Alejandro está desesperado. Han pasado 238 días desde que recibió una brutal paliza al volver de la Feria de Málaga y, a día de hoy, no hay ningún detenido. El agresor, al que ya al menos le pone cara, sigue sin ser identificado pese a que su huida quedó registrada por varias cámaras de seguridad.
Las imágenes existen, pero no han sido suficientes. El joven que le noqueó de un solo puñetazo en la madrugada del 23 de agosto de 2025 aparece en grabaciones de distintos establecimientos de la calle Orotava, en el polígono cercano al recinto ferial. En ellas se le ve alejándose con rapidez, con la camiseta subida para taparse deliberadamente el rostro y mirando hacia atrás de forma constante.
Más de medio año después, el caso sigue en manos de un juzgado de instrucción de Málaga sin avances decisivos. Fuentes cercanas a la investigación confirman que agentes de la Comisaría del Distrito Oeste revisaron en los días posteriores más de una docena de cámaras en la zona. También ampliaron el rastreo a calles adyacentes, sin éxito.
Las imágenes más claras proceden de una nave de la propia calle Orotava. En ellas se distingue a un joven de pelo oscuro, con camiseta gris, caminando con prisa pocos minutos después de la agresión. Le siguen dos parejas vestidas de oscuro. Otras cámaras, de peor calidad, captaron el momento en que uno de los integrantes del grupo se gira y golpea a alguien que viene detrás, lo que encaja con el relato de la víctima.
El grupo se perdió después en una calle lateral. Los investigadores revisaron dispositivos de al menos cuatro vías del entorno, pero no lograron reconstruir su recorrido completo. El único fotograma que ofrece cierto detalle no permite identificar al sospechoso, ya que aparece cubriéndose el rostro.
A comienzos de 2026, un juzgado de instrucción reclamó con carácter urgente que se intensificaran las gestiones para localizar nuevas grabaciones. En un oficio remitido en marzo, los agentes informaron de que la pista del presunto autor se pierde en la calle Atenas, tras revisar todas las cámaras disponibles sin resultado positivo. En ese mismo documento se incorporan nuevas diligencias y material gráfico recabado previamente, lo que confirma que la investigación sigue abierta, aunque sin líneas claras a seguir más allá de las imágenes ya conocidas.
“Como el mío hay miles. Si no hay muertes ni lesiones graves, nada. Parece que solo se mueve la cosa si se le da repercusión”, lamenta Alejandro, que no oculta la frustración acumulada tras ocho meses sin avances.
La víctima hace un llamamiento a cualquier persona que pueda aportar información para identificar al agresor. Su objetivo, dice, es sencillo: “poder vivir tranquilo y en paz”.
Una noche de feria que acabó en el hospital
Alejandro, madrileño de 24 años, había viajado a Málaga para disfrutar de la feria con amigos. Aquella madrugada, sobre las seis y media, caminaba hacia el punto donde iban a recogerle cuando un grupo de cinco jóvenes le adelantó. Sin mediar palabra, uno de ellos se giró y le propinó un puñetazo que le dejó inconsciente.
El golpe le provocó una caída contra la acera y una brecha de cuatro centímetros en la frente. Fue trasladado al Hospital Carlos Haya, donde recibió cinco puntos de sutura. Mientras estaba en el suelo, inconsciente, varias jóvenes que pasaban por la zona le auxiliaron y recriminaron la agresión al grupo.
La respuesta de los atacantes, según una testigo, fue fría: aseguraron que “solo lo habían noqueado” y que en unos minutos se levantaría. Después, se marcharon como si nada.
Desde entonces, Alejandro convive con las marcas físicas y mentales de una noche para el olvido y con la sensación de que su caso se ha quedado estancado.
