Publicada
LO ESENCIAL
Exclusivo suscriptores

"Parece usted el alcalde de los especuladores". Nicolás Sguiglia, portavoz de Unidas Podemos, ha convertido la vivienda en el ariete de su intervención en el Debate del Estado de la Ciudad y ha dirigido contra Francisco de la Torre uno de los ataques más duros de la sesión.

En la misma, ha cuestionado de raíz el modelo de transformación de Málaga y ha reclamado un cambio de rumbo para una ciudad que, a su juicio, está creciendo a costa de hacer cada vez más difícil que sus vecinos puedan vivir en ella.

Su diagnóstico parte de una pregunta que ha repetido como hilo conductor de su discurso: "¿Málaga para quién? ¿Crecimiento para quién? ¿Éxito para quién?".

A partir de ahí, ha puesto sobre la mesa el precio de la vivienda, el avance de los usos turísticos, las viviendas vacías y la demanda de vivienda protegida para defender que el principal problema de Málaga ya no es su capacidad para atraer inversiones, sino cómo se reparte y qué consecuencias tiene ese crecimiento sobre quienes viven en la ciudad.

El portavoz de Unidas Podemos ha utilizado varios datos para dibujar un diagnóstico negativo. Según las cifras que ha expuesto durante el debate, comprar una vivienda de unos 70 metros cuadrados en Málaga ronda los 276.000 euros, mientras que el alquiler de una vivienda de esas características se sitúa en torno a 1.155 euros mensuales.

Precios que contrastan con los ingresos de los trabajadores y con la existencia de miles de viviendas que, a su juicio, no están cumpliendo una función residencial convencional.

Sguiglia ha citado más de 16.000 viviendas vacías en la capital a partir del Censo de Viviendas de 2021 del INE, así como más de 12.600 viviendas destinadas a uso turístico. También ha señalado la existencia de 358 edificios de apartamentos turísticos, con más de 9.300 plazas.

Frente a ese escenario, ha situado los más de 35.000 inscritos en el Registro Municipal de Demandantes de Vivienda Protegida, una cifra que ha presentado como el reflejo de la dimensión de la demanda existente.

"Esto no es falta de vivienda. Es una cuestión de qué hacemos con la vivienda que tenemos", ha defendido.

A partir de ahí, ha reclamado una utilización más intensa de las herramientas de las que dispone el Ayuntamiento: suelo público para vivienda protegida, intervención sobre los usos residenciales, fiscalidad, inspección y limitación de los usos turísticos.

Su planteamiento pasa por devolver a la vivienda una función primordialmente residencial. “La vivienda tiene que volver a ser un derecho”, ha defendido, remarcando la necesidad de recuperar "una Málaga para vivir, no para sobrevivir; una Málaga para vivir, no para especular".