Málaga

Una de las obras cumbre de la transformación vivida por Málaga capital en las últimas décadas fue la que permitió la entrada soterrada del AVE. Aquella faraónica intervención le costó al aún alcalde, Francisco de la Torre, no pocos enfrentamientos con los ministros de su mismo partido. El regidor, llegado el momento, llegó a decir aquello de: "El AVE llega soterrado o no llega". 

La demandada operación la acabó completando un Gobierno del PSOE. Aunque no a cualquier costo. 209 millones de euros alcanzó. Enterrar el nuevo ferrocarril era la pieza angular del proyecto, pero no la única. Porque además de la alta velocidad, la infraestructura beneficiaba de manera directa las comunicaciones ferroviarias entre la capital de la Costa del Sol y Fuengirola (línea C1) y Álora (C2). 

Tal fue la apuesta, que la Administración central diseñó y ejecutó una estación a la altura de la transformación prevista. La misma incluía dos pabellones gemelos (uno al este y otro al oeste) con una superficie superior a los 3.000 metros cuadrados. 

Uno de los numerosos cristales rotos que hay en el edificio. S. S.

A través de ellos debían acceder los pasajeros a los andenes. El problema, que nadie tuvo en consideración a la hora de afrontar esta cuantiosa inversión, es que de las dos instalaciones sólo permanece abierta una.

El desuso de ese otro inmueble no es nuevo. De hecho, se viene prolongando desde el momento en que llegaron los primeros Cercanías bajo tierra a mediados de junio de 2009. Y, por lo que confirman desde Renfe, la situación se prolongará sine die. "A día de hoy no está previsto este acceso a la estación", han informado desde la compañía estatal a EL ESPAÑOL de Málaga. 

El drama que pesa sobre estas instalaciones no radica solo en el cierre parcial de las mismas. Sino en el estado vandalizado que presentan en la actualidad. Un simple recorrido por el entorno permite constatar el maltrato sufrido por el pabellón oeste de la estación Victoria Kent, nombre simbólicamente elegido para reconocer la figura de la abogada y política malagueña, convertida en una referencia republicana.

Restos quemados junto al pabellón oeste de la estación Victoria Kent. S. S.

"El vandalismo es inevitable", agregan desde la compañía ferroviaria, responsable de la explotación comercial de esta estación. Precisan, eso sí, que no tienen constancia de "ocupación ilegal" en el interior de la misma. 

Según detallan, el edificio oeste de la Victoria Kent "se construyó con la previsión de una futura urbanización y edificación de viviendas en ese lateral de las vías". Sin embargo, tales proyectos no han ido adelante. "Por tanto, nunca ha estado operativa esta entrada, que se ha vallado para evitar ocupaciones", inciden.

La urbanización a la que se alude desde Renfe permanece frenada por la imposibilidad del Ayuntamiento de la ciudad de ir adelante con la ambiciosa operación pensada sobre los terrenos ganados sobre el soterramiento del tren. Si bien fue capaz de impulsar y completar una primera fase, dando forma al bulevar bautizado como Adolfo Suárez, la realidad es que queda pendiente la mayor parte de la intervención.

En origen, la pretensión del regidor era, justamente, aprovechar este nuevo escenario para crear una gran avenida de entrada a la urbe desde la zona oeste, llegando a conectar de manera directa con la ronda oeste. Un enlace que de manera repetida ha venido rechazando el Gobierno central. 

Trocos desprendidos de la fachada del edificio de la estación de Cercanías. S. S.

Un primer escollo de peso que se viene a sumar a la compleja maniobra urbanística necesaria para levantar las naves industriales que existen al norte del soterramiento y que requiere de compensaciones elevadas. En los últimos años, la Gerencia de Urbanismo ha activado algunos estudios para concretar el mejor modo de proceder, pero hasta la fecha no hay movimientos.

Y, llegados a este punto, mientras el bloqueo del bulevar se mantenga, lo que viene ocurriendo desde principios de 2014, se antoja improbable que Renfe vaya a poner en servicio la parte de la estación ahora inutilizada.

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