Málaga

La fuerza de los acontecimientos ocurridos en la última burbuja inmobiliaria, haciendo inviables muchos de los proyectos inmobiliarios dibujados al albur del boom del ladrillo, acabó convirtiendo al Ayuntamiento de Málaga en uno de los grandes propietarios de suelo de la ciudad. 

Fueron los años en los que se sentaron las bases de grandes operaciones aún por impulsar, caso de las torres de Repsol o la transformación de Térmica. Lo que no pudieron pagar en dinero los promotores (sólo estas dos actuaciones iban a suponer 140 millones de euros, de los que fueron aportados apenas 12), lo pagaron en suelo. Una circunstancia que ha hecho del Consistorio el propietario principal de los dos sectores.

En este escenario, el camino diseñado por la Gerencia de Urbanismo no pasa por intervenir de manera directa sobre los terrenos, sino por vender las unidades de aprovechamiento que tiene en propiedad. Y son muchas. La primera gran venta anunciada será la de Repsol, movimiento que se espera pueda tener lugar este mes de noviembre.

Pero más allá de estas nuevas centralidades urbanas, objeto del interés de decenas de fondos de inversión, el Ayuntamiento tiene en sus manos otras parcelas a las que pretende sacar el máximo rendimiento económico. 

Edificios de 30 plantas que están en ejecución en la zona de Martiricos.

Pendientes de Repsol, a la que desde Urbanismo se da prioridad, el equipo de gobierno ya perfila y cuenta con ingresos por valor de 13 millones de euros procedentes de venta de suelo. Un saldo a emplear para la financiación de un buen número de inversiones en 2022.

De ello queda constancia en el proyecto de presupuesto elaborado por el Ejecutivo local. En la memoria de la Gerencia de Urbanismo se detalla la previsión de obtener esta suma tras la enajenación del proindiviso que tiene en Martiricos, que se valora en 4,6 millones; una parcela en Los Guindos, tasada en 1,7 millones, y el desarrollo de oficinas de Torre del Río, que se calcula en 6,8 millones.

En el caso de Martiricos, Urbanismo prevé la venta en los primeros meses de 2022 del proindiviso que tiene en la parcela donde actualmente se ejecutan dos torres de 30 plantas. En concreto se trata del 52% de una superficie global de 10.600 metros. 

Este movimiento se quiere activar después de que Grupo Insur, la misma que meses atrás se hizo, también en subasta pública, con una parcela junto a Tabacalera para la construcción de un edificio de oficinas de 9.800 metros cuadrados, mostrase formalmente su deseo de hacerse con ese aprovechamiento. Se da la circunstancia de que la promotora sevillana ya ha alcanzado un acuerdo de compra con Espacio Medina para adquirir la otra parte del solar. 

Otra de las pastillas que genera interés entre los privados es la de Torre del Río. Compartiendo espacio con las torres de 21 plantas diseñadas por el arquitecto Carlos Lamela, el Ayuntamiento es propietario de 8.593 metros cuadrados de techo para oficinas. Un aprovechamiento por el que espera obtener al menos 6,8 millones. La duda es si la activación de la subasta podría disparar más aún el beneficio.

El deseo municipal por propiciar actuaciones de carácter terciario es evidente desde hace algunos años. En buena medida por la escasez existente de edificios de este tipo y por la importante demanda de empresas, principalmente tecnológicas, por asentarse en la capital de la Costa del Sol. 

Algo que vienen constatando desde hace tiempo por algunas de las más importantes consultoras inmobiliarias. Ejemplo de ello es el informe recientemente publicado por CBRE sobre el mercado de oficinas en la ciudad. Una de las conclusiones del trabajo es que existe una demanda "insatisfecha" de unos 45.000 metros cuadrados. 

Asimismo, se evidencia no sólo que faltan nuevos desarrollos, sino que la disponibilidad dentro del mercado existente es baja. En el conjunto de la capital es inferior al 5%, muy lejos del 12% de Madrid o del 10% de Barcelona. Pero este valor desciende por debajo del 2% cuando se acota a la zona prime, incluyendo el Centro histórico.

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