Muchas veces hemos oído la afirmación de que casi nadie aprobaría el examen de conducir si le pusieran de repente en un pupitre delante del examen tipo test que tanto quita el sueño a los aspirantes a tener un carné de conducir.
Pues dicho y hecho, porque de eso se trata el interesante estudio realizado por la Fundación Línea Directa en colaboración con Fesvial y Etrasa.
Solo en el último año se han creado y actualizado unas 130 señales de tráfico, por lo que es fácil deducir que si los conductores no se actualizan es muy probable que no sepan para qué sirven muchas de ellas.
Y las señales son el lenguaje con el que el conductor se “comunica” con la carretera, y conductores en España somos 28 millones de personas, casi el 60 % del total de habitantes.
El método para sacar datos fiables para el estudio ha sido simple: se trataba de reproducir de forma fiel el examen oficial, es decir, poner delante del test a conductores que se sacaron el carné hace 10, 20, 30, 40 o más años para ver el resultado de esa pregunta que muchos nos hemos hecho alguna vez.
Se seleccionaron 1.700 conductores de toda la geografía española a los que les preguntó también por diversas cuestiones relacionadas con el acceso a la conducción y la seguridad vial.
Los resultados reflejan lo que se intuía: en un examen de dificultad media, 26 millones de conductores suspenderían la prueba, es decir, el 91,9 % de los automovilistas del país.
Solo un 8,1 % conseguiría pasar el examen, fallando en tres preguntas o menos, lo que da derecho al aprobado, de las 30 que tiene un examen de conducir.
La inmensa mayoría, el 75,4 %, ha cometido entre 4 y 10 fallos. En el caso de Andalucía el 90 % de los conductores no aprobaría, algo mejor que la media nacional.
Donde se cometen más errores es en lo relacionado con motocicletas y ciclomotores, con un 62,8 %, seguido de la señalización vertical, horizontal y luminosa, con el 30 %, y la normativa vial, donde se incluyen preguntas sobre permisos, velocidades máximas permitidas o prohibiciones en la circulación.
Por franjas de edad, los suspensos varían dependiendo, lógicamente, de cuánto lleva uno con el carné. Así, los jóvenes de 18 a 30 años suspenden en un 89,8 %, los que tienen de 44 a 55 años lo hacen en un 92,2 % y los mayores de 55 años suspenden en un 94,5 % de los casos. Por sexos, las mujeres suspenden más que los hombres, un 93,3 % contra un 90,5 %.
Como datos sorprendentes extraídos del estudio, un 77 % de los conductores afirma no haber recibido ninguna formación adicional desde que se sacaron el carné, algunos hace muchos años.
Esto no debe ser una excusa, porque con la tecnología actual toda esa información está en internet para poder actualizarse. Más sorprendente aún es la propuesta que hace el 39 % de los conductores: que sean los más mayores lo que se reciclen, como si a ellos no les hiciera falta, cuando todos están prácticamente en el mismo rango de suspensos.
Según Mar Garre, directora general de la Fundación Línea Directa, “los resultados del test demuestran que aprobar el carné no puede ser el punto final de la formación vial. Las normas cambian, aparecen nuevas normas de movilidad y, con el paso del tiempo, muchos conocimientos se olvidan. Resulta imprescindible consolidar una cultura de actualización y aprendizaje continuo que nos permita mantener nuestros conocimientos al día, contribuyendo a una conducción segura”.
