La transformación del río Guadalmedina, uno de los grandes proyectos urbanísticos pendientes de Málaga desde hace décadas, entra en una fase decisiva.
El Ayuntamiento ya tiene sobre la mesa las dos ofertas presentadas para redactar el proyecto constructivo que debe convertir parte del encauzamiento del río en un gran corredor verde integrado en la ciudad.
Según la documentación analizada, a la licitación concurren la ingeniería Esteyco y la unión temporal de empresas (UTE) formada por Ayesa y BIR.
Ambas candidaturas han sido admitidas provisionalmente por la mesa de contratación, si bien deberán subsanar determinados aspectos de la documentación administrativa presentada. Para ello disponen de plazo hasta el próximo 29 de junio.
El contrato, valorado en cerca de 2 millones de euros (IVA incluido), tiene por objeto la redacción del proyecto de adecuación hidráulica, conectividad transversal y renaturalización del Guadalmedina en el tramo comprendido entre el puente de Armiñán y la zona de El Perchel.
Se trata de una intervención estratégica para Málaga, llamada a redefinir la relación de la ciudad con un cauce que históricamente ha actuado como frontera urbana y que durante siglos ha estado asociado al riesgo de inundaciones.
La operación parte de un anteproyecto elaborado en los últimos años y apuesta por una solución que combina seguridad hidráulica, sostenibilidad ambiental y generación de nuevos espacios públicos.
A diferencia de otras propuestas planteadas en el pasado, como el embovedamiento total del cauce, el modelo actual busca recuperar el río como elemento vertebrador de la ciudad.
Entre las actuaciones previstas destaca la renaturalización del cauce mediante la modificación de su perfil para crear un gran parque fluvial urbano, mejorando la biodiversidad y la conectividad ecológica.
A ello se suma la construcción de cinco nuevas plazas-puente en puntos estratégicos como La Regente, San Quintín, San Rafael, La Trinidad y Santo Domingo.
El objetivo es que estos espacios permitan coser barrios históricamente separados por el río y convertir el Guadalmedina en un eje de encuentro ciudadano en lugar de una barrera física.
La futura actuación incorpora criterios avanzados de sostenibilidad y adaptación climática. Entre otras medidas, contempla la posibilidad de integrar sistemas geotérmicos asociados a las pantallas del cauce y deberá ajustarse al principio europeo de no causar daño significativo al medio ambiente (DNSH).
Otro de los aspectos singulares del contrato es la obligación de desarrollar un amplio proceso de participación ciudadana. La empresa adjudicataria tendrá que diseñar talleres, encuentros y mecanismos de consulta para incorporar las aportaciones vecinales al diseño definitivo de la intervención.
Plazos
El plazo previsto para la redacción del proyecto es de once meses. Durante los dos primeros se realizarán estudios técnicos, ensayos y trabajos previos de diagnóstico, mientras que en la segunda fase se elaborará toda la documentación constructiva necesaria para licitar posteriormente las obras.
La relevancia de la actuación trasciende el ámbito estrictamente urbano. El Ayuntamiento considera que esta infraestructura verde reúne condiciones para optar a futuras convocatorias de financiación europea, especialmente dentro del marco presupuestario comunitario posterior a 2028.
Con la elección de la ingeniería encargada de redactar el proyecto constructivo, Málaga dará un nuevo paso en una aspiración que acumula más de dos siglos de propuestas y debates. Desde los primeros planes de encauzamiento planteados a finales del siglo XVIII hasta los proyectos contemporáneos de integración urbana, el Guadalmedina sigue siendo uno de los grandes desafíos pendientes de la capital de la Costa del Sol.
