Málaga

Desde el día en que Málaga se convirtió en Marte y del cielo llovió barro, manchando con su tono rojizo miles de edificios, coches y la totalidad de las calles de la ciudad, pasan ya 50 días. El paso de los días no ha impedido que aún haya casi la mitad de la urbe donde el polvo sigue asentado en las aceras

Y ello pese al esfuerzo de los trabajadores de la empresa municipal de limpieza, Limasam, y al esfuerzo económico que está realizando el Ayuntamiento de la ciudad. Para tomar buena medida de la dimensión del problema provocado por la borrasca de finales de marzo, tómese en cuenta que hasta este jueves 12 de mayo, los gastos asumidos por el Consistorio en las tareas de saneamiento de la capital alcanzan los 415.000 euros, incluyendo los 100.000 euros empleados en la contratación de cubas de agua externas y los refuerzos de personal y maquinaria. 

Pero ¿esta va a ser la factura final? Para nada. En la propia entidad admiten que la suma alcanzará e incluso podría superar los 800.000 euros. Actualmente, el Ayuntamiento está tramitando una nueva licitación por otros 100.000 euros para contratar más cubas, con el objeto de avanzar en la limpieza de las zonas pendientes de baldeo.

Pese a que es difícil poner fecha de terminación del dispositivo especial de lavado de las calles de la ciudad, la esperanza de los responsables de Limasam es que ese momento pueda llegar a finales del próximo mes de junio. Un calendario hasta cierto punto optimista si se tiene en cuenta la complejidad que está suponiendo la lucha de los operarios contra el barro incrustado.

Imagen de archivo de la calima en Málaga. Emilio González

"Hablamos de motas de polvo que son muy pequeñas y que penetran en la piedra; a veces hay que pasar muchas veces para lograr la limpieza completa", detallan los responsables municipales. Una particularidad a la que se suma otra igualmente relevante: las zonas en las que hay que intervenir en las próximas semanas se encuentran en el interior de los barrios, donde el acceso con los camiones es más difícil.

6,5 millones de metros de acera

En total, la superficie de acerado afectado alcanza los 6.557.409 metros cuadrados, de los cuales 1.012.986 se localizan en el distrito de Cruz de Humilladero; 989.561, en Carretera de Cádiz; 770.438, en el Centro, y 727.385, en la zona Este.

De acuerdo con el cronograma de trabajo diseñado por Limasam, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL de Málaga, hasta el momento se han completado dos fases de baldeo, estando en marcha una tercera que se espera concluir a finales de mayo. La primera etapa de la actuación, entre el 25 de marzo y 8 de abril, permitió actuar sobre el 26% de la ciudad; con la fase 2, entre el 11 de abril y 6 de mayo, este porcentaje aumentó hasta el 43%. 

Y hay en marcha una tercera, entre el 9 de mayo y el próximo 27, se espera alcanzar el 57%. Quedará aún un 43%. Hasta disponer de los datos correspondientes a la misma, podemos saber que en las dos primeras fases, el mayor porcentaje de superficie limpiada corresponde Palma-Palmilla, con un 73% de los 272.125 metros cuadrados que tiene. Le sigue el Centro, con el 65%, y Carretera de Cádiz, con un 59%.

Con el objeto de aumentar los medios disponibles, la empresa fijó una serie de prioridades a la hora de afrontar el reto. En este sentido, se marcó la necesidad inicial de eliminar el barro de las aceras, haciendo especial hincapié a las zonas con gran tránsito peatonal, zonas comerciales y entornos de centros de salud y colegios, así como, dentro de la fase primera, todas las calles afectadas por los desfiles procesionales de Semana Santa. 

A estas zonas se sumaron los paseos marítimos y las avenidas principales, caso de Carlos Haya, Ortega y Gasset, Europa, Héroe de Sostoa, Bolivia, la Avenida Andalucía, entre otras. Paralelamente, se afrontó una actuación directa en barriadas que disponen de red de riego, caso de Echevarría del Palo, La Malagueta, Miraflores de los Ángeles, La Unión-Santa Marta, Santa Julia, La Luz, La Paz, San Andrés, Vistafranca, Bonaire, Jardín de Málaga, Alegría de la Huerta, Salitre/Cuarteles, Huelin y Jardín de Abadía. 

Consultas a La Palma y Santa Cruz de Tenerife

Una de las conclusiones que pueden extraer los trabajadores de Limasam en estas semanas es que poco tiene que ver limpiar una calle de la suciedad acumulada de una en la que ha llovido barro. Con el objetivo de mejorar el modo de intervenir, desde el Ayuntamiento se realizaron incluso consultas a los municipios de La Palma y Santa Cruz de Tenerife, más acostumbrados a lidiar con este fenómeno.

La ardua labor de limpiar barro, siempre más lento que limpiar la suciedad convencional, se suma que el polvo "tiene una granulometría especialmente pequeña, que se incrusta en grietas y poros del pavimento; esto hace que los trabajos realizados en algunas zonas pueden tener un resultado poco satisfactorio, siendo necesaria repetir la operación de limpieza".

A este primer engorro se suma que la mayor parte del barro, unas 5.000 toneladas, según ha verbalizado la concejala de Limpieza, Teresa Porras, se ha acumulado en zonas de estacionamiento de vehículos, "lo que ralentiza el trabajo hasta tres veces más".

Otro añadido es que más allá de la calima, hay necesidades en la ciudad que requieren del trabajo de maquinaria. Es el caso de la resina que cae sobre el acerado debido a la floración de determinadas especies, caso de las jacarandas y las tipuanas.

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