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Generado con IA
La pyme tecnológica malagueña Anukys Europe ha presentado una queja ante el gigante Open AI y no descarta acabar en los tribunales si es necesario. El motivo es que la multinacional le ha hecho un cargo de 3.284,66 dólares en su cuenta de API cuando el presupuesto que tenían fijado era de 100 dólares.
La empresa sostiene que el incidente destapa un fallo sistémico en los mecanismos de control de gasto de la plataforma, que han documentado mediante capturas de pantalla, registros de uso y el intercambio completo con el servicio de soporte de la tecnológica estadounidense.
El director de Anukys, Diego J. Pavón, configuró un presupuesto mensual de 100 dólares y avisos por correo al 75%, 80% y 100% de ese umbral en la consola de la API de OpenAI.
Además del presupuesto definido por el cliente, la interfaz mostraba un segundo parámetro: un “límite de uso” de 1.000 dólares al mes, establecido por OpenAI para la organización, acompañado de un mensaje que indica que ese techo no puede ser sobrepasado.
Pese a ello, la compañía malagueña acabó recibiendo cargos por 3.284,66 dólares, es decir, más de 33 veces el presupuesto fijado y más de tres veces el máximo que la herramienta presentaba como infranqueable para esa cuenta, según la documentación aportada a EL ESPAÑOL de Málaga.
Los registros de actividad muestran que el sistema cortó primero el servicio al alcanzar los 100 dólares, sin consumo adicional entre el 6 y el 8 de marzo, lo que indicaría que el mecanismo de control funcionó inicialmente sobre parte de los modelos disponibles.
El 9 de marzo, OpenAI elevó automáticamente la cuenta del Nivel 2 al Nivel 3, sin petición expresa por parte del cliente, incrementando de forma significativa la capacidad potencial de gasto asociada a esa organización, según el relato de Anukys.
Entre el 13 y el 17 de marzo se habría producido el fallo crítico: los modelos más económicos dejaron de responder al llegar al presupuesto, pero los más caros, entre ellos GPT-5.4 Pro, continuaron operativos sin restricciones, acumulando 460 peticiones y millones de operaciones.
Para la compañía malagueña, el problema trasciende su caso particular y afecta al diseño mismo de los límites que OpenAI asigna a sus usuarios, ya que la plataforma fija automáticamente techos de gasto crecientes según el uso, sin que medie solicitud ni aceptación explícita.
Tras compartir el incidente con otros profesionales del sector, uno de ellos detectó en su propia cuenta un límite automático de 200.000 dólares mensuales que afirma no haber pedido, lo que refuerza la preocupación por la exposición financiera derivada de estos parámetros.
Anukys sostiene que OpenAI carece de un “límite duro” real y advierte de que, con límites automáticos tan elevados, un error de programación, un bucle descontrolado o un modelo que no se detenga a tiempo puede generar facturas de decenas de miles de euros.
La empresa subraya que este riesgo alcanza tanto a autónomos y pymes como a desarrolladores independientes que utilizan estas APIs como herramienta habitual de trabajo, en muchos casos sin departamentos financieros ni equipos técnicos amplios detrás.
Tras la presentación de la disputa, Anukys afirma que el soporte de OpenAI se canalizó exclusivamente a través de un agente de inteligencia artificial, cuya respuesta fue que “los presupuestos son umbrales flexibles”, sin entrar en el argumento del límite de 1.000 dólares.
Según la pyme malagueña, a día de hoy no existe una vía clara para escalar una reclamación de facturación a una persona con capacidad de tomar decisiones dentro de la compañía de inteligencia artificial, lo que agrava la sensación de indefensión del cliente.
“Si alguien con 25 años de experiencia en tecnología como yo no pudo protegerse de esto, imagina un autónomo que acaba de empezar a integrar IA en su negocio”, añade Pavón.
