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Las claves

El Ayuntamiento de Málaga acaba de dar un nuevo paso para tratar de poner fin a las recurrentes inundaciones que afectan al polígono industrial Guadalhorce.

La Empresa Municipal de Aguas (Emasa) ha formalizado el contrato para la redacción del proyecto de ampliación del canal de la margen izquierda del río Guadalhorce y la aplicación de técnicas de drenaje sostenible, un documento que servirá de base para ejecutar una de las actuaciones hidráulicas más ambiciosas previstas en este entorno.

El contrato, adjudicado a TPF Getinsa Euroestudios S. L., asciende a 235.334,11 euros (IVA incluido) y contempla un plazo de nueve meses para elaborar el proyecto constructivo.

La actuación permitirá definir las obras necesarias para ampliar el tramo final del canal, entre el arroyo Merino y la desembocadura del Guadalhorce, con el objetivo de mejorar la evacuación de las aguas pluviales y reducir el riesgo de inundaciones que desde hace años afectan a los parques empresariales de la zona.

Uno de los elementos más destacados de la futura actuación será la creación de un parque inundable junto al Paraje Natural de la Desembocadura del Guadalhorce.

Este espacio estará diseñado para actuar como un Sistema Urbano de Drenaje Sostenible (SUDS), permitiendo almacenar temporalmente grandes volúmenes de agua durante los episodios de lluvias intensas y aliviar así la presión sobre la red de drenaje existente.

Además de su función hidráulica, el futuro parque incorporará sistemas para mejorar la calidad del agua mediante decantación y filtrado de contaminantes y servirá como nuevo espacio verde vinculado al entorno del paraje natural.

Una de las zonas más problemáticas

La intervención afecta a una cuenca urbana de unas 855 hectáreas, donde se concentra buena parte del tejido industrial de Málaga.

Según la documentación técnica de Emasa, el sistema actual presenta importantes limitaciones porque los colectores vierten a cotas muy bajas y las clapetas permanecen habitualmente sumergidas o colmatadas cuando aumenta el nivel del río Guadalhorce, lo que reduce notablemente la capacidad de evacuación de las aguas de lluvia.

El proyecto deberá diseñar un nuevo canal capaz de asumir avenidas con un periodo de retorno de 50 años, además de redefinir los colectores existentes, incorporar sistemas anticontaminación y estudiar nuevos puntos de vertido y aprovechamiento de agua regenerada para el riego del futuro parque.

La redacción del proyecto también deberá dividir la futura actuación en dos fases.

La primera podrá ejecutarse sobre terrenos ya disponibles de titularidad pública y deberá garantizar por sí sola una mejora sustancial del drenaje.

La segunda quedará vinculada a la obtención de los suelos que aún permanecen en manos privadas y completará el desarrollo definitivo del parque inundable.