El Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol encara la segunda gran transformación de su historia con una primera inyección de 830 millones de euros entre los años 2027 y 2031.
Esta es la suma recogida para el aeródromo de la Costa del Sol en el tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA), aprobado este martes por el Consejo de Ministros.
Esta estrategia recoge las inversiones de Aena para los próximos cinco años y sitúa al complejo malagueño como el principal destino de los fondos previstos para la red aeroportuaria andaluza.
El plan contempla una inversión de casi 13.000 millones de euros en el conjunto de los aeropuertos españoles gestionados por Aena, de los que 1.267 millones corresponden a Andalucía.
Málaga concentra cerca de dos tercios de la inversión autonómica, por delante del aeropuerto de Sevilla, que recibirá 235 millones, y de los de Jerez, Almería, Granada-Jaén, Córdoba y el helipuerto de Algeciras.
Esta extraordinaria reserva económica permitirá sentar las bases de la gran ampliación de la infraestructura, con el objetivo de que pueda captar 36 millones de pasajeros.
Para atender ese crecimiento, las actuaciones previstas incluyen la ampliación del área terminal, la mejora de los procesos e instalaciones y el refuerzo de la seguridad operacional, con la renovación del pavimento de las plataformas.
De los 830 millones del DORA 2027-2031, 363 millones corresponden a esta actuación, que tendrá continuidad en el siguiente documento de regulación aeroportuaria, el DORA 4.
Un nuevo dique de casi un kilómetro y 12 puertas de embarque
La ampliación se encuentra ya en fase de diseño. Aena formalizó meses atrás el contrato para la redacción del proyecto y la asistencia técnica durante las obras, después de adjudicarlo a principios de mayo a una unión temporal de empresas integrada por Cemosa, Sener Mobility y Fairbanks Arquitectos.
El contrato tiene un valor de casi 44,2 millones de euros, IVA incluido, y contempla un plazo de 60 meses para el diseño, a los que se suman otros 48 meses de supervisión durante la ejecución de las obras.
La pieza central de la futura ampliación será un nuevo dique de embarque de 987 metros lineales, orientado de norte a sur, con 12 nuevas puertas de embarque tipo E2C. El objetivo es ampliar la capacidad del aeropuerto para atender aeronaves de gran tamaño y reorganizar los flujos de pasajeros en las instalaciones.
El edificio terminal actual crecerá hacia el este y el sur, con casi 60.000 metros cuadrados adicionales de superficie. Esta ampliación permitirá reconfigurar los controles de seguridad y pasaportes, adaptándolos a los nuevos flujos de pasajeros Schengen y no Schengen.
El proyecto contempla además la demolición del antiguo Terminal T1 y de los diques B y C actuales, cuyos espacios quedarán integrados en una terminal unificada. La intervención incluye la reorganización de los recorridos de pasajeros y equipajes y de la operativa interna del aeropuerto.
Más de 3.300 plazas de larga estancia
La transformación no se limita al edificio terminal. La reorganización de los accesos y de los aparcamientos es uno de los aspectos que deberá resolver el proyecto de ampliación.
El pliego técnico contempla un nuevo edificio de aparcamiento de larga estancia con más de 3.300 plazas y un depósito de vehículos de alquiler con cerca de 3.900 plazas. La liberación de los espacios actualmente destinados a estos usos permitirá disponer de suelo para el crecimiento de la terminal.
También se plantea la ampliación del edificio P2 mediante la construcción de dos nuevas plantas sobre la estructura existente, con una capacidad estimada de 2.352 plazas destinadas a los vehículos de alquiler. A ello se suma un nuevo edificio de aparcamientos abonados, denominado P0 y P0A, con cinco plantas sobre rasante y dos subterráneas, que alcanzará casi 2.500 plazas.
La ampliación del terminal y del P2 supondrá la pérdida de los actuales usos de aparcamiento Exprés y Preferente. Para compensarlo, el proyecto prevé un nuevo edificio con una estimación de 564 plazas para los usos de preferente llegadas y parking exprés.
Un diseño con BIM y simulaciones de los flujos de pasajeros
El contrato de redacción exige el uso integral de la metodología BIM (Building Information Modelling), que servirá como herramienta de coordinación de las distintas disciplinas y como base para la gestión del ciclo de vida de las instalaciones.
El equipo adjudicatario deberá realizar simulaciones dinámicas de los flujos de pasajeros y vehículos, con el objetivo de comprobar que el diseño responde a las puntas de tráfico estacional que caracterizan al aeropuerto de la Costa del Sol.
El pliego también establece compromisos de sostenibilidad: las nuevas edificaciones deberán aspirar a obtener la certificación BREEAM.
La unión temporal está integrada por Cemosa, consultora con sede en Málaga y experiencia en proyectos de infraestructuras; Sener Mobility, especializada en ingeniería y movilidad aeroportuaria, y Fairbanks Arquitectos, responsable del diseño de la actual terminal del aeropuerto malagueño.
