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Las claves

Nacho tenía 20 años y toda la vida por delante. El pasado viernes, 18 de septiembre, el chaval estaba sentado en la plazoleta Virgen del Rocío, junto a la puerta de un supermercado Día, cuando tres personas, ya detenidas por la Policía Nacional, le dispararon en dos ocasiones.

Una en la pierna y otra en la espalda. Lo que ahora se ha podido conocer es que los investigadores están trabajando en conocer si la brutal muerte de Nacho pudo tratarse de un error. Parece que los detenidos creían que estaría vigilándolos y, al percibir que su presencia podía ser una amenaza para ellos, decidieron disparar.

La investigación continúa abierta y está declarada secreta, pero la primera hipótesis que se baraja desde la Policía Nacional es que la víctima no está relacionada con ningún tipo de organización criminal ni tráfico de drogas. Fuentes cercanas a la investigación han confirmado que el chico no tenía antecedentes ni pertenecía a ninguna banda.

Su fallecimiento fatal ha roto por completo al entorno del joven, que no comprende su pérdida. Sus amigos no entienden cómo Nacho, "con cara de Ángel", ha terminado siendo ejecutado por tres personas que, a su juicio, Nacho no conocía de nada.

Qué ocurrió

Los hechos se produjeron alrededor de las 11.40 horas del viernes en el barrio de Barcenillas. Según la información facilitada por la Policía Nacional, varios testigos alertaron de que se habían producido dos disparos. Nacho se encontraba sentado en un banco próximo a su domicilio cuando tres hombres se acercaron y efectuaron dos disparos contra él.

El chaval se refugió como pudo en el supermercado para pedir ayuda. Creía que solo le habían disparado en la pierna, pero también presentaba una herida de fuego en la espalda que lo dejó muy grave. Los clientes y cajeros del Día intentaron socorrerlo a la espera de que llegara la ambulancia.

A las 13.20 horas, la Policía informaba inicialmente de que un joven había resultado herido por arma de fuego que había sido evacuado a un hospital, donde acabó perdiendo la vida, y de un detenido por su presunta implicación en los hechos. La investigación permanecía entonces abierta.

Aunque hasta el lugar se trasladó el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, la investigación fue asumida por agentes de la UDYCO Costa del Sol y del GRECO Costa del Sol, un aspecto que lleva a pensar que tras la muerte de Nacho estuviera alguna banda dedicada al crimen organizado. Así, los agentes continuaron las pesquisas para localizar a los otros dos hombres que, según la investigación, habrían participado en el ataque.

Las gestiones permitieron localizar en Málaga una vivienda utilizada por el primer detenido. Los agentes llevaron a cabo una entrada y registro en el inmueble y procedieron a detener allí al segundo de los presuntos autores.

La Policía centró entonces sus esfuerzos en localizar al tercero. Los investigadores consiguieron identificarlo plenamente pese a que, después de huir del lugar de los hechos, se había cambiado de ropa y de aspecto con el objetivo de dificultar su localización.

Finalmente, alrededor de las 23.00 horas, los agentes consiguieron localizarlo en una calle de Fuengirola y procedieron a su detención. De este modo, en menos de doce horas desde el tiroteo, la Policía Nacional había detenido a los tres hombres investigados por su presunta participación en el ataque que acabó con la vida del joven de 20 años.

Amigos rotos

El entorno de Nacho está muy afectado porque, aseguran, el joven malagueño "no era ningún narcotraficante". Todos destacan el espíritu trabajador del joven, que como han mostrado algunos de sus amigos en redes sociales, trabajaba en la obra por las calles de Málaga junto a otros amigos.

"Nunca se metía con nadie, nunca buscaba problemas, siempre ha tenido un corazón enorme", escribe una de sus amigas en redes sociales, prometiéndole que en Málaga todos sus amigos no lo iban a olvidar.

De hecho, un inmenso grupo de jóvenes llenó las inmediaciones de Parcemasa este lunes para arropar a su madre, ya que Nacho era hijo único. Muchos le decían con cariño "gorrilla", porque amaba este complemento, casi tanto como el mundo del motor.

En sus redes sociales también muestra cómo hace unas semanas acudió a un festival de música. "Le encantaba salir con sus amigos a donde fuera. Se lo pasaba bien en cualquier parte, era un niño muy bueno", insisten desde su entorno. Se movía por la zona de La Victoria y Capuchinos desde muy pequeño. Con apenas tres años entró a estudiar en Salesianos, centro del que salió en la ESO. Se sacó Bachillerato y muy joven comenzó a trabajar. Sus amigos piden justicia y aseguran que nunca lo olvidarán.