El Puerto de Málaga da un paso decisivo para completar una de las grandes operaciones estratégicas que marcarán su futuro durante las próximas décadas.
El Consejo de Administración del recinto portuario tiene previsto aprobar este 29 de julio el inicio de la contratación de las obras de prolongación del Muelle 9 y relleno del Muelle 8, una actuación valorada en 48,38 millones de euros sin IVA (casi 58,6 millones con impuestos) que permitirá crear una nueva gran plataforma logística sobre el mar.
La operación supone la pieza pendiente de la transformación iniciada hace casi tres décadas, cuando el Puerto emprendió la apertura de sus espacios hacia la ciudad con los muelles 1 y 2, hoy convertidos en Muelle Uno y el Palmeral de las Sorpresas.
Ahora, la prioridad cambia: ganar capacidad operativa para consolidar el papel de Málaga como puerto de mercancías.
La propuesta que será elevada al Consejo contempla aprobar el presupuesto económico, ordenar la contratación de las obras y autorizar la licitación mediante procedimiento abierto.
Al superar los 12 millones de euros de valor estimado, el expediente deberá contar posteriormente con la autorización del Consejo de Ministros tras su tramitación ante Puertos del Estado.
La gran pieza pendiente
El nuevo Muelle 8 está llamado a convertirse en una de las infraestructuras clave del Puerto de Málaga para los próximos años. La actuación permitirá transformar la actual dársena pesquera y generar una nueva explanada polivalente destinada a usos logísticos.
En total, la intervención permitirá disponer de una superficie operativa cercana a los 90.000 metros cuadrados, al sumar la nueva superficie ganada al mar con los espacios colindantes existentes.
La nueva plataforma tendrá una zona de almacenamiento de alrededor de 52.600 metros cuadrados y una zona de operaciones cercana a los 29.000 metros cuadrados, configurando un espacio preparado para nuevos tráficos vinculados a mercancías.
La actuación está pensada especialmente para reforzar sectores como los graneles sólidos agroalimentarios y el tráfico de vehículos nuevos, dos ámbitos estratégicos dentro de la hoja de ruta del Puerto.
Falta de suelo operativo
La importancia de esta infraestructura se entiende por la presión que soporta actualmente el recinto portuario. La práctica totalidad de la superficie disponible se encuentra ocupada, mientras el Puerto afronta además un cambio relevante en sus espacios.
Uno de los suelos actualmente utilizados en la zona de San Andrés, con más de 31.000 metros cuadrados, deberá quedar liberado de manera casi inmediata para permitir el desarrollo del futuro Auditorio de Málaga.
Ese escenario obliga al Puerto a ganar capacidad y reorganizar sus usos. El Muelle 8 aparece así como una pieza esencial para mantener y ampliar la actividad comercial, mientras avanzan los planes para extender la actividad portuaria más allá del recinto actual hacia la zona de Los Prados.
Más capacidad para grandes buques
El proyecto permitirá mejorar de forma notable las condiciones operativas del Puerto. La actuación contempla un dragado hasta la cota -15,60 metros, lo que permitirá atender buques con un calado máximo de 13,5 metros.
La intervención incluye la construcción de un nuevo tramo de muelle y la creación del futuro Muelle 8 entre los muelles 7 y 9, con una longitud total superior a los 360 metros, además de un tacón Ro-Ro para operaciones específicas.
Uno de los objetivos es ampliar la capacidad del Puerto para recibir grandes buques graneleros. Los estudios técnicos estiman que la nueva configuración permitirá dar servicio al 91% de la flota mundial de graneleros de hasta 250 metros de eslora, frente al escenario actual.
Esto supone un incremento aproximado del 30% respecto a la capacidad operativa actual.
Una obra estratégica para el futuro de las mercancías
La actuación implicará una profunda transformación de la zona portuaria. Incluye la demolición de elementos de la actual dársena pesquera, trabajos de dragado y la construcción de nuevos muelles, además del relleno necesario para crear la nueva explanada.
El volumen estimado de relleno supera los 600.000 metros cúbicos, mientras que el dragado previsto ronda los 200.000 metros cúbicos.
El movimiento se suma a otras actuaciones con las que el Puerto busca reforzar su posición como nodo logístico, entre ellas el salto hacia nuevos espacios exteriores al recinto tradicional y la mejora de sus conexiones.
El préstamo del BEI como apoyo financiero
La puesta en marcha del Muelle 8 cuenta además con el respaldo financiero del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que ha formalizado un préstamo de 50 millones de euros para apoyar las principales actuaciones previstas por la Autoridad Portuaria.
El Muelle 8 concentra una parte esencial de esa financiación y se perfila como la inversión más estratégica del paquete, al resolver uno de los principales condicionantes del Puerto: la falta de superficie disponible para acompañar el crecimiento de los tráficos.
La del nuevo muelle no es la única operación logística en marcha. Semanas atrás el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria dio luz verde al arrendamiento de terrenos junto a la terminal ferroviaria de Los Prados para poder extender el espacio disponible para uso logístico.
El sector en cuestión dispone de 23.622,17 metros cuadrados con acceso por carretera y cerramiento perimetral. Además, dispone de una campa para automóviles, suministro de electricidad, agua e iluminación.
La incorporación de este terreno hará que el organismo portuario habilite nuevas áreas de almacenamiento de contenedores vacíos y de reparación y limpieza de los mismos fuera del recinto portuario.
Y con ello permitirá a la terminal de contenedores y vehículos disponer de una mayor superficie para desarrollar su actividad.
