Aunque todavía quedan unos días para la inauguración del esperadísimo Centro de Ciberseguridad de Google en el Paseo de la Farola, los coches de caballos y los autobuses turísticos ya paran junto al lugar para mostrárselo a los visitantes: sí, miren, el gigante tecnológico ha apostado fuerte por Málaga, y está aquí. El principal artífice de esa apuesta es el veleño Bernardo Quintero, fundador de Virustotal, la empresa de ciberseguridad malagueña que Google adquirió hace más de una década. La historia es ya legendaria: el equipo de Virustotal dijo que prefería la Costa del Sol a Silicon Valley (el hacker ético Chema Alonso lo resumió en que Quintero tiene un collar que explota si sale de Málaga), y la montaña fue a Mahoma.

Todavía no se pueden ver los interiores del centro que se espera que suponga un antes y un después para la ciudad, pero Quintero se encuentra con EL ESPAÑOL de Málaga a las puertas del mismo. Conversa con este periodista en una terraza del Muelle Uno; pero, cuando le toca posar frente a la fachada del edificio que ha hecho posible, no puede. Hay un par de actores ocupando la acera: "Es que estamos rodando un vídeo sobre el futuro de Málaga", se justifica una de ellos. "Sí, algo tiene que ver", suspira Quintero.

Él es poco amigo de los focos, las cámaras y de lo que califica como "emprendimiento de salón". Lo que le gusta es estar en la cueva, y dice estar deseando que pase el revuelo de la inauguración para poder volver a trabajar con normalidad. Durante la entrevista, el veleño avisa de la "especulación" que se ha subido al carro tras el anuncio de la inversión de Google y apuesta por una Málaga tecnológica construida desde los cimientos de la formación y los proyectos locales. Si estar de moda no va a servir para mejorar la vida del malagueño de a pie, argumenta, no le vale de nada.

Bernardo Quintero posa junto a la fachada del Centro de Ciberseguridad de Google que liderará. Álvaro Cabrera

¿Cuáles son las sensaciones a pocos días de inaugurar el Centro de Ciberseguridad de Google?

Llevamos cinco años trabajando en el tema, con una pandemia y una reorganización interna por medio. Por fin llega el gran día de la inauguración, pero yo estoy deseando que pase y empiece el trabajo. Para mí, el día de la inauguración no será tanto el 29 de noviembre; con todas las personalidades, instituciones y demás un poco de cara a la galería, con las fotos y el corte de cinta. Personalmente, el día de la inauguración será cuando venga el primer colegio y los niños y niñas se metan en el auditorio. Ahí empezaremos nuestra labor, que va a ir desde los más pequeños hasta una formación muy especializada.

De hecho, el primer colegio que viene va a ser el Zona Sur de Vélez-Málaga, el colegio público en el que yo estudié. Tiene una historia muy bonita, porque trabaja mucho con inmigrantes y familias en una situación un poco más precaria. Me hace especial ilusión ese día, cuando vengan los niños y niñas del colegio donde yo estudié. 

¿En qué cambia el nuevo centro de ciberseguridad respecto a lo que ya estabais haciendo?

Google llega a Málaga en el año 2012, que es cuando se produce la adquisición de Virustotal. En principio empezamos a trabajar directamente con la central, con Mountain View. Éramos un equipito de 6 ingenieros, en el famoso chalé en El Candado y ahí fuimos creciendo poco a poco dentro de Google. En el año 2015 dimos el salto a Google X, que son los laboratorios especiales donde han hecho el coche autónomo o todo el desarrollo de inteligencia artificial. Fuimos el primer equipo de ciberseguridad que daba el salto a Google X. De ahí pasamos a Chronicle, después Google Cloud...

Durante todo este tiempo, hemos tenido un crecimiento orgánico desde que éramos seis ingenieros. Ahora estamos sobre los 60, que si los divides por los 11 años que llevamos ya en Google, resulta un crecimiento muy sostenido. La mayor diferencia respecto a lo que hacíamos en 2012 a lo que vamos a hacer en este nuevo centro es que entonces estábamos totalmente focalizados en Virustotal como producto y poco a poco estamos llevando también desde Málaga el desarrollo e innovación de otros productos de seguridad dentro de Google Cloud. Este centro va a tener una visión mucho más 360 grados de todo lo que significa la ciberseguridad dentro de Google.

"Cuando empecé, no se me pasó por la cabeza que yo iba a crear una empresa de ciberseguridad porque no existía el concepto de empresa de ciberseguridad"

Y cuando todo empezó, ¿imaginabas que pudiera llegar a esto?

Cuando comencé con [el boletín de noticias de ciberseguridad] Una al día era el año 1998, la prehistoria en términos de informática. No había una industria de la ciberseguridad. Yo empecé unos años antes porque me había infectado con un virus informático, pero por aquel entonces solo existían los conceptos de antivirus y de firewall. Era un tema totalmente vocacional. Yo empecé a escribir para una revista y en un momento dado pedí que me dijera una sección fija mensual, pero me dijeron que no había suficiente contenido. Empecé a escribir Una al día para demostrar a la redactora jefe que realmente había contenido interesante ya no solo mensual, sino diario directamente. Cuando vimos que era interesante y que otras personas nos pedían recibirla, porque se corrió la voz, lanzamos Hispasec.com con la idea solamente de albergar la noticia y la newsletter.

Por aquel entonces, no se me pasó por la cabeza que yo iba a crear una empresa de ciberseguridad porque no existía el concepto de empresa de ciberseguridad. Esto ha venido poco a poco, sin planificarlo. Ni mucho menos en el año 1998 podía imaginar que algún día crearía un producto como Virustotal en el 2004 y que, años más tarde, un gigante como Google se interesara por eso. Esto ha superado con creces todo lo que yo pensaba por aquel entonces. Mi ilusión por aquel entonces era dedicarme a la informática, que es lo que siempre me ha gustado, y trabajar en Málaga. Pensaba en hacer videojuegos para empresa o ese tipo de cosas, pero ni mucho menos pensaba que podíamos encontrarnos en la situación en la que estamos ahora.

¿Qué ha sido lo más difícil de todo el proceso?

Cada época tiene sus complejidades y sus retos. Al principio, como cualquier startup, tienes la complejidad de que no tienes recursos. En nuestro caso, también estábamos en un sector que prácticamente estaba naciendo con nosotros. Creo que fuimos la empresa pionera en cuanto a dar servicios de hacking ético por aquel entonces en España. Al principio, no era solo tener un buen producto o servicio, sino también vender a la empresa la necesidad que tenían de incorporar ciberseguridad. Quitando a lo mejor a la banca, que siempre ha sido muy consciente de su importancia por razones obvias, vender ciberseguridad a otros sectores por aquel entonces era muy complicado. Es un reto que entonces teníamos, y ahora no. También lo fue el hecho de trabajar con clientes muy grandes porque los interesados en ciberseguridad eran grandes empresas, bancas, telecomunicaciones siendo nosotros una micropyme desde Málaga. Nos fue complicado empezar a hacer negocio.

Cuando pegamos el salto y entramos en Google, los retos son totalmente diferentes. Es una gran corporación; con lo que eso conlleva a nivel de políticas, de organización, de alineación, y nosotros con una estrategia muy clara de desarrollar la parte local en Málaga. Son problemas diferentes, pero no sabría decirte si fue más complicado en los inicios o lo es ahora.

Bernardo Quintero, en un momento de la entrevista con EL ESPAÑOL de Málaga. Álvaro Cabrera

Ha cambiado mucho la Málaga tecnológica desde entonces.

Cuando empecé, existía el parque tecnológico. Cuando creamos Hispasec, lo primero que se me ocurrió es que una empresa que iba a dar servicios a bancas online y empresas de telecomunicaciones tenía que dar una imagen. ¡Y qué mejor imagen que en estar en el Parque Tecnológico de Andalucía, que era la modernidad! Yo estoy agradecido a Felipe Romera [director general del hoy Málaga TechPark], porque en esos días envíe un correo electrónico en frío a la dirección del parque y el propio Felipe me recibió en su despacho. Yo era un novato total: sabía de informática, pero nunca había creado una empresa como tal. Fue Felipe el que me apadrinó y me dijo que tenía que crear un plan de empresa y que me fuera al BIC Euronova, la incubadora del PTA. Recuerdo que había más empresas relacionadas con el hardware, pero estaba empezando a crecer la industria más basada en el software e Internet. Ahí éramos un poco la punta de lanza.

A día de hoy, nos encontramos con un sistema mucho más maduro. Nosotros hicimos de la necesidad, virtud. Ahora se habla mucho de temas de inversión, rondas de financiación y tal, pero yo eso no sabía ni que existía. Lo único que podía hacer era intentar crear el mejor producto, el mejor servicio, e intentar venderlo con nuestros medios. Eso nos llevó a que tuviéramos un crecimiento mucho más lento y orgánico, pero al mismo más ordenado. Creo que es quizás lo que nos diferencia de la generación de startups que han florecido en estos años: venimos de una época en la que prácticamente no había capital y nos tuvimos que hacer a nosotros mismos.

¿Crees que hoy en día podría nacer y crecer Virustotal con esa misma filosofía?

Sí, y creo que todavía en Málaga hay cierta escuela que fomenta eso. No hay un único modo de hacer empresa ni de emprender; pero yo, por la formación que he tenido, sigo pensando que es mejor cocinar a fuego lento e intentar evitar la medida de lo posible, que no siempre es posible, la inversión por parte de terceros. Al final, quieras que no, el capital riesgo se involucra un poco en las decisiones que se toman en las startups. También entiendo que, dependiendo de las circunstancias y el sector que tú quieras atacar, necesitas gasolina y necesitas capital inversor. Pero yo creo, que a día de hoy, todavía se está produciendo en Málaga la creación de ciertas startups que siguen con nuestra filosofía de entonces.

"Me interesaría mucho que las empresas que se incorporen a Málaga tengan responsabilidad social y apuesten mucho por el talento local"

¿Cómo te gustaría que el centro de ciberseguridad de Google impactara en la ciudad?

Pues para mí una de las cosas que más me motivan en cuanto a lo que estamos haciendo a nivel local es el tema de la formación. Desde que se produjo la adquisición de Google en el año 2012, yo tenía claro que teníamos que apostar por el talento local. Y, si tiras de hemeroteca, yo era bastante crítico con el club Málaga Valley. Me parecía un enfoque de arriba hacia abajo y yo tenía claro que teníamos que empezar por la base.

Un problema que teníamos de base es que, por aquel entonces, la informática y la ingeniería en general estaban de capa caída en la Universidad de Málaga. Las notas estaban súper bajas y no tenía mucho tirón, incluso a nivel social no tenía el prestigio de, a lo mejor, una Medicina. En 2012 me llamaron para formar parte del club Málaga Valley y directamente les digo que no, porque no creo que esa sea la estrategia correcta para afrontar el crecimiento de la tecnología en Málaga. Y lo que sí hago es, en los ratos que tengo libres, irme por los colegios, los institutos y la Universidad a contar mi experiencia y meter el gusanillo de la tecnología, la programación, la innovación, el emprendimiento. Con los años, hemos podido cambiar esa tendencia que había y hemos visto cómo el nuevo grado de Ciberseguridad e Inteligencia Artificial ha tenido una aceptación brutal, y la nota de Informática ha subido también un montón respecto a otros años. Le hemos dado la vuelta.

El socio principal que yo he tenido en Málaga ha sido la Universidad de Málaga. Con ellos montamos el título de Experto universitario en Ingeniería Inversa e Inteligencia Malware, que es una cosa muy especializada que está relacionada con nuestro producto, con nuestra área. Eso también ha sido una piscina de talento muy importante a la hora de hacer crecer aquí el equipo. Eso explica, por ejemplo, que el 80% de la plantilla de Virustotal y de Google en Málaga sean andaluces: la mayoría de ellos; malagueños, han pasado por la Universidad de Málaga y han hecho este título de experto. Eso lo utilizo yo mucho dentro de Google para vender Málaga como polo tecnológico y es la parte que más le interesa a las grandes, poder disponer de una piscina de talento para cuando saquen vacantes y tenga que crecer el equipo.

Te leí en una entrevista que Málaga ahora está en una fase en la que debe ser un poco más exigente en torno a qué empresas quiere que vengan. ¿Con qué tipo de tecnológicas podemos ser más proactivos para que vengan y cuáles deberíamos intentar evitar?

Lo que pido es que no es tanto lo que Málaga puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por Málaga. Hay que pedirle responsabilidad social a las empresas que vengan a Málaga. Es cierto que al final no se puede poner ningún filtro. Ni el Ayuntamiento, ni la Diputación, tienen control sobre las empresas que vienen a quedarse aquí; pero tampoco creo que deberíamos dar especial facilidad a empresas por el volumen o por el nombre que tienen. Hay que pedirles, exigirles un poquito más. Oye, ¿cuál es tu plan de implantación en la ciudad? ¿Cómo va a impactar lo que tú quieras hacer dentro de Málaga? ¿Cómo te vas a involucrar en la formación de talento propio? ¿Cómo va a afectar eso al resto de la ciudadanía?

Tenemos que ver no solamente a la Málaga tecnológica, sino a Málaga en su conjunto; porque parece que se está produciendo ahí una cierta desigualdad. La Málaga tecnológica ahora está en boga y tenemos buenos sueldos también es cierto que partíamos de sueldos mileuristas en su día en el PTA—, pero me preocupa que se esté produciendo esta desigualdad. Hay ciertos sectores que se están viendo un poco más relegados. A mí me interesaría mucho que las empresas que se incorporen en Málaga tengan responsabilidad social y apuesten mucho por el talento local. Creo que tenemos que, de alguna manera, incorporar a los malagueños y malagueñas a todo este boom de la tecnología. Y que la tecnología al final sirva para mejorar la ciudad en su conjunto, no solamente un sector en concreto.

"Google ha dado muchos titulares y muchos se han apuntado al carro de la especulación inmobiliaria"

Hay una narrativa que dice que el 'efecto Google' te sube el alquiler. Cuando ves ese tipo de cosas, ¿tú qué piensas?

Yo creo que no tienen nada que ver. Hay mucha especulación en el sector inmobiliario y factores como el turismo, el alquiler vacacional... Con Google, muchos se han subido al carro de la especulación. Cuando se hace el anuncio de que Google va a instalar aquí su centro de ciberseguridad, automáticamente empiezan a contactarme gente por privado, por redes, ofreciéndome pisos por La Malagueta alrededor: "Bernardo, en caso de que tú mismo o algún directivo de Google venga...". Me pasaban los precios y le habían metido un 20% más que lo que había en Idealista una semana antes.

Yo creo que mucha gente se creyó que efectivamente el centro de Google iba a suponer que un montón de ingenieros de fuera iban a instalarse en Málaga, pero no es el caso. De los directivos de Google en Málaga, uno vive por la zona de Marbella y otro por la Axarquía, que soy yo. El equipo fundacional éramos seis ingenieros que, en 2012, cuatro vivíamos por la provincia. A día de hoy, cinco vivimos por la provincia y solo uno sigue en el Centro. Ahora mismo somos 60 personas en el equipo y hemos crecido a razón de menos de 10 personas al año; la mayoría, autóctonas que ya estaban viviendo en Málaga. A efectos prácticos, Google no ha influido directamente para nada en que haya mucha más tensión en el mercado de la vivienda.

Lo que es cierto es que Google ha dado muchos titulares y muchos se han apuntado al carro de la especulación inmobiliaria. A mí me parece que tienen más impacto otras empresas que de repente quieren meter cientos de ingenieros en el plazo de un año, cuando está claro que la Universidad y la FP no da esas cantidades en Málaga. Ahí sí tienen que tirar de atraer talento desde fuera. Con todo y con eso, me parece un porcentaje muy pequeño de otros muchos factores que están impactando en el mercado de la vivienda: el alquiler vacacional, la subida de los tipos de interés... Me preocupa un poco que se haga la asociación de Google con todo eso, porque creo que no es una narrativa justa y no se ajusta a la realidad para nada.

Para mucha gente, Google es una palabra clave tras la que han ido a rebufo.

Yo creo que hay mucha especulación y sí es cierto que hubo cierto efecto llamada. Cuando Google anuncia que se instala en Málaga, pues probablemente muchas tecnológicas pusieron a Málaga en su radar y dicen: "Oye, pues parece que si Google está allí, por algo será, vamos nosotros también a hacer cierta inversión". El caso más representativo creo que es el de Vodafone, que yo lo escuchaba en palabras del alcalde. Por lo visto, había varias ciudades compitiendo por ese centro de innovación de Vodafone y creo que una ciudad alemana estaba por delante de Málaga. En ese momento su produjo el anuncio de Google y el alcalde, muy hábil, mandó la noticia al comité que estaba decidiendo la ubicación final. Eso hizo un poco de palanca y cambió en algo la decisión.

Me alegro de que el efecto Google haya servido para traer más inversión a Málaga, pero que yo creo que debería diferenciarse muy bien el crecimiento que ha tenido Google en Málaga continuado a lo largo de muchos años, muy ordenado, teniendo en cuenta el impacto local, invirtiendo un montón en formación local— de otras iniciativas que me parecen estupendas también, pero que tienen mucho mayor impacto en la ciudad porque en muy poco tiempo pretenden crecer mucho.

Bernardo Quintero posa junto al museo Pompidou. Álvaro Cabrera

El ecosistema tecnológico necesita crecer muy rápido y a veces la ciudad no va al mismo ritmo en cuanto a vivienda, oficinas, talento... ¿Te preocupa que pueda haber un cierto desajuste?

Yo soy ingeniero, solo puedo aplicar mi lógica o mi sentido común. Confío mucho en los urbanistas y en los expertos en movilidad, creo que son los que tienen que aportar realmente la solución. Pero hago una analogía con la informática y con Virustotal: cuando nosotros empezamos, lo hicimos con un servidor y ahí prácticamente tenías todo. En un momento dado, empezamos a tener mucho tráfico y había dos formas de crecer: o crecer verticalmente, actualizando el servidor para que fuera mucho más potente y aguantase más soporte de carga; o crecer horizontalmente, tener muchos servidores y repartir la carga. Normalmente, en ese tipo de casos, la solución es crecer horizontalmente.

Creo que a Málaga le pasa un poco igual. Estamos metiendo mucha presión en el Centro de la ciudad, cuando yo creo que tenemos que ensancharla y aprovechar toda la provincia. ¿Y eso qué conlleva? Siguiendo con la analogía, como teníamos muchos ordenadores, teníamos que facilitar la comunicación entre las diferentes máquinas. Aquí tenemos un problema de movilidad que hay que arreglar y yo, que vengo de Vélez todos los días, me lo encuentro. No podemos estar todos en el Centro, ni todas las oficinas en La Malagueta porque Google se haya venido aquí. Hay que ensanchar y hacer un crecimiento mucho más ordenado.

Siguiendo con la analogía, el crecimiento de Virustotal fue a pulmón y orgánico. ¿Quizás para Málaga también sería conveniente un modelo menos dependiente de la inversión externa y mucho más de lo que va generando por sí misma?

Yo creo que tenemos que encontrar nuestro propio modelo. Muchas veces intentamos asemejarnos a Silicon Valley, y tenemos nuestras propias características. Málaga es una gran ciudad, pero no es una ciudad grande. Somos una ciudad mediana, tenemos unos recursos limitados, y tenemos que crecer de forma ordenada y sostenible. Tenemos que tener en cuenta a toda la población.

Es cierto que ahora mismo hay una desigualdad: abordarla es nuestro mayor reto y, al mismo, es nuestra gran oportunidad. Eso es lo que tenemos que tener en el foco. Siempre tomo los problemas como oportunidades para crecer de forma más resiliente y sostenible. A mí no me vale de nada que ahora mismo tengamos un boom de lo que se llama la Málaga tecnológica y que, por ese boom, haya personas en desigualdad y que tengan ahora problemas para acceder a la vivienda, o que se encuentren con otro tipo de problemática y de alguna manera les estén expulsando de Málaga cuando son malagueños y malagueños que llevan toda su vida aquí.

Este tipo de cosas me ocupan y me preocupan, y por eso hago mucho hincapié en el tema de la formación. Tenemos que incorporar a los malagueños y malagueños a todo este boom de la tecnología. Yo dejaría de hablar de la Málaga tecnológica y hablaría, simplemente, de Málaga. Esto de la tecnología es transversal y va a estar en todos los sectores. Creo que tenemos que invertir mucho en la formación. Tenemos que cerrar la brecha entre los que se dedican a la tecnología y los que se han quedado un poco por detrás.

No te puedo contar mucho del edificio, pero sí que hay arte y artesanía local. Con la cocina hemos hablado para cambiar a producto local. También es eso, tener cierta conciencia de que toda la inversión que estamos trayendo a Málaga sea permeable a todos los sectores. No me vale que crezca solamente un sector de la población y los otros se queden ahí por detrás.

"Tenemos que estar orgullosos de lo que hemos hecho, pero no podemos vivir este triunfalismo constante. Hay muchas cosas todavía por hacer y muchos retos que afrontar"

¿Te preocupa que dentro de unos años se vayan los titulares, se baje un poco el souflé y quede la Málaga de siempre?

No, yo creo que esto es una realidad. Es cierto que hay un exceso de optimismo, y está bien porque tenemos que estar orgullosos por los últimos hitos que estamos consiguiendo. Pero yo soy partidario de dejarnos de titulares y volver al trabajo.

Creo que también ha funcionado muy bien a nivel de márketing. Hemos hecho mucho ruido en muy poco tiempo y nos vendemos muy bien. A mí me viene gente de otras ciudades a preguntarme qué es lo que está pasando en Málaga o que les explique por qué Google ha decidido venirse. Incluso el equipo de Juan Roig, de Mercadona, vino aquí a reunirse conmigo durante dos horas y se preguntaba por qué, si están invirtiendo un montón de dinero en Valencia, Málaga les está pasando por la derecha en tecnología. Mi respuesta fue que se vinieran aquí, que monten una sucursal de Lanzadera, y lo vean en directo. Tenemos que estar orgullosos de lo que hemos hecho, pero no podemos vivir este triunfalismo constante. Hay muchas cosas todavía por hacer y muchos retos que afrontar. 

¿Qué le falta todavía al ecosistema tecnológico de Málaga?

Lo que siempre se ha echado en falta, y creo que se está cociendo, es el relevo de las startups de la época dorada. Yo creo que ese relevo generacional existe, pero estas cosas necesitan su tiempo y parece que en el emprendimiento los tiempos se han acortado mucho. Creemos que las startups nacen y enseguida reciben rondas de financiación. Yo creo que, por el carácter que tenemos, en Málaga todavía tenemos cierta cultura de ir creciendo poco a poco y a fuego lento. Se están cociendo esas startups que al final van a aparecer, estoy seguro, y van a superarnos a las que ahora mismo son referencia.

En el momento en el que se produzca esa segunda generación, yo creo que habremos dado un paso muy importante para decir que lo de Málaga no fue solamente una generación que nació por una circunstancias especiales de que se juntaran cuatro locos; sino que hay que una forma de hacer tecnología en Málaga que ha calado en la sociedad, hay una cultura emprendedora e innovadora y eso tiene un crecimiento sostenible en el tiempo. Desde la Administración pública, deberíamos poner muchos más foco y darle mucho más cariño a las empresas locales que están naciendo que a las grandes tecnológicas, ¡aunque yo ahora mismo represente a una de ellas! Para mí, el foco debe estar en las startups, en los más pequeños, que son los que necesitan realmente ayuda. Las grandes no necesitan ningún tipo de ayuda.

Bernardo Quintero, en el Paseo de la Farola. Álvaro Cabrera

¿Qué clave, qué truquito, les podrías dar a esa nueva generación que crees que les pudiera servir?

Si yo volviera atrás en el tiempo y empezara de nuevo, pero con todo el conocimiento que tengo ahora, tampoco te puedo garantizar que volviera el éxito que he tenido hasta ahora. Hay un factor de suerte, serendipia o como quieras llamarlo: las cosas se tienen que alinear y te tienen que acompañar. Así que tampoco tengo una receta mágica.

Lo que sí que les pediría es que se centraran mucho en lo que es el producto, en el servicio, en la solución. Ahora mismo tenemos también muchas más distracciones que cuando nosotros empezamos, hay miles de eventos de emprendimiento y de innovación, concursos... Yo ahora estoy mentorizando un par de startups de ciberseguridad de Málaga que están fuera del radar y lo primero que les digo es que no les quiero ver jamás en un evento de emprendimiento y que no se presenten nunca a un concurso. Las métricas son sacar el producto, tener clientes y usuarios. No me sirve de nada que ganéis un premio, porque os estáis despistando. Es volver un poco a lo esencial; al final, la innovación consiste en ir un poco a contracorriente, en sacar algo disruptivo y dar solución a un problema o una necesidad. Ese es el foco.

Y, si es posible, es mejor hacerlo con tus propios medios sin pensar que tienes que ir a una ronda de financiación. Cuando una startup consigue financiación, lo festeja... y para mí es una lástima porque significa que se han diluido, que han perdido parte de la propiedad y ahora tienen que dar reporte a los inversores. Es cierto que hay cosas que necesitan inversión y me parece otra vía totalmente viable. De hecho, las grandes de Silicon Valley se han construido así. Pero, si es posible, yo me olvidaría de todas esas ferias, del emprendimiento de salón que hay alrededor del sector, y me encerraría en mi cueva a programar y a desarrollar. El mejor premio es que los usuarios utilicen tus productos y tus soluciones.

Es decir, que si volvieras a emprender, no cambiaría mucho la filosofía que ya has tenido con Virustotal...

Es la única forma de hacer las cosas porque es como yo lo he hecho y como he aprendido. Es cierto que si el día de mañana diera el salto otra vez a emprender, tendría muchas facilidades por la trayectoria que tengo. Como anécdota, una vez unos inversores me dijeron que, si volvía a emprender, ya tenía 50 millones suyos en la mesa para empezar. Entonces, si llega el caso, no sé si lo haría con inversión o sin ella... ¡Lo mismo me apunto a lo de aprender cómo se hace con mucha pasta!

Pero realmente, para la gente que está empezando, en la medida de lo posible, si pueden hacerlo sin inversión y sin meterse en ese circuito, yo creo que es mejor. Que no siempre es posible, sobre todo si vas a hacer cosas relacionadas con temas de hardware que cuestan mucho dinero; pero si es software y aplicaciones de Internet... Si tu equipo tiene los ingenieros, al final es tiempo. Y, oye, es una temporada comiendo arroz con atún; pero al final sacáis el producto y no os diluís y, sobre todo, no tenéis ahí la presión de los inversores por detrás.

¿Tú te has planteado en algún momento ser inversor, o es algo que no te llama?

Algunas cositas hemos hecho, pero también intentando pasar por debajo del radar. Mi interés, aparte de todo el tema del desarrollo local, de Google aquí, de traer inversión, del tema de la formación, el emprendimiento y la innovación en Málaga... Mi foco es crear industria de la ciberseguridad aquí. Creo que tenemos bastante nombre en el sector; por Virustotal, Google Málaga, Telefónica tiene aquí alguna cosita, Hispasec es un poco la decana... Pero al final, si nos cuentas, somos cinco, no somos más. Creo que tenemos que tener un poco más de volumen en cuanto al ecosistema de ciberseguridad, y uno de mis focos es que se creen empresas de ciber en Málaga. Ahí sí estoy mentorizando dos empresas que están ahora mismo fuera del radar.

Espero que se puedan presentar dentro de poco, pero ya con clientes porque hayan sacado un producto interesante. Una de ellas sí ha recibido financiación, muy poquita, en etapa semilla por parte de la Fundación Innova IRV, en la que estoy como uno de los vicepresidentes. En pequeñas cosas así, capital muy semilla, sí he aportado inversión personal cuando he visto un proyecto interesante que ha necesitado ayuda, incluso aunque no sea de ciberseguridad.

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