Un Nobel de Arquitectura para coser la profunda herida que desde hace años representa el vacío de los antiguos cines Astoria y Victoria en el corazón del Centro Histórico de Málaga.
Esa es la ambiciosa apuesta de la Fundación Unicaja para conformar el que está llamado a ser uno de los nuevos protagonistas culturales de la capital de la Costa del Sol y un gran referente arquitectónico.
La entidad anunció ayer el encargo al estudio catalán RCR Arquitectes del diseño del centro cultural que levantará sobre una de las más estratégicas parcelas de la ciudad, bajo la que duermen restos de 20 siglos de historia.
El trío de Olot, integrado por Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta, tiene ante sí un encargo de enorme dimensión. Al valor del inmueble a proyectar se suma el simbolismo de un emplazamiento único, que convive con la esencia de Pablo Ruiz Picasso, cuya casa natal se encuentra a pocos metros, y con la historia de la Alcazaba.
Todo ello hace de este solar, sobre el que crece sin control la vegetación, uno de los enclaves urbanos y patrimoniales más sensibles y complejos de Málaga, donde convergen más de dos mil años de historia.
Construir en ese rincón exige algo más que audacia técnica. El verdadero reto de RCR no será únicamente proyectar un edificio. Consistirá en encontrar un equilibrio entre la arquitectura contemporánea que caracteriza al estudio, la presencia monumental de la Alcazaba y el simbolismo cultural de una plaza marcada por la figura de Picasso.
A ese diálogo con el entorno monumental se suma un tercer condicionante: la integración de los restos arqueológicos aparecidos en el subsuelo del antiguo Astoria, que deberán conservarse y ponerse en valor dentro del futuro complejo.
El edificio tendrá que convivir, por tanto, no solo con el paisaje urbano que lo rodea, sino también con la historia que permanece bajo sus cimientos.
El peso de La Alcazaba
El primer y más evidente interlocutor del nuevo edificio vigila desde lo alto. La Alcazaba domina las visuales de la plaza y cualquier intervención a sus pies corre el riesgo de pecar por exceso o por defecto.
La apuesta de Fundación Unicaja por RCR no es baladí. El jurado del Premio Pritzker distinguió a RCR por una arquitectura capaz de establecer una relación intensa con el lugar, el paisaje y la memoria, una filosofía que encaja especialmente con un enclave tan sensible como el Astoria.
Entre los rasgos más reconocibles de su arquitectura figuran el empleo del acero corten, el hormigón visto, la integración con el paisaje, el protagonismo de la luz natural y una arquitectura donde los espacios abiertos y las transparencias adquieren un papel esencial.
Más allá de los conceptos artísticos, RCR deberá encajar la escala. Durante los últimos años son muchas las voces que han incidido en la necesidad de mantener limpia la silueta del monte y la fortaleza desde el interior de la plaza.
En este contexto, es de esperar que el futuro edificio sirva no para bloquear el contacto con el pasado, sino como una transición al mismo.
Con su elección, la Fundación Unicaja no solo inicia el diseño de su futura sede. También pone fecha al comienzo de la transformación de un solar que lleva más de una década esperando un destino definitivo y que constituye una de las grandes heridas urbanas del Centro.
Si el proyecto responde a las expectativas, el antiguo vacío del Astoria dejará de ser un problema urbanístico para convertirse en una nueva puerta de entrada a la arquitectura contemporánea en la ciudad.
La futura sede se levantará sobre una parcela municipal de 1.298,70 metros cuadrados, con una edificabilidad máxima de 6.340 metros cuadrados, gracias a la concesión administrativa aprobada recientemente por el Ayuntamiento de Málaga.
El acuerdo tiene una duración de 75 años y obliga a la Fundación Unicaja al pago de un canon anual de 411.083,58 euros, conforme a la valoración económica realizada por la Gerencia de Urbanismo.
La inversión permitirá ampliar la capacidad de actuación de la Fundación, que mantendrá de forma paralela su programación en el Centro Fundación Unicaja de la plaza del Obispo, la Sala Fundación Unicaja María Cristina y el Museo Fundación Unicaja de Artes y Costumbres Populares.
