El Ayuntamiento de Málaga ha dado ya el primer paso urbanístico y técnico tras el devastador incendio que arrasó buena parte del edificio situado en Pasillo de Guimbarda y afectó de lleno al Hotel Ibis Centro y al restaurante Le Grand Café.
La Gerencia de Urbanismo ha ordenado a la propiedad la adopción inmediata de medidas cautelares ante el riesgo de desprendimientos y para evitar accesos no autorizados al inmueble calcinado.
La decisión llega después de que técnicos municipales, acompañados por efectivos del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga, realizasen este miércoles una primera inspección de las zonas accesibles del edificio, mientras todavía continuaban tareas de extinción en puntos concretos de la última planta.
El informe técnico dibuja una radiografía inicial de enorme complejidad estructural. Según detalla Urbanismo, en la parte norte del inmueble no se han detectado daños estructurales graves en el sótano, aunque sí se ha comprobado el colapso parcial de un forjado en la primera planta, cerca de la junta estructural que divide el edificio en dos sectores.
En el resto de esta zona se han observado daños importantes en revestimientos e instalaciones, aunque los técnicos consideran que, por ahora, la estructura "no parece estar inestable".
Mucho más complicada es la situación en la zona sur. Allí únicamente se ha podido acceder a la planta baja debido a la acumulación de restos generados por el incendio. Aun así, la primera evaluación apunta a que la estructura habría resistido gracias a los revestimientos de protección existentes.
Riesgo de desprendimientos en fachada
Uno de los principales problemas detectados se localiza en el exterior del inmueble. Los técnicos han identificado varios "abombamientos" en las fachadas provocados por la dilatación térmica de la fábrica de ladrillo, con riesgo potencial de caída de materiales a la vía pública.
Por ello, Urbanismo ha requerido a la propiedad una batería de actuaciones urgentes. Entre ellas, el vallado perimetral completo del edificio, el tapiado de todos los huecos de fachada para impedir el acceso al interior y el desescombro progresivo del local de planta baja en la zona sur.
Ese proceso deberá ir acompañado además del apuntalamiento de la estructura conforme avancen los trabajos de retirada de escombros.
La propiedad estará obligada a mantener vigilancia permanente sobre el edificio hasta garantizar su cierre efectivo y evitar accesos indebidos o posibles actos vandálicos.
La situación del inmueble confirma la enorme dificultad técnica del incendio registrado en la madrugada del pasado lunes. Las llamas afectaron gravemente a la estructura del edificio, especialmente por la presencia de forjados de madera y por la rapidez con la que el fuego se propagó desde el local de Le Grand Café.
El propio Ayuntamiento reconoció en los últimos días que los bomberos no pudieron trabajar de forma continuada desde el interior debido al elevado riesgo de colapso, lo que obligó a concentrar buena parte de la intervención desde el exterior mediante autoescalas y lanzas de agua de gran capacidad.
