Málaga

A casi año y medio del día en que la Bureau International des Exposions (BIE) dé a conocer el nombre del país y de la ciudad organizadores de la Expo Especializada de 2027, Málaga ya piensa en lo que ocurrirá el día después del evento. Hasta el punto de que se ha convertido en uno de los ejes fundamentales de la labor que viene realizando el Ayuntamiento de la capital en los últimos años.

¿Tiene sentido levantar pabellones suntuosos y de una gran inversión que luego formen parte de un erial sin uso definido? La respuesta al interrogante es clara para los responsables municipales vinculados a la iniciativa. Y, especialmente, para el alcalde, Francisco de la Torre, sabedor de que a ojos de la BIE es esencial demostrar que los desarrollos programados tienen una segunda vida.

A la espera de que se perfilen los contenidos detallados del masterplan al que viene dando forma el Consistorio desde hace meses, lo que sí se sabe es que la intención es que los pabellones que formen parte de la zona expositiva sean reutilizados a posteriori para el desarrollo de iniciativas vinculadas a la formación y la docencia, a la investigación y a la innovación.

Así lo ha apuntado el propio regidor, quien apunta que la zona "pura de exposición", que tendrá una superficie de unas 25 hectáreas, dará cabida a un techo construido de entre 80.000 y 90.000 metros cuadrados. En el diseño de la operación final, según pudo saber este periódico, se incide de manera especial en construcciones que permitan su reutilización. "No será un espacio desaprovechado", ha remarcado De la Torre.

Esquema de los usos planteados tras la Expo.

El escenario planteado para este evento internacional es mucho más extenso. En concreto se habla de unos 800.000 metros cuadrados, que serán cedidos de manera gratuita y temporal por el organismo estatal SEPES

Al espacio expositivo se quiere agregar una zona de uso residencial, con un conjunto de unas 1.400 viviendas que "se sumará a la oferta de vivienda social" que ya tiene la ciudad. Un tercer elemento serán los terrenos de uso logístico, que una vez pasada la Expo permitirán complementar al Centro de Transporte de Mercancías (CTM).

En la web municipal en la que se ofrece información sobre los hitos de la expo se destaca esta misma puesta por el día de después. "Una vez concluida, las infraestructuras y edificios creados a tal efecto se convertirán en nuevos espacios productivos para Málaga a medio y largo plazo; el proyecto encaja con las previsiones que refleja el planeamiento urbanístico para los próximos años y la zona natural de expansión de la ciudad", se destaca.

"Cualquier otra ciudad que se presente no tiene la potencia, la globalidad que tiene la temática nuestra", ha defendido De la Torre, ensalzando la apuesta de Málaga por una expo vinculada a las ciudades y la sostenibilidad.

A la espera de que el BIE asuma la candidatura de Málaga, tras el acuerdo adoptado por el Consejo de Ministros del Gobierno español, el proceso que queda por delante es largo. En concreto, la idea es que el próximo mes de mayo se presente el expediente con la candidatura de Málaga, abriéndose un plazo de cerca de un año de "campaña", en la que el Estado español tratará de convencer a los miembros del BIE para la futura votación. Será a mediados de 2023 cuando se produzca la decisión final, activando el mecanismo para el desarrollo urbanístico necesario para inaugurar el evento en junio de 2027. 

La propuesta de Málaga lleva por título La Era Urbana: hacia la ciudad sostenible. Se trata de una propuesta de reflexión en torno a uno de los principales desafíos a los que se enfrenta la sociedad a medio y largo plazo: hacer compatibles el crecimiento demográfico y el desarrollo urbanístico con la protección del medioambiente y la adopción de soluciones innovadoras que garanticen una mejora de la calidad de vida de los residentes en las ciudades.

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