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Las claves

La persiana de la tetería Déjà Vu de Málaga lleva bajada desde mediados de marzo. Durante años, esta tetería de la calle Realenga de San Luis, en plena Carretera de Cádiz, fue uno de esos refugios de la zona oeste de Málaga donde merendar, charlar y dejar pasar la tarde. Este mes, se ha podido conocer que el hueco que deja lo ocupará ahora un negocio bien distinto: un local de pollo frito al estilo coreano.

El adiós de este paraíso de las meriendas llegó el pasado 16 de marzo a través de Instagram. En el mensaje, sus responsables reconocían que cerraban "una etapa muy importante" de sus vidas y agradecían a quienes pasaron alguna vez por sus mesas. Describían el local como mucho más que una tetería, un sitio hecho de conversaciones, risas y encuentros, y se despedían con un "hasta siempre". "Nos llevamos el cariño de todos vosotros", escribían en la que sería su última publicación.

La despedida tuvo respuesta inmediata. En los comentarios, decenas de clientes aseguran haber crecido bajo la luz tenue de su local. Grupos de amigos y primeros amores dejaron registradas decenas de encuentros en las mesas de un local que durante años formó parte del barrio de Santa Paula.

Tras meses con la persiana cerrada, el relevo a Déjà Vu ya tiene rostro. La fachada del local luce el cartel de Hanfry Chicken, un restaurante especializado en pollo frito al estilo coreano que se anuncia con un rótulo en español y otro en caracteres coreanos (한프라이치킨). El establecimiento, que ya está abierto, se sitúa en el número 19 y según se lee en su perfil en Google, cuenta con un horario de lunes a jueves de 13.00 a 00.00 horas y de viernes a domingo hasta las 00.30.

El contraste es un ejemplo claro del cambio de modelo en Málaga capital. Donde antes se servían tés especiados, crepes y batidos caseros, ahora se prepara comida rápida de inspiración asiática, una propuesta que en los últimos años gana terreno en la ciudad, donde, sobre todo, los bufés de sushi están causando furor entre los más jóvenes.

Hace solo un año, en junio de 2025, Déjà Vu figuraba en este periódico entre las teterías que aún resistían en los barrios de Málaga mientras el modelo desaparecía del Centro. En aquel reportaje, varios propietarios coincidían en una idea: este tipo de negocio tradicional solo podía sobrevivir lejos del casco histórico, donde la clientela fija del barrio sostenía las tardes flojas frente a unos alquileres imposibles y una turistificación que lo empujaba todo hacia afuera.

El cierre de Déjà Vu altera esa lectura. La presión ya no se concentra únicamente en el centro turístico. Que una de aquellas supervivientes baje la persiana en plena Carretera de Cádiz confirma que el repliegue de las teterías y de los pequeños negocios tradicionales también ha llegado a los barrios que durante años fueron su última trinchera.