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Las claves

El aeropuerto de Málaga encara una de las mayores transformaciones de su historia con un horizonte ya situado en el calendario: las obras de la gran ampliación, presupuestada en unos 1.500 millones de euros, podrían comenzar en 2029 si se cumplen las previsiones de Aena.

El proyecto, todavía en fase de redacción, tendrá una duración estimada de unos siete años y está concebido no sólo para elevar la capacidad de la infraestructura, sino también para mejorar sus distintos sistemas y preparar el aeródromo para las próximas dos o tres décadas.

El nuevo director del Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol, Sergio Millanes, ha puesto además una cifra sobre la capacidad que todavía puede ofrecer la infraestructura existente.

“Si digo que con lo que tenemos ahora podemos absorber más de 36,5 millones en el año no mentiría”, ha señalado. La afirmación sirve para contextualizar el momento en el que se plantea la actuación: el aeropuerto encadena récords de tráfico y mantiene una senda positiva de crecimiento, pero la ampliación se proyecta con una mirada mucho más larga y para anticiparse a las necesidades que generará el aumento de pasajeros.

Millanes ha precisado que Aena está trabajando todavía en la definición del proyecto y analizando cuánto crecerá cada uno de los subsistemas del aeropuerto, entre ellos los espacios destinados al control de pasaportes y los filtros de seguridad.

La actuación, según explica, no se limitará por tanto a añadir superficie o capacidad, sino que pretende intervenir sobre los distintos flujos de pasajeros y puntos susceptibles de mejora.

La magnitud económica da una idea del alcance de la operación: unos 1.500 millones de euros para una transformación que afectará al conjunto de la infraestructura.

Entre las actuaciones previstas figura también la mejora de la conexión entre las dos pistas mediante el desdoblamiento de la calle de rodaje que actualmente funciona en un único carril de doble sentido. La configuración actual impide que dos aeronaves puedan cruzarse en ese punto, una limitación que el proyecto pretende corregir.

La ampliación responde también a una cuestión de previsión. Millanes explica que una actuación de esta dimensión se diseña con un horizonte de 20 o 30 años, de manera que la infraestructura pueda acompañar la evolución del tráfico sin convertirse en un obstáculo para el crecimiento del territorio. “Lo que queremos es garantizar que el aeropuerto nunca sea un obstáculo para el territorio”, resume.

Imagen de archivo de Sergio Millanes. .EFE/ Raúl Caro

Más pasajeros y una red internacional más amplia

El contexto en el que se plantea esta transformación es el de un aeropuerto que mantiene una evolución positiva. Millanes habla de una “senda importante de crecimiento de pasajeros, por encima del 6%”, aunque pide cautela con las previsiones concretas y señala que habrá que esperar al inicio de la temporada de invierno para conocer con mayor precisión la evolución futura.

El verano de 2026 ha dejado, además, una red internacional más extensa. El aeropuerto ha estado conectado con 42 países, frente a los 40 con los que tuvo servicio en el conjunto de 2025, y ha contado con 54 aerolíneas durante la temporada estival. El director considera especialmente relevante esa diversificación de compañías porque reduce la dependencia de un número limitado de operadores.

La oferta internacional incluye 262 rutas durante el verano, con una evolución especialmente interesante en determinados mercados. Millanes destaca los incrementos vinculados a Oriente Medio y asegura que las perspectivas para nuevas rutas son buenas.

En el caso de Estados Unidos, señala que la conexión con Nueva York está funcionando "muy bien", aunque convertirla en una ruta anual depende de la decisión de la compañía aérea.

También deja abierta la posibilidad de una segunda conexión con Estados Unidos. Respecto a China, explica que existen conversaciones, pero precisa que actualmente no hay ninguna conexión concreta cerrada y que las compañías chinas concentran sus operaciones en los principales hubs españoles.

El reto del aeropuerto

La ampliación se plantea así como una actuación preventiva ante el crecimiento previsto. Millanes defiende que el objetivo no es esperar a que la infraestructura alcance sus límites para actuar, sino anticiparse a las necesidades futuras y mejorar al mismo tiempo las condiciones de funcionamiento.

En ese contexto, pone el foco en las conexiones exteriores del aeropuerto. Aena, asegura, ha tenido en cuenta en la planificación de la ampliación el potencial crecimiento ferroviario, mediante las correspondientes reservas de espacio, aunque la decisión sobre esas infraestructuras no corresponde al gestor aeroportuario.

Con las carreteras, la posición es similar. "Cuantas más opciones de acceso, mejor", resume Millanes, que reconoce la preocupación por la falta de determinadas infraestructuras de conexión y señala que Aena ya ha ejecutado la parte que le correspondía del acceso norte.

La dimensión de la infraestructura explica esa preocupación. El aeropuerto mantiene una media de 10.000 trabajadores durante el año y en las jornadas punta del verano llega a superar los 100.000 pasajeros diarios, según los datos aportados por su director.