El incendio declarado en la madrugada del pasado lunes en el hotel Ibis Centro de Málaga, que, tras casi 40 horas ha arrasado por completo el establecimiento y el Le Grand Café, situado en la planta baja, ha puesto el foco sobre un edificio que, más allá del suceso, encierra una interesante historia.
Una singularidad que tiene como epicentro la arquitectura empleada para responder a las necesidades de un proyecto hotelero que abrió sus puertas en los primeros meses de 2007.
Casi 20 años después, el inmueble es protagonista por ser víctima de un dramático episodio. A la espera de conocer las conclusiones técnicas, todo hace pensar que la construcción tendrá que ser demolida en su totalidad.
Un primer aspecto a considerar sobre el complejo es que las condiciones de estabilidad del terreno sobre el que se proyectó, junto al cauce del río Guadalmedina, y la existencia de restos arqueológicos, obligaron a los promotores a explorar sistemas estructurales alternativos.
Detalle del proceso de construcción del hotel.
De ello se da cuenta en un artículo publicado en la revista AITIM, especializada en la industria de la madera, y firmado por el arquitecto Miguel Nevado.
En el citado documento se precisa que la gestación del proyecto hotelero estuvo marcada por los condicionantes geotécnicos que pesaban sobre el solar. En concreto, se indica que el terreno se caracterizaba por una capacidad portante limitada y la presencia de estratos con interés arqueológico.
Estas circunstancias obligaron a replantear las soluciones estructurales convencionales, abriendo la puerta a sistemas menos habituales en la edificación hotelera estándar.
En ese marco, la propuesta inicial del arquitecto fue la de incorporar sistemas de madera técnica —incluida madera contralaminada— combinados con entramados pesados y ligeros, pantallas verticales y forjados de madera como elemento de rigidización horizontal.
Una solución avanzada que, sin embargo, fue descartada por los promotores, que optaron por un esquema más reconocible desde el punto de vista industrial. “Era algo innecesariamente innovador (para empresas cuyo negocio principal era la construcción, la promoción, o la gestión de hoteles)”, señala el arquitecto en referencia a la respuesta de los promotores.
Y esto hizo que el proyecto derivase en un sistema híbrido, en el que los pórticos metálicos sustituyeron a las pantallas de madera inicialmente previstas, mientras que los forjados de madera se mantuvieron como elemento estructural de cierre horizontal, trabajando como diafragmas.
Proyecto de ampliación del hotel.
Aunque sin relación directa sobre la causa del fuego, cuyo origen parece estar en el establecimiento hostelero y que tendrá que ser determinada por la Policía Científica, sí parece claro que estos forjados de madera han dificultado de manera notable la labor de extinción.
El propio concejal de Seguridad, Avelino Barrionuevo, así lo aseguraba ayer, destacando que esta circunstancia impidió que los bomberos desplazados pudiesen atajar el fuego desde el interior. Y, como consecuencia, forzó a intervenir desde el exterior mediante bombas y autoescalas.
El hotel ahora calcinado fue el segundo establecimiento económico de la cadena Accor en Málaga capital, con 189 habitaciones.
Este establecimiento era objeto de una propuesta de ampliación que estaba aún en fase de tramitación. En concreto, el objetivo de la propiedad era ganar 772 metros cuadrados de techo edificable para aumentar el número de habitaciones, así como 169 metros para servicios. Dimensiones a sumar a un techo actual de 5.940 metros. En la documentación se precisaba que si la idea era subir de categoría, pasando de 2 a 3 estrellas, la ganancia podría ser incluso mayor con 798 metros para habitaciones y 390 metros para servicios.
