Investigadores de la Universidad de Málaga y del Politécnico de Turín, junto a arqueólogos malagueños, están trabajando en cómo resolver los problemas de oscuridad, geometrías complejas y humedad que afrontan los robots en cuevas cársticas.
El proyecto ha dado lugar a CAVERS, un dataset de más de 335 GB recogido en la Cueva de la Victoria de Málaga.
Este recurso está diseñado para probar algoritmos de localización y cartografía autónoma (SLAM) en escenarios subterráneos de elevada dificultad, según han explicado desde la UMA.
Para recopilar la información se emplearon un rover terrestre (DIABLO) y un soporte manual provistos de sensores LiDAR, cámaras térmicas y de profundidad, e IMU. En el interior de la cueva se instalaron diez cámaras infrarrojas Optitrack para registrar la trayectoria real.
Según explica Carlos Pérez del Pulgar, profesor de la UMA y miembro del Laboratorio de Robótica Espacial, los datos se han liberado en repositorios abiertos. La intención es apoyar el avance en la navegabilidad de robots destinados a la exploración subterránea.
