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Las claves

El Palacio de Ferias y Congresos de Málaga se prepara para crecer, pero no lo hará únicamente sumando metros cuadrados o nuevas salas para congresos.

La ampliación proyectada junto al recinto actual aspira a convertirse en un espacio capaz de cambiar de configuración según el evento: pabellón de exposiciones, auditorio, arena o recinto para grandes conciertos.

El elemento central será una sala multiusos de al menos 12.000 metros cuadrados, diseñada para acoger desde ferias y convenciones hasta espectáculos culturales, citas deportivas temporales y presentaciones comerciales.

El Ayuntamiento de Málaga ya ha puesto fecha a ese objetivo. Aunque el encargo técnico fija en ocho meses el plazo para redactar el proyecto básico y de ejecución, la previsión municipal es disponer del documento en el horizonte de un año.

La intervención, cuyo presupuesto de redacción asciende a 4,09 millones de euros, deberá definir un nuevo recinto anejo al Palacio actual, con unos 30.000 metros cuadrados construidos sobre rasante, 65.150 bajo rasante destinados a aparcamientos y otros 9.403 metros cuadrados de urbanización.

Para rebajar el impacto de esta suma, el Ayuntamiento ha solicitado a la Junta de Andalucía una subvención de 590.000.

La redacción será encargada a Ángel Asenjo, arquitecto del Palacio de Ferias original. Su participación busca garantizar una adecuada integración arquitectónica, funcional y compositiva entre el edificio existente y la futura ampliación.

Ese periodo se refiere al encargo arquitectónico y no al comienzo de las obras, que quedará condicionado a la culminación de la tramitación urbanística, la aprobación del proyecto y los posteriores procedimientos de contratación.

La intención es que la elaboración del documento vaya a la par de la tramitación urbanística ya en proceso tras la aprobación inicial del estudio de detalle mediante el que se ordena el futuro complejo.

El elemento central de la ampliación será una sala multiusos de al menos 12.000 metros cuadrados, diseñada para asumir funciones muy diferentes y cambiar de configuración con facilidad.

El documento plantea que ese gran espacio pueda utilizarse como:

  • pabellón ferial y expositivo
  • recinto tipo arena
  • auditorio
  • sala de conciertos
  • espacio cultural
  • instalación deportiva temporal
  • sede de grandes convenciones
  • lugar para presentaciones comerciales

La idea es que no se trate de una sala rígida vinculada a un único uso. El proyecto deberá prever escenarios, estructuras, equipamiento de caja escénica, butacas y gradas convertibles o retráctiles, de manera que el recinto pueda pasar de una configuración ferial a otra propia de un espectáculo, una convención o un evento deportivo.

El auditorio, además, no tendría por qué ocupar toda la superficie de la sala. El programa contempla que pueda convivir con una zona expositiva, lo que permitiría organizar de forma simultánea actividades de distinta naturaleza dentro del mismo espacio.

La sala deberá poder dividirse en dos mediante paneles con aislamiento acústico. Cada una de esas partes tendrá que funcionar de manera independiente, con sus propios accesos, zonas de registro y espera, aseos, pasillos y salidas de evacuación. También se prevé que el escenario y el número de localidades puedan ampliarse mediante el alquiler de material auxiliar.

Congresos, conciertos y espectáculos

El nuevo recinto no se limitará a una gran sala principal. El programa incluye una sala de conferencias de entre 475 y 525 metros cuadrados, divisible al menos en dos espacios, así como cuatro salas multiusos de entre 80 y 100 metros cuadrados.

También se plantea una sala para organizadores y secretaría técnica, con visión y acceso directo al espacio principal; oficinas de gestión; zonas de protocolo; camerinos individuales y colectivos; servicio médico; sala de lactancia; almacenes para material ferial y audiovisual; cuartos de limpieza y espacios técnicos.

La ampliación deberá incorporar igualmente una zona de restauración propia, con acceso desde el interior y el exterior, de unos 600 metros cuadrados, además de una cocina de apoyo de aproximadamente 400 metros cuadrados. El programa prevé oficinas de gestión de entre 150 y 200 metros cuadrados y al menos dos zonas de protocolo, cada una con despacho, sala de espera y aseo individual.

Los camerinos se situarán cerca del escenario. El documento contempla tres camerinos individuales con ducha y aseo y dos camerinos compartidos, preparados para entre 10 y 16 personas y divisibles en espacios más pequeños.

Una sala preparada para grandes montajes

Las exigencias técnicas reflejan que el nuevo edificio se piensa también para espectáculos y eventos de gran formato. La sala principal deberá contar con una luz mínima de 45 metros, frente a los 30 metros del Palacio actual, ya que el Ayuntamiento considera que esa distancia es insuficiente para garantizar una buena visibilidad del escenario cuando el espacio se utiliza como auditorio.

La altura libre mínima prevista será de 12 metros, con las instalaciones aéreas de iluminación, climatización y seguridad situadas por encima de esa cota. El proyecto deberá incluir una estructura capaz de soportar cargas de iluminación y maquinaria escénica colgada, así como una matriz de puntos de cuelgue que permita distintas configuraciones según cada evento.

El escenario tendrá unas dimensiones aproximadas de 18 por 12 metros y deberá soportar cargas elevadas, incluso el paso de vehículos industriales ligeros. El documento plantea que pueda ser retráctil o desmontable y que disponga de elevadores o accesos a nivel para introducir maquinaria y equipamiento pesado sin interferir con las zonas destinadas al público.

También se exige un sistema de gradas retráctil o escamoteable y una instalación de iluminación modular que permita adaptar los niveles lumínicos a los distintos usos: acceso general, montaje y celebración de eventos.

Conexión con el Palacio actual

La flexibilidad de la futura sala obligará a resolver con especial cuidado su comportamiento acústico. El documento reclama un estudio específico sobre ecos y reverberaciones para que el espacio pueda utilizarse como auditorio con una inteligibilidad adecuada.

Los elementos de absorción acústica podrán ser fijos o temporales, siempre que su montaje y desmontaje sea sencillo. El programa fija objetivos técnicos de inteligibilidad tanto para la sala principal como para las salas de conferencias, multiusos, reuniones y despachos.

La ampliación deberá conectarse de forma cómoda con el Palacio actual. El proyecto tendrá que resolver los recorridos de visitantes y congresistas, pero también los de mercancías, montadores, catering y maquinaria, evitando que ambos flujos se mezclen.

Si los edificios quedan separados, deberá plantearse un pasillo cubierto, túnel u otro elemento que permita desplazarse entre ambos sin exposición a la lluvia o a cambios térmicos. También se prevé una canalización practicable entre los dos inmuebles para distribuir instalaciones, con espacio libre para futuras ampliaciones. El documento considera deseable que el movimiento de materiales y máquinas entre los pabellones pueda realizarse sin pasar por la vía pública.

Aparcamientos y logística diferenciada

La ampliación se levantará sobre terrenos que actualmente se utilizan en parte como aparcamiento. El programa técnico cifra en 1.500 plazas la necesidad de estacionamiento. Esta previsión debe distinguirse de la ordenación urbanística municipal, que maneja una cifra aproximada de 2.000 plazas para reponer las existentes y atender la demanda adicional del nuevo recinto.

El documento reclama que el nuevo complejo disponga de una vía perimetral interior para permitir el acceso de vehículos a las distintas puertas exteriores de las salas. La carga y descarga no podrá concentrarse únicamente en el patio de carga o en la entrada principal.

Los accesos de visitantes, mercancías y montadores deberán estar separados. También deberán diferenciarse las zonas destinadas a carga y descarga, expositores, público y autoridades, con espacio para autobuses, taxis, vehículos de emergencia y plazas reservadas para personas con discapacidad.

El aparcamiento tendrá que incorporar puntos de recarga eléctrica, zonas específicas para autoridades y recorridos accesibles desde las paradas de autobús, taxi y los estacionamientos. El documento plantea incluso estudiar la posibilidad de un aparcamiento semisoterrado con acceso directo desde Camino de San Rafael, aprovechando la diferencia de cota existente.

La ampliación se apoya en un estudio de detalle que ordena un ámbito de 49.188,55 metros cuadrados. De esa superficie, 37.323,16 metros cuadrados corresponden a la parcela colindante que actualmente funciona como aparcamiento y 11.865,39 metros cuadrados a la parcela donde se sitúa el Palacio de Ferias.

La ordenación fija una edificabilidad máxima de 60.000 metros cuadrados de techo, una altura máxima de 35 metros y una ocupación de hasta el 90% de la parcela. Esa cifra de edificabilidad no debe confundirse con la superficie física estimada del nuevo edificio: el programa técnico calcula unos 30.000 metros cuadrados construidos sobre rasante, 65.150 metros cuadrados bajo rasante para aparcamientos y 9.403 metros cuadrados de urbanización.