El curso pasado, la Policía Local de Málaga impartió más de un centenar de charlas en los colegios de la capital. Estas actividades, además de información, ofrecen a los estudiantes un espacio en el que trasladar problemas o inquietudes y acaban llegando adonde, en algunos casos, ni las familias ni los centros alcanzan. En concreto, los agentes lograron identificar nueve casos de acoso escolar o 'bullying', dos de ellos puestos en manos de la Fiscalía de Menores, y un caso de 'grooming' o acoso sexual que afectaba a varios alumnos de un centro y que acabó con la detención del presunto autor.

Las charlas se desarrollan en el marco del programa 'Agente Tutor', que lleva a cabo el Grupo de Investigación y Protección (GIP) de la Policía Local de Málaga con el objetivo de mejorar la convivencia en el entorno escolar y detectar y prevenir conductas antisociales que puedan perturbar el normal funcionamiento de la comunidad educativa. 

Durante el curso pasado, el equipo de agentes tutores ofreció 137 actividades de este tipo a 7.445 alumnos y 290 adultos. Las charlas y talleres más demandados por los colegios fueron las referidas a los riesgos de Internet (71), aunque también abordan el acoso escolar y el ciberacoso (39) o la prevención y peligros de las drogas (15). 

Tras estos coloquios, los agentes tutores dejan un espacio reservado para atender al alumnado que quiera trasladar algún problema o inquietud sobre lo que se ha tratado. Así se identificaron el caso de acoso sexual y otros nueve casos de 'bullying'. 

Una vez los agentes detectaron estos hechos, trasladaron la información al colegio para que activara el protocolo de acoso establecido, aunque el propio equipo de la Policía Local hace un seguimiento propio del menor y del centro y establece un periodo de vigilancia sobre el caso.

Por regla general, los centros suelen resolver los episodios de 'bullying' con sus propios recursos, sin necesidad de activar otras medidas, pero en aquellos casos en los que las medidas no consigan su objetivo o hayan entrañado algún tipo de situación de daño físico o psíquico en la víctima, el caso es remitido a Servicios Sociales y/o Fiscalía de Menores.

De hecho, de los nueve destapados, el pasado curso, dos acabaron en manos de la Fiscalía de Menores de Málaga.

 

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