En el auge de las smash burgers y los brunches, Málaga está de luto porque pierde otro negocio de camperos de toda la vida. La icónica hamburguesería Larita, que muchos malagueños sitúan entre los mejores sitios de la ciudad para comer un campero, cerrará sus puertas a finales de noviembre después de 18 años de actividad desde el barrio de La Luz.
La hamburguesería ha anunciado el cierre a través del perfil de Instagram de los influencers foodies Malagadictos, que han contado que Anabel, que está al frente del negocio, pone fin a esta etapa y pasa el relevo de su local en el mes de noviembre.
Hasta entonces, la hamburguesería seguirá abierta de miércoles a sábado, a mediodía y por la noche. Concretamente, han indicado, el último día de servicio será el 28 de noviembre.
El establecimiento se encuentra en el número 6 de la plaza Larita. Desde un local a través del que, pese a no estar situado en una avenida principal y apenas tener dos metros cuadrados de cocina, se han ganado durante casi dos décadas una clientela fiel, atraída sobre todo por sus camperos, conocidos por sus grandes dimensiones.
La publicación de los instagrammers destaca el trabajo de Anabel y su equipo en todo este tiempo, "dando lo mejor de ellos, cuidando a cada cliente y formando parte de la vida de muchísimos malagueños y malagueñas".
El texto también repasa lo que han dado de sí estos años y habla de "miles de camperos, muchas historias, clientes que acabaron convirtiéndose en amigos y generaciones enteras que han pasado por este local". La despedida incluye una reflexión sobre lo que supone el cierre de un comercio de toda la vida y asegura que con él "se va una pequeña parte de la historia de Málaga". El mensaje termina con un agradecimiento directo a la hostelera: "Gracias por estos 18 años, Anabel".
Sobre el motivo del cierre, detallan que este es por "motivos personales", aunque parece que no se cierran a que alguien continúe con la historia de Larita. En los comentarios, un chico se ofrece a quedárselo y la propietaria responde que ella espera que alguien decida coger el relevo y que alguien se anime a seguir con sus camperos "aunque no sea yo quien los haga".
