Publicada
Actualizada

Las claves

La polémica social y política generada desde hace semanas en torno a las esculturas gigantes que el Puerto de Málaga pretende instalar en la entrada al recinto desde la Plaza de la Marina llega al Parlamento andaluz.

Y lo hace de la mano del PSOE. Su secretario general en la provincia y diputado autonómico, Josele Aguilar, ha anunciado este martes el registro de una iniciativa dirigida a la Consejería de Cultura.

En concreto, pregunta si la Junta de Andalucía tiene previsto adoptar alguna medida para proteger el Bien de Interés Cultural (BIC) del Centro Histórico de Málaga "frente a la contaminación visual o perceptiva que puede ocasionar la instalación de este conjunto escultórico".

En la iniciativa socialista, se recuerda la decisión de la Autoridad Portuaria de instalar el conjunto bautizado como Las Columnas del Mar, obra de Ginés Serrán, en "uno de los espacios urbanos más sensibles, emblemáticos y cargados de significado histórico de la ciudad".

Infografía con las dimensiones de las esculturas que se instalarán en la entrada principal del puerto de Málaga.

"Aun cuando el puerto no se encuentra dentro del ámbito delimitado del BIC, la actuación que está ejecutando la Autoridad Portuaria se sitúa en su entorno más inmediato, adyacente y directamente colindante, produciendo una más que evidente contaminación visual o perceptiva, tal y como recoge el artículo 19 de la Ley del Patrimonio Histórico Andaluz", señalan los socialistas.

Por este motivo, el PSOE quiere que la Junta aclare qué medidas va a poner en marcha para proteger el Centro histórico de la “agresión que suponen estas megaesculturas".

La Ejecutiva del PSOE de Málaga ha aprobado una resolución rechazando la instalación del conjunto escultórico, al tiempo que pone en duda "el irregular procedimiento" seguido para su autorización, al no contar con la participación de los agentes culturales, patrimoniales y ciudadanos, ni con la correspondiente licencia municipal.

Ante la "controversia generada" entre diversas instituciones de carácter cultural y social, el propio Puerto tomó la decisión de limitar la presencia de las esculturas en el punto elegido durante seis meses.

Una vez alcanzado ese plazo, "se procederá a su desmontaje y traslado a una ubicación consensuada y con menor impacto".