Las claves
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La cuenta atrás para determinar cuál será el lugar de Málaga donde se construirá la Nueva Rosaleda se pone en marcha.
La formalización del contrato del estudio mediante el cual analizar las cinco ubicaciones puestas sobre la mesa por el Ayuntamiento abre el camino para que la empresa adjudicataria, una alianza integrada por Typsa y Fenwick Iribarren Architects, avance en la intervención.
La elección de estas dos firmas no es baladí, por cuanto se trata de los arquitectos que dieron forma a varios de los estadios del Mundial de Catar y los ingenieros que participaron en la transformación del Santiago Bernabéu.
La posición de partida del Consistorio es que el futuro complejo deportivo, sea cual sea su emplazamiento, tenga entre 45.000 y 55.000 espectadores, cumpliendo de este modo los estándares UEFA Élite.
Atendiendo a los detalles del pliego de condiciones que rigió la licitación, la primera fase de las actuaciones incluirá un primer estudio que deberá estar finalizado en dos semanas y en el que se elegirán al menos tres ubicaciones. Se exige que una de ellas sea el actual emplazamiento de La Rosaleda.
Este filtrado se basará en criterios objetivos y razonados, que deberán plasmarse en un documento previo de análisis de emplazamientos.
Por un lado, los urbanísticos, tomando en consideración la titularidad de la parcela, la clasificación del suelo, la planificación vigente, la necesidad o no de modificar el planeamiento…
El segundo criterio es de diseño. Porque aunque no se requiere específicamente un diseño preliminar de estadio, sí se pide que en función de las características de cada parcela se estime la capacidad máxima del estadio, así como el análisis de la capacidad óptima atendiendo al contexto de la ciudad y la capacidad de explotación futura.
Mapa con la localización de las parcelas a estudiar para la Nueva Rosaleda.
Posibles ampliaciones
Como complemento, deberá estudiarse la posible ejecución de un estadio que permita ampliaciones de aforo en el futuro.
Asimismo, se demandan criterios de movilidad, sociales y económicos, de manera que se haga una estimación de coste de la operación, y de retorno de la inversión mediante usos complementarios al fútbol dentro del estadio, el modelo de negocio o la inversión adicional en el equipamiento para adaptarlo a los usos alternativos.
El estudio preliminar contempla cinco ubicaciones alternativas: la remodelación y ampliación de La Rosaleda, Ampliación Universidad (Campus Teatinos), San Cayetano, Lagar de Oliveros y Manzana Verde.
Cada opción ofrece ventajas y desafíos. Mientras La Rosaleda destaca por su conectividad y situación céntrica, su emplazamiento limita el crecimiento; San Cayetano y la Manzana Verde brindan grandes superficies, pero requieren más trámites urbanísticos y desarrollo de accesos.
Finalmente, Lagar de Oliveros y la ampliación de la Universidad disponen de suelo público y opciones de crecimiento junto a equipamientos residenciales y universitarios.
