Con el debate sobre la Nueva Rosaleda aún abierto y pendiente de una decisión final, cobra especial relevancia la posición que, de partida parece tener el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre.
Por más que son varias las opciones para emplazar este equipamiento deportivo, De la Torre apuesta por mantener el complejo en su actual asentamiento.
Si bien el regidor apunta la necesidad de esperar a conocer las conclusiones del estudio técnico encargado a TYPSA y Fenwick Iribarren S.L., se decanta por la ampliación de la actual Rosaleda.
Hay que recordar que era esto justo lo que se planteó cuando Málaga optaba a ser una de las sedes del Mundial de Fútbol 2030, acontecimiento al que acabó renunciando ante la imposibilidad de cumplir los plazos.
"Mi postura personal es muy abierta a encontrar una solución que pueda apoyar la fórmula de La Rosaleda, pero tenemos que estar abiertos a todos los escenarios y ver lo que sea mejor para la ciudad", ha afirmado al ser preguntado por ello.
A su juicio, pese a la complejidad de la intervención, hay opciones "aparentemente factibles" de agrandar el actual campo hasta lograr un graderío de unos 45.000 espectadores.
Este es uno de los hándicaps que pesa sobre esta ubicación, mientras que la opción de construir un nuevo estadio en otro punto de la ciudad, caso de los terrenos de ampliación de la Universidad, sí permitiría, por ejemplo, alcanzar los 55.000 asientos.
De la Torre ha apuntado que en el supuesto de intervenir sobre La Rosaleda sería preciso ocupar parte del cauce del río Guadalmedina, así como de la Avenida de la Palmilla.
Otra posible tara que juega en contra del actual estadio es el de la movilidad, al haber problemas de accesibilidad y aparcamiento. A esto se suma que la ampliación del campo complicaría su uso durante el periodo de obras, obligando a estudiar soluciones alternativas.
En paralelo, se abre la posibilidad de que una nueva instalación pudiera permitir una transición más ordenada, manteniendo el uso del estadio actual mientras se construye el futuro recinto deportivo.
La reunión prevista para el día 26 de junio será un punto de inflexión en este debate. En ese encuentro, las administraciones propietarias de La Rosaleda pondrán sobre la mesa las conclusiones del estudio de viabilidad y comenzarán a perfilar el futuro del estadio.
Hay que recordar que en una primera fase del estudio, las consultoras ya descartaron dos de las cinco posibles ubicaciones. En concreto, los terrenos desechados fueron Lagar de Oliveros, en Puerto de la Torre, y la Manzana Verde, en pleno Camino de San Rafael.
Esto redujo las alternativas a tres: la ampliación de la Universidad; el actual estadio de La Rosaleda, y San Cayetano.
