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Las claves

La Universidad de Málaga (UMA) da un paso decisivo para sacar partido a una de sus parcelas más singulares y, hasta ahora, infrautilizadas.

La Junta de Gobierno Local de Málaga ha aprobado este martes el proyecto de actuación que permitirá destinar la finca La Máquina Grande a aparcamiento de larga estancia, una operación que plantea habilitar 1.365 plazas para vehículos en una superficie de 45.117 metros cuadrados situada junto al Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol.

La actuación recupera así un proyecto que la propia universidad ya manejaba a finales de 2024 como una de las vías para generar nuevos ingresos y aprovechar un suelo que llevaba décadas sin un uso efectivo.

Ahora, la iniciativa adquiere una dimensión urbanística mucho más concreta: el Ayuntamiento ha dado el visto bueno al proyecto que permitirá tramitar la autorización para implantar en este suelo rústico un aparcamiento verde, concebido como una campa para el estacionamiento y custodia de vehículos durante largas estancias.

La ubicación explica buena parte del interés de la operación. La finca se encuentra a unos 200 metros al este de la cabecera sur de la pista de aterrizaje número 1 del aeropuerto, en un punto estratégico para atender la demanda de aparcamiento vinculada a las instalaciones aeroportuarias.

Y el proyecto tiene una particularidad: pese a que permitirá crear más de un millar de plazas, no plantea una gran transformación edificatoria de la parcela. La mayor parte del terreno continuará manteniendo su arboleda y el aparcamiento se desarrollará mediante superficies permeables, con instalaciones auxiliares prefabricadas y desmontables.

Décadas sin uso

La Máquina Grande es una finca de 45.117 metros cuadrados de superficie, actualmente sin edificaciones y clasificada como suelo rústico.

La parcela fue adquirida por la Universidad de Málaga hace casi cuatro décadas a la economista británica Marjorie Grice-Hutchinson, cuando todavía no estaba definido hacia dónde se produciría la expansión del campus universitario.

La previsión inicial no terminó materializándose. La UMA acabó concentrando el crecimiento de sus facultades en Teatinos y las condiciones aeronáuticas del entorno terminaron dificultando todavía más cualquier desarrollo edificatorio convencional.

La construcción de la segunda pista del aeropuerto incrementó las limitaciones derivadas de las servidumbres aeronáuticas. Como consecuencia, el suelo permaneció durante años sin un uso acorde con su localización y superficie.

La propia Universidad recuperó esta finca en 2024 dentro de su estrategia para mejorar su situación económica y encontrar nuevas fuentes de ingresos.

Entonces, el vicerrector de Infraestructuras, Salvador Merino, explicaba que la intención era estudiar su transformación en un aparcamiento de larga estancia para viajeros y usuarios del aeropuerto, con la posibilidad de que su explotación generase ingresos para la institución.

1.365 plazas

La propuesta contempla habilitar 1.365 plazas de aparcamiento. El objetivo es prestar servicio a una zona considerada de alta demanda, especialmente por su proximidad al aeropuerto. El Ayuntamiento sostiene que existe una necesidad objetiva de este tipo de instalaciones y que no existe suficiente disponibilidad de suelo urbano en el entorno aeroportuario para localizar una dotación de estas características.

No contempla un edificio de aparcamientos ni una construcción convencional de grandes dimensiones. Se plantea como una campa de estacionamiento, aprovechando el terreno disponible y utilizando superficies permeables.

Esto permite mantener buena parte de las características actuales de la finca y, al mismo tiempo, introducir un uso capaz de responder a la demanda de estacionamiento de larga estancia del entorno del aeropuerto.

Uno de los elementos más llamativos del proyecto es precisamente la presencia de una abundante arboleda de eucaliptos de gran porte.

Lejos de plantear su eliminación para ganar superficie de estacionamiento, el proyecto considera esta vegetación como un elemento de valor que contribuirá a cualificar la actuación y a reducir su impacto ambiental y visual.

A esta arboleda se sumará la creación de nuevas pantallas vegetales paralelas a la carretera MA-21, con el objetivo de mejorar la integración visual de la instalación desde esta importante vía de acceso.

A ojos del Ayuntamiento, la actuación prioriza la protección ambiental al mantener prácticamente toda la zona arbolada destinada al aparcamiento y señala que el proyecto no implica una transformación urbanística sustancial.

Caseta de control, barreras y una marquesina desmontables

Las instalaciones necesarias para poner en funcionamiento el aparcamiento tendrán un carácter limitado. El proyecto contempla una caseta de control, barreras, una marquesina y una zona de lavado.

Todas ellas están descritas como elementos prefabricados y desmontables, una característica que permite considerarlas instalaciones y no edificaciones a efectos del régimen urbanístico aplicable al suelo.

El plan de la UMA prevé que al menos el 10% de las plazas deberá destinarse a vehículos eléctricos o sostenibles, incluyendo entre estos últimos bicicletas, motocicletas y vehículos de movilidad personal (VMP).