendas al año.

En materia de movilidad, los socialistas plantean reforzar los autobuses metropolitanos, crear servicios exprés en las horas punta, habilitar carriles reservados y construir aparcamientos disuasorios. Acciones a los que suma conexiones con el Este, el Parque Tecnológico, el Norte, Cártama y Alhaurín, además de exigir mejoras en el Cercanías y el Tren Litoral.

La Rosaleda, como símbolo

Ruiz Araujo ha convertido el estadio en un símbolo de la identidad de la ciudad y ha reclamado que su futuro se decida con claridad y sin anuncios que, en su opinión, generen expectativas antes de que existan acuerdos sobre los terrenos.

El portavoz socialista ha defendido garantizar la continuidad del estadio en Martiricos y ha propuesto que en 2027 se inicie un proceso entre las distintas administraciones y el Málaga CF para abordar su ampliación y renovación integral.

Ruiz Araujo ha situado el cambio climático entre los principales desafíos que deberá afrontar Málaga en las próximas décadas, con especial incidencia del calor, la sequía y los episodios de lluvias torrenciales.

Su propuesta pasa por reforzar la renaturalización de Málaga y sus barrios, incrementar los espacios de sombra y crear refugios climáticos.

Entre las grandes oportunidades ha citado la recuperación ambiental del Guadalmedina y los terrenos de Repsol, donde cuestionó el modelo de construcción de edificios en altura.

También ha reivindicado el Bosque Urbano como uno de los proyectos que deberían representar esa nueva Málaga verde.

Otro de los hilos conductores de su discurso ha sido la crítica a la acumulación de grandes proyectos pendientes. Ruiz Araujo ha defendido que Málaga no puede vivir permanentemente de anuncios y proyectos que tardan años en materializarse, citando el Guadalmedina, el Auditorio, el Eje Litoral, la antigua prisión.

También ha reclamado que el futuro del puerto de Málaga forme parte de la planificación global de la ciudad. A su juicio, no debe contemplarse como una pieza aislada ni únicamente como un escaparate o una reserva de suelo susceptible de explotación.

El portavoz socialista ha recurrido a una cita de Shakespeare ("¿Qué es la ciudad sino la gente?") para resumir su planteamiento. "No quiero elegir entre crecer y cuidar. Ni entre abrirnos al mundo y conservar lo que nos hace únicos", ha añadido.