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Las claves

El Ayuntamiento cierra el plazo de presentación de ofertas para renovar el servicio, que incorpora estaciones inteligentes, desbloqueo desde el móvil y una plataforma preparada para duplicar la flota

La apuesta de Málaga por recuperar el sistema público de alquiler de bicicletas avanza y lo hace con el interés de cinco empresas dispuestas a asumir su gestión y explotación comercial.

Así lo confirman fuentes del Ayuntamiento de la capital de la Costa del Sol, que señalan que este es el número de propuestas registradas formalmente tras cerrarse ayer 15 de septiembre el plazo de presentación de ofertas.

A la espera de conocer la identidad de las ofertantes y los detalles de sus propuestas, el nuevo MálagaBici, que cuenta con un presupuesto de partida de 33,2 millones y una duración de 10 años, da un paso más hacia su puesta en marcha.

La operación plantea una renovación completa del servicio actual, con una flota de 1.000 bicicletas eléctricas, 100 estaciones inteligentes y una plataforma tecnológica que permitirá gestionar los préstamos, las devoluciones y el mantenimiento de las bicicletas. El contrato contempla, además, que el sistema pueda crecer en el futuro hasta duplicar su tamaño si la demanda lo requiere.

La documentación del concurso permite conocer cómo será el MálagaBici. Desde la reserva y el desbloqueo mediante el teléfono móvil hasta la posibilidad de devolver una bicicleta cuando una estación esté llena, el nuevo modelo incorpora soluciones para hacer más sencillo el uso cotidiano del servicio.

Bicicletas eléctricas para el uso diario

La nueva flota estará formada por bicicletas eléctricas de pedaleo asistido, con motores de hasta 250 vatios y asistencia hasta los 25 kilómetros por hora, de acuerdo con la normativa europea. También podrán utilizarse sin asistencia eléctrica.

El diseño contará con un cuadro de barra baja para facilitar el acceso a usuarios de diferentes edades y estaturas. Los neumáticos deberán ser resistentes a los pinchazos y los frenos actuarán de forma independiente sobre ambas ruedas.

El pliego exige, además, que las bicicletas estén preparadas para soportar un uso intensivo durante años y las condiciones propias de Málaga. El cableado deberá quedar protegido dentro del chasis o convenientemente oculto, la tornillería será antivandálica y los componentes tendrán que resistir la humedad, la salinidad y las altas temperaturas.

Las baterías serán de litio o de una tecnología equivalente, con requisitos de seguridad frente a sobrecalentamientos y cortocircuitos. La memoria económica toma como referencia una autonomía orientativa de unos 50 kilómetros en condiciones estándar, aunque el rendimiento dependerá del recorrido, el nivel de asistencia y las condiciones de uso.

Reservar y desbloquear desde el móvil

El nuevo sistema estará apoyado en una plataforma digital que permitirá consultar la disponibilidad de bicicletas y anclajes, realizar reservas y gestionar los préstamos. El contrato exige que el desbloqueo pueda completarse en un máximo de tres segundos desde que el usuario termine la operación mediante la aplicación móvil o una tarjeta compatible.

Cada bicicleta incorporará un sistema de geolocalización, o una solución tecnológica equivalente, que permitirá conocer su posición prácticamente en tiempo real. El objetivo es facilitar la gestión de la flota, localizar bicicletas extraviadas y actuar ante posibles robos o usos indebidos.

La tecnología también permitirá bloquear o inmovilizar bicicletas de forma remota cuando sea necesario por motivos de seguridad o mantenimiento.

El pliego fija límites al tratamiento de los datos de los usuarios. La información asociada a los recorridos solo podrá vincularse a la identidad de la persona mientras sea imprescindible para gestionar el préstamo o resolver incidencias, y deberá tratarse posteriormente conforme a la normativa de protección de datos.

Estaciones inteligentes que seguirán funcionando sin conexión

Las 100 estaciones previstas estarán conectadas con la plataforma central para informar en tiempo real sobre la disponibilidad de bicicletas y anclajes libres.

Una de las particularidades del nuevo MálagaBici es que las estaciones deberán poder seguir prestando servicio incluso si pierden temporalmente la conexión con el servidor central. En ese escenario, los préstamos y las devoluciones continuarán realizándose con normalidad y la información quedará almacenada hasta que se restablezca la comunicación y pueda sincronizarse automáticamente.

La infraestructura también permitirá instalar estaciones temporales o virtuales durante grandes eventos o en momentos de elevada demanda.

El contrato contempla una solución para uno de los problemas habituales de los sistemas públicos de préstamo: llegar a una estación sin anclajes libres.

El sistema deberá informar en tiempo real de las estaciones con plazas disponibles. Si el usuario llega a una estación completamente ocupada, se le concederá automáticamente un tiempo adicional sin coste para dirigirse a otro punto cercano.

Abonos desde 40 euros al año

El contrato deja en manos del Ayuntamiento la aprobación definitiva de las tarifas. No obstante, la memoria económica incorpora una propuesta que permite conocer el modelo de precios planteado.

Se contempla un abono mensual de 10 euros y otro anual de 40 euros. En ambos casos, los primeros minutos de uso tendrían un coste reducido —30 o 35 céntimos, según el tipo de abono— y el precio aumentaría progresivamente hasta alcanzar cinco euros por cada hora adicional una vez superados los primeros 60 minutos.

El objetivo es favorecer los desplazamientos urbanos de corta duración y evitar que las bicicletas permanezcan ocupadas durante largos periodos.

La empresa que resulte adjudicataria no solo tendrá que suministrar las bicicletas y las estaciones. También asumirá el mantenimiento integral del sistema durante toda la vigencia del contrato, que se prolongará durante diez años.

El Ayuntamiento fija indicadores de calidad para garantizar la disponibilidad del servicio. Al menos el 95 % de la flota deberá permanecer operativa, las bicicletas tendrán que revisarse periódicamente y las averías que comprometan la seguridad deberán resolverse con rapidez. Las estaciones también estarán sujetas a inspecciones regulares.

El adjudicatario deberá redistribuir bicicletas de forma continua para evitar estaciones completamente vacías o saturadas, utilizando para ello vehículos de bajas emisiones.