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Las claves

Un niño se monta en la bici, echa una carrera con su amigo y olvida ponerse el casco. Se cae. Se hace daño. Y, por ende, la moraleja llega sola.

Ese es el resumen de uno de los seis cuentos que vertebran la guía de educación vial infantil que el torreño Alberto Aguayo acaba de lanzar, y que se ha convertido en la primera obra de este tipo dirigida a alumnos de Primaria, de entre seis y doce años.

Aguayo lleva la educación vial en la sangre desde que tiene memoria. Su padre fue profesor de formación vial desde 1987, y él creció entre clases teóricas y prácticas. "Desde chiquitillo, entrando y saliendo de la autoescuela, viendo a mi padre dar clases, dije: oye, a mí esto me gusta", recuerda.

Antes de incorporarse al negocio familiar, la autoescuela Hermanos Aguayo, quiso labrarse una formación propia y se diplomó en Ciencias Sociales y Jurídicas en la Universidad de Jaén, porque "no quería quedarme con la cosilla de no haber estudiado algo".

Sin embargo, a él siempre le apasionó el trabajo de su padre y en 1999 se puso al frente de la empresa familiar que hoy regenta junto a sus dos hermanas, con sedes en Torre del Mar y Algarrobo.

A esa vocación inicial sumó después la titulación como técnico superior en Movilidad Segura y Sostenible y la de formador para la recuperación de puntos. Más de dos décadas, en definitiva, dedicadas a enseñar a conducir y a concienciar sobre seguridad vial.

El libro recoge los seis temas básicos que, a juicio de su autor, debe conocer un niño de Primaria sobre seguridad vial. Cada bloque combina un cuento con moraleja y actividades para pintar y resolver.

Hay también un capítulo dedicado a la sostenibilidad y al camino escolar seguro, fruto de su formación en movilidad sostenible.

Dos cuentos tienen un peso especial dentro de la obra. Uno está dedicado al sobrino del autor y a los niños con autismo, y narra cómo un grupo de compañeros de clase escribe al ayuntamiento para reclamar un camino escolar seguro y sin ruidos para un amigo con TEA.

El otro, el cuento estrella, se titula El superhéroe Sergio y la farola brillante, en homenaje a Sergio, reconocido divulgador de seguridad vial malagueño que sufrió un accidente cuando volvía de una comida de Navidad con amigos y que dedica hoy su vida a dar charlas como delegado de AESLEME.

Él cogió la moto habiendo bebido alcohol y a través de su error trata de concienciar a los demás sobre lo que no hay que hacer, ya que se quedó en silla de ruedas, pero pudo no haberlo contado. "Es el superhéroe de los niños. Un salvavidas como él es un superhéroe", explica Aguayo.

La idea de la guía nació de una carencia detectada en las aulas. Desde el curso 2022-2023, la seguridad vial figura como materia transversal obligatoria en el currículo escolar español, lo que significa, en la práctica, que se imparte de pasada en Educación Física, en Valores o en tutorías.

Y el material disponible, denuncia Aguayo, deja bastante que desear. Pone un ejemplo claro. "En un libro de una editorial conocida vi que ponía que en el stop hay que parar si vienen vehículos. Y no es así, en el stop hay que parar siempre, vengan o no vengan. ¿Cómo puede venir esto tan mal explicado?".

De ahí surgió la idea de un material que sirviera a la vez al alumno y al docente. "Muchos maestros tienen el carnet desde hace años y se les olvida todo. No saben cómo explicarle a un niño qué tipo de señal es una redonda con borde rojo", relata.

El germen del proyecto se remonta a hace aproximadamente una década, cuando Francisco Berrocal, maestro del CEIP Antonio Checa, pidió a Aguayo que diera una charla de seguridad vial a alumnos de Primaria.

El profesor buscó material en internet y en las editoriales de tráfico con las que trabajaba habitualmente, y se topó con el mismo vacío. "Tres cosas sueltas, un cuento ridículo, vídeos en YouTube, pero nada formativo".

Así que empezó a fabricarse el suyo. "Un PowerPoint cutre, en principio", dice entre risas. Las preguntas que le hacían los propios niños tras cada charla fueron moldeando el material, que se fue convirtiendo, charla a charla, en un proyecto hecho y derecho. Lo guardaba en el cajón, lo sacaba, lo retocaba, hasta que decidió darle forma definitiva.

El resultado pasó por el filtro pedagógico del propio Berrocal y por las manos de Jesús Romero, editor que propuso darle formato cómic "para que le entre al niño por los ojos".

Próximo paso, que llegue gratis a las aulas

Publicada en autoedición a través de Amazon, "la única manera de hacerlo de manera gratuita", la guía ya ha sido adquirida por colegios de Asturias, Barcelona y Sevilla. Algunas editoriales especializadas a las que la envió declinaron publicarla. "Me dijeron que no es lo que están buscando. Es cuestión de marketing". Aguayo se lo toma con calma. "Mi finalidad no es hacerme rico con esto".

Su objetivo ahora es conseguir financiación para imprimir ejemplares y repartirlos gratuitamente en los colegios, sin coste para los centros ni para las familias.

Mientras tanto, sigue dando charlas y proyectando nuevos libros. Uno sobre la amaxofobia, el miedo a conducir, anda ya rondándole la cabeza. "Yo no paro ni un momento", confiesa entre risas Aguayo, que es un apasionado de la educación vial.

Aguayo lo tiene claro. Cada niño que hoy pinta una señal en su guía o se aprende un cuento sobre el casco es un futuro conductor con la lección ya hecha. Cuando ese niño crezca, sabrá que el cinturón no se negocia, que al ciclista se le respeta y que cada señal esconde una razón. Lo escribió en la contraportada del libro:"La educación vial no es una materia, es una herramienta para salvar vidas".