Hay proyectos que suman suelo. Y hay otros que cambian la manera de entender una ciudad. La segunda gran ampliación de Málaga Tech Park, en proceso de tramitación durante más de siete años, pertenece a esta última categoría.
Lo que hasta ahora era una gran reserva de terreno al norte del parque tecnológico empieza a convertirse, por primera vez, en una realidad tangible con la licitación de la redacción del proyecto de urbanización. Pero el verdadero alcance de esta actuación va mucho más allá de un contrato cercano a los 900.000 euros.
Sobre casi 56 hectáreas se dibuja un modelo urbano inédito en Málaga: un espacio concebido para que empresas, investigación, universidad, vivienda, transporte y zonas verdes convivan en un mismo entorno.
El objetivo no es únicamente seguir atrayendo compañías tecnológicas, sino dar respuesta al crecimiento de un parque que ya reúne 719 empresas, supera los 29.000 trabajadores y genera un volumen de negocio superior a los 4.100 millones de euros anuales, con la mirada puesta en alcanzar los 50.000 empleos durante la próxima década.
Sin embargo, el proyecto nace con un importante condicionante. Así lo advirtió recientemente el director general de Málaga Tech Park, Felipe Romera, al subrayar que el principal riesgo para la ampliación ya no es la burocracia, sino la falta de capacidad eléctrica.
Delimitación de la segunda gran ampliación del PTA de Málaga.
Romera vino a considerar que de poco servirá acelerar ahora la licitación de los proyectos si, cuando llegue el momento de ejecutar las obras, la red eléctrica no puede suministrar la potencia necesaria.
Lejos del modelo tradicional de polígono
El Plan Parcial del sector SUS-CA.23 (Extensión del PTA), redactado por Salvador Moreno Peralta, Adolfo Ramírez y José Jiménez, plantea el desarrollo sobre una superficie neta de 556.348,68 metros cuadrados de un auténtico Smart Park, un parque inteligente concebido como un ecosistema urbano más que como un polígono empresarial convencional.
La ordenación aprovecha la topografía existente para minimizar los movimientos de tierra y adapta el desarrollo a las suaves pendientes y antiguos bancales agrícolas del terreno.
También incorpora una importante componente ambiental. Las zonas inundables del arroyo Mallorquín y del río Campanillas permanecerán libres de edificación para preservar la vegetación de ribera y mantener estos corredores ecológicos.
El modelo edificatorio apuesta por edificios de I+D+i de entre 5.000 y 6.000 metros cuadrados de techo, pero con una ocupación máxima del 35% de cada parcela. El resto del espacio deberá destinarse a zonas verdes privadas, espacios libres y aparcamientos.
A ello se suma que alrededor del 22% de toda la superficie del sector estará reservada para zonas verdes públicas.
Viviendas para atraer talento
Uno de los cambios más significativos del plan es que reconoce que Málaga Tech Park ha dejado de ser únicamente un parque empresarial para convertirse en un espacio con necesidades propias de una pequeña ciudad.
Por ello se crea una Zona Hotelera, Comercial, Cultural y Residencial (HCCR) donde podrán desarrollarse hasta unas 200 viviendas vinculadas a la actividad del parque, destinadas a trabajadores, investigadores y personas relacionadas con las empresas e instituciones instaladas en el recinto.
La medida conecta directamente con una de las principales preocupaciones expresadas por Felipe Romera y que se vincula con el aumento de trabajadores que no viven en la capital. Hace apenas una década, cerca del 80% de los empleados del parque residían en la capital. Hoy ese porcentaje ronda el 60%, una evolución que el director general atribuye al incremento del precio de la vivienda.
El plan también reserva amplias parcelas para Servicios de Interés Público y Social (SIPS), concebidas prioritariamente para nuevos equipamientos universitarios, centros de formación e instalaciones ligadas al conocimiento.
Además, incorpora usos comerciales y hosteleros de proximidad para dar servicio a quienes trabajen en el parque, al tiempo que prohíbe expresamente la implantación de grandes superficies comerciales.
El gran reto de la movilidad
Si la vivienda es uno de los desafíos del futuro, la movilidad constituye el otro gran frente.
Cada jornada acceden al parque alrededor de 15.000 vehículos, una cifra que, según Romera, debería reducirse prácticamente a la mitad para garantizar un crecimiento sostenible.
No es casual, por tanto, que el plan reserve una amplia franja de suelo para construir una futura Estación Terminal.
El documento urbanístico prevé que este espacio pueda acoger en el futuro la prolongación de la Línea 1 del Metro de Málaga desde Andalucía Tech, la llegada de un posible ramal de Cercanías o nuevas cabeceras de autobuses metropolitanos.
Al mismo tiempo, diseña el denominado Vial V-1, una gran vía estructurante que recorrerá el límite norte del sector y que queda preparada para enlazar con la futura Nueva Vía Perimetral del Área Metropolitana de Málaga, actualmente en estudio.
La movilidad no termina en los accesos. El plan parcial contempla la posibilidad de implantar, en una fase posterior, un sistema interno de transporte en circuito cerrado que conecte todas las áreas del parque mediante un servicio colectivo de alta frecuencia.
Entre las alternativas recogidas figura la utilización de vehículos autónomos, en colaboración con la Empresa Malagueña de Transportes (EMT), con el objetivo de reducir la dependencia del vehículo privado y facilitar los desplazamientos internos.
Un crecimiento ligado a la llegada de IMEC
La ampliación responde también al momento de transformación que vive Málaga Tech Park. El parque se ha consolidado como uno de los principales polos tecnológicos del sur de Europa gracias a la presencia de grandes compañías internacionales y centros de investigación especializados en inteligencia artificial, ciberseguridad, microelectrónica o computación cuántica.
En ese escenario, la futura implantación del centro de investigación y desarrollo de Imec, cuya construcción está prevista entre finales de este año y principios del próximo, representa uno de los grandes hitos de su historia reciente.
El proyecto convertirá a Málaga en una de las sedes estratégicas del instituto belga de investigación en semiconductores y ejercerá un importante efecto tractor sobre nuevas empresas vinculadas a este sector.
