Málaga

El camino que hace ahora casi dos años y medio tomaron los vecinos de la Plaza Mitjana, en el Centro de Málaga, al denunciar ante los tribunales al Ayuntamiento por su dejación a la hora de controlar los excesos de ruido en la zona, empieza a ser explorado de manera clara por otros residentes del casco antiguo. 

En concreto, según han informado a EL ESPAÑOL de Málaga desde la Asociación de Vecinos Centro Antiguo, "hay al menos tres grupos de residentes que trabajan en esta línea de acción". Es decir, que sopesan seriamente actuar también en la vía judicial contra el Consistorio. De acuerdo con los datos aportados por el colectivo, se trata de vecinos de la Plaza Uncibay, así como de la zona norte de la calle Carretería. 

"El de la Plaza Mitjana es el primero de los pleitos iniciados, pero hay más", destaca Alejandro Villén, portavoz de la asociación. Desde su punto de vista, la sentencia emitida por el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 6, dando parcialmente la razón a los recurrentes de Mitjana, "sienta un precedente y marca el proceso que hay que seguir".

El fallo judicial, que va a ser recurrido por el Consistorio, supone un varapalo en toda regla al equipo de gobierno, al condenar su "inactividad" ante el problema del ruido. Y ello pese a que durante años recibió numerosas denuncias por parte de los vecinos afectados. 

En los fundamentos de derecho, el juzgador llega a detectar "un traslado o 'peloteo'" de las denuncias vecinales entre los departamentos municipales "o, directamente, una inactividad en cuanto a los mismos". Asimismo, considera que "roza el descaro" que el Ayuntamiento, en sus contestaciones, argumente que se trata de una cuestión "compleja". 

"Claro que lo es, pero como administración (...) tiene que conducirse con pleno sometimiento a la ley; leyes y reglamentos que existen sobre la cuestión y que habilitan la actuación de control y, si es necesario, la actuación expeditiva de las potestades de control", contesta el juez.

En esta misma línea, el presidente de la Asociación de Vecinos Centro Antiguo, Enrique Miranda, insiste en que el fallo judicial supone un respaldo "importante" para el colectivo. "Siempre que hemos hecho declaraciones denunciando la situación, el Ayuntamiento lo negaba o presumía de lo bien que lo estaba haciendo", recuerda.

Por el contrario, a juicio de los representantes vecinales, lo que viene a confirmar la sentencia es que la situación que se ha dado durante años en la Plaza Mitjana era "un cachondeo y un descaro". 

"Nos parece triste haber tenido que llegar a esto porque se podría haber evitado", sostiene Miranda, quien ha acusado al Consistorio de entregar la mayor parte del suelo público del casco antiguo a las terrazas de los bares.

Siendo relevante la sentencia, que avala la existencia de "menoscabo de derechos a la intimidad personal y familiar y a la inviolabilidad domiciliaria", pero no la vulneración al derecho a la vida y a la integridad física o moral, la misma está abierta a recurso. 

Un camino que va a tomar el Consistorio, al discrepar del fallo, y que podrían seguir los propios vecinos recurrentes. Desde su punto de vista, existen "contradicciones" en el mismo. Aluden, en concreto, al no reconocimiento de los daños morales reclamados, lo que impide que se reclame una indemnización por las afectaciones de los años pasados. 

Lo más que hace el juez es hablar de una compensación para cada uno de los recurrentes de 13.440 euros anuales "desde el dictado de la presente y hasta la completa solución de la perturbación ruidosa".

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