Málaga

La paciencia con la que el Ayuntamiento de Málaga asiste a la paulatina decadencia del antiguo edificio de Correos, apuntalada ahora con la presencia de un campamento okupa en el interior del recinto, parece empezar a desbordarse. Al menos esto es lo que se deduce de las últimas acciones adoptadas por la Gerencia de Urbanismo.

Tal y como ha confirmado a EL ESPAÑOL de Málaga el concejal de Ordenación del Territorio, Raúl López, se ha emitido, en coordinación con el área de Seguridad, una orden de desalojo de los sintecho que hasta ayer jueves había en el inmueble. Y, al mismo tiempo, se ha remitido a la propiedad del inmueble, un magnate israelí, una tercera orden de ejecución para que proceda a tapiar huecos, ventanas y puertas para impedir el acceso.

López admite que de este modo se da una vuelta de tuerca, exigiendo al dueño de la construcción adquirida en subasta hace ahora dos años y medio, una mayor intervención sobre la misma. De hecho, el edil asegura que los técnicos ya están estudiando "el resto de medidas necesarias para una adecuada conservación del edificio".

"Si no asumen las medidas de cierre que se les han pedido en varias ocasiones, las haremos nosotros de manera subsidiaria; vamos a empezar a pedir un adecuado mantenimiento del edificio", recalca el concejal, quien le recuerda a la propiedad la necesidad de buscar soluciones al futuro uso del inmueble "mientras se mantiene el edificio".

La realidad en la que se encuentra actualmente Correos, que hasta 2010 acogió la sede central del organismo estatal, sigue marcada por la incertidumbre. Y ello pese a que fue comprado por cerca de 23 millones por la entidad Nitsba Spain. La venta en subasta por parte de la Junta de Andalucía abrió la posibilidad a su recuperación tras más de una década sin uso.

Limitaciones con el uso

Sin embargo, las limitaciones de uso que asigna el Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU), que lo cataloga como equipamiento, hizo que el nuevo dueño reclamase una modificación del planeamiento con el objetivo de autorizar un hotel. 

Una tramitación larga y compleja que requiere de la entrega a la ciudad de ciertos suelos a modo de compensación. Pero el mecanismo, pese a las conversaciones mantenidas y la buena disposición mostrada por Urbanismo, no ha sido activado por la propiedad.

Es la segunda ocasión en la que los okupas toman posiciones en el recinto exterior del antiguo Correos. Hace justo un año ya se comprobó la presencia de sintecho en la zona, lo que motivó una orden semejante como la ahora planteada.

Hay que recordar que en octubre del año pasado, el departamento municipal ordenó al dueño, el magnate Haim Tsuff, el tapiado o clausura efectiva de todos los accesos que estén abiertos en el edificio tras inspeccionar el inmueble y comprobar la existencia de varias localizaciones por las que se podía acceder al interior.

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