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Desde hace casi tres décadas, Fuengirola cultiva algo más que zonas verdes. Cultiva memoria, conciencia ambiental y un vínculo emocional entre la infancia y la naturaleza que, con el paso del tiempo, se ha convertido en una de las iniciativas más singulares del municipio.

Son muchos los que pasean por sus calles y no terminan de entender por qué muchos de los árboles tienen a sus pies una placa con un nombre y una fecha de nacimiento. Se trata de la campaña ‘Un niño, un árbol’, un programa que se desarrolla de forma ininterrumpida desde 1996 y que hoy suma ya cerca de 2.000 placas con nombres de niños y niñas en árboles repartidos por toda la ciudad.

La cifra no ha dejado de crecer en los últimos años. Solo en lo que va de 2025 se han colocado 74 nuevas placas, un ritmo que confirma la buena acogida de una iniciativa pensada para que los más pequeños crezcan junto a un árbol que lleva su nombre, literalmente. Un gesto simbólico que busca sembrar desde edades tempranas el respeto y el cuidado por el medio ambiente.

Desde el Consistorio recuerdan que el objetivo principal del programa es la concienciación ambiental. La campaña pretende que los niños interioricen desde pequeños la importancia de preservar el entorno natural, entendiendo que los hábitos que se adquieren en la infancia suelen mantenerse a lo largo de toda la vida adulta.

El procedimiento para sumarse a la iniciativa también es accesible. Las familias interesadas en que sus hijos cuenten con un árbol en la localidad, solo tienen que presentar un escrito al Ayuntamiento por Registro de Entrada o a través de la Sede Electrónica municipal, dirigido a la concejalía de Ecología Urbana. En la solicitud deben figurar el nombre del niño, su fecha de nacimiento, el árbol elegido y la calle donde se encuentra ubicado.

Una vez recibida la petición, y comprobado que los datos son correctos, el Ayuntamiento confirma la solicitud, encarga la placa y la coloca posteriormente en el árbol seleccionado en un pequeño acto junto a la familia. Desde ese momento, el niño cuenta oficialmente con su árbol y con una placa que lo identifica y lo acompaña durante años.

La campaña no solo contempla nuevas incorporaciones. También se realizan reposiciones de placas deterioradas por el paso del tiempo, garantizando así que el homenaje se mantenga visible y cuidado.

Casi treinta años después de su puesta en marcha, ‘Un niño, un árbol’ se ha consolidado como uno de los programas medioambientales más longevos y bonitos de España. Un ejemplo de cómo una acción sencilla puede dejar una huella duradera en la ciudad y, sobre todo, en quienes van soplando velas y cumpliendo sueños en Fuengirola viendo cómo su árbol también va echando raíces.