Es 18 de agosto y, cuando las calles del centro de Málaga deberían estar abarrotadas de gente bailando y cantando celebrando la feria de la ciudad, solo se personan en ellas turistas y empleados que llegan a sus puestos de trabajo.

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Ni rastro de los volantes de los vestidos de flamenca, ni de los lunares de la boina de un niño vestido de gitano, ni de unos pies de la talla 32 que calzan unos tacones de flamenca con los andares de un pato mareado. ¿Y en qué se traducen estas ausencias tras la suspensión de la Feria de Málaga? En las pérdidas de todo un sector: el de la moda flamenca.

Dando un paseo por la ciudad en la semana de 'no feria', EL ESPAÑOL de Málaga percibe que muchas tiendas de moda flamenca han decidido cerrar por vacaciones. Justo en el momento en el que en otro año estarían acabando encargos de última hora y con largas colas. Qué irónico.

Sin embargo, se pueden sentir afortunadas las que han cogido vaciones, ya que otras muchas han tenido que bajar la persiana para siempre y otras han decidido seguir abiertas en agosto para intentar rascar algún que otro cliente.

En la mítica tienda de artículos de flamenca Dos Lunas, de calle Fajardo, asoma un expositor de mascarillas de todos los colores. No queda otra que reinventarse en estos tiempos pandémicos. Al lado de la caja también hay algunos guardamascarillas, botes de gel hidroalcohólico y bolígrafos que disparan spray desinfectante.

Una imagen de los nuevos productos que han llegado este año a las tiendas de moda flamenca. Alba Rosado

"Elige una flor y se la llevamos a Martina a juego con el collar y el abanico", dice un padre a su hija con un poco de acento alemán. Muchos son los turistas que están ayudando sin darse cuenta al sector de la moda flamenca con la compra de complementos y detalles en estas tiendas que tanta curiosidad les dan.

Una de las dueñas de Dos Lunas, María Ángeles De Luna, apunta que algunas de las cosas que más vende para los turistas son pulseras, collares, peinetas y flores. También se llevan algún mantón bordado. "Les llama la atención y se lo llevan como si fuera un souvenir. Con esto, sin embargo, no tiramos, sino que "maltiramos". No sé qué vamos a hacer en los peores meses del invierno", dice con las manos en la cabeza.

Asimismo, en calle San Juan, desde la tienda El Rocío reconocen que turistas nacionales también les están salvando. "Hace un rato ha venido una chica de Palencia y se ha llevado un vestido con sus complementos a juego. Ahora mismo tenemos precios muy competitivos y como lo ven interesante deciden comprar y llevárselo", cuenta Encarni Sánchez, una de sus trabajadoras, que reconoce que no les ha quedado otra que rebajar los precios para atraer a la clientela en estos años tan complicados.

María Carmen De Luna Luna, de la tienda Dos Lunas. Alba Rosado

Prendas infantiles

Sin embargo, estas pequeñas compras no son suficientes para lograr beneficios. "Puedo pasarme mañanas enteras aquí y no entra nadie. Lo poco que estoy vendiendo este mes son trajes para niñas. La gente quiere hacerle la fotito de recuerdo vestida de flamenca y ya está", dice De Luna.

Tanto Encarni Sánchez, de El Rocío, como Moisés Guerrero de la tienda Viva la Feria, en Muro de Puerta Nueva, coinciden en lo mismo que ella. En el caso de Sánchez, además, apunta que en febrero, por el día de Andalucía, hubo un leve incremento de ventas de vestidos de gitana para niñas, pero algo muy puntual.

Encarni Sánchez, de El Rocío. Alba Rosado

Pérdidas estratosféricas

Las pérdidas del sector son prácticamente incontables y los negocios se echan las manos a la cabeza en este sentido. Desde Dos Lunas aseguran que las ventas que están haciendo este año sirven para pagar gastos y poco más.

"Esto es mío, es un negocio familiar y llevamos treinta años en el sector. Es muy duro, pero yo he echado los dientes aquí y no vamos a dejar de luchar, ha habido crisis cíclicas, pero esta situación, sin duda, es la peor que hemos vivido nunca", dice María Carmen de Luna.

Todos hablan de que sus pérdidas han caído en torno a un 80 y un 90%. En el caso de Dos Lunas, si echan cuentas, creen que han podido vender en torno a 4 o 5 trajes de mujer desde que empezara 2021. Desde El Rocío creen que habrán vendido una treintena, con suerte y, en el caso de Viva la Feria, señalan que no llegan a los cuarenta vestidos vendidos. "Somos un comercio que desde el inicio hasta el final de la temporada vendemos en torno a 900 vestidos en circunstancias normales y en los últimos dos años no habremos vendido ni 100", dice Guerrero, de Viva la Feria.

Moisés Guerrero, de Viva la Feria. Alba Rosado

Ayudas escasas y ausentes

"Mi gestor me ha echado tres subvenciones y yo no he recibido ni una. Aunque también, como siempre digo, son subvenciones de 3.000 euros que, precisamente, tampoco aportarían demasiado", dicen desde Dos Lunas

Moisés Guerrero se muestra indignado porque cree que nadie se acuerda de la moda flamenca en estos tiempos tan complicados y manifiesta que no ha recibido ningún tipo de ayuda. "Son 24 meses sin vender prácticamente nada y a nadie le importa ni se hace nada por nosotros", dice.

Así, Sánchez añade que las subvenciones son mínimas, que 2.000 o 3.000 euros se van simplemente en electricidad al abrir diariamente. Además, en un momento de la conversación hace la comparación de que en un año ha vendido lo que suele vender la semana anterior a la feria un año normal. "Es muy fuerte pensarlo", dice.

Una imagen de unos tacones en Viva la Feria. Alba Rosado

La BBC y el baile, salvación

En El Rocío se sienten unos afortunados de tener la ropa que usan en el conservatorio, ESAEM y ESAD así como algunos trajes de comunión que han hecho que el invierno sea un poco menos duro ya que la suspensión de la Feria de Abril o El Rocío han hecho también mucho daño a la moda flamenca.

"Es curioso, pero cada vez vendíamos más para la Feria de Málaga. Son muchas las jóvenes que pagaban sus vestidos a plazos para lucirlos en agosto pero llego la Covid y se torció todo", cuenta Sánchez.

Desde Dos Lunas concuerdan y añaden que al hacer tocados para bodas y comuniones también han podido respirar algo, pero han percibido que como ahora las bodas son tan íntimas, las novias e invitadas se gastan menos en complementos. "Van a lo sencillo", dice De Luna.

Pendientes en un expositor de Dos Lunas. Alba Rosado

En Viva la Feria tienen la sensación de que el flamenco se está reactivando y de que comienzan a haber algunos bolos y espectáculos. "Al final, estos artistas lo están pasando mal y están extremando gastos, pero si una bailaora tiene sus zapatos desgastados no tiene más remedio que renovarlos", añade Guerrero.

¿Y 2022?

De cara al año que viene solo esperan que la vacunación avance y los eventos vuelvan a la normalidad. "En Dos Lunas trabajamos mucho también la Semana Santa con las mantillas. Si vemos que se cancela un año más ya ese sería el primer varapalo", dice María Carmen De Luna, que asegura que "se echa a temblar" pensando en que fuesen tres años consecutivos sin feria.

"Si el año que viene tenemos otro año en blanco será una catástrofe y estaremos muy jodidos", dice rotundamente Encarni Sánchez, que comenta también que las empresas familiares como El Rocío serían incapaces de sobrevivir a tal ahogamiento económico.