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Las claves

Las empresas familiares suponen más del 90 % del tejido productivo andaluz. Son la columna vertebral de la economía regional. Lejos de buscar la venta rápida a fondos de inversión, sus líderes anteponen la permanencia, el compromiso social y el arraigo en el territorio frente al cortoplacismo.

Así lo expusieron María Paz Hurtado, presidenta de Hutesa; Francisco Gómez, presidente de Alfil Patrimonial; y Vicente Martín, director de Expansión de Grupo MAS en una mesa redonda organizada ayer en Málaga por la Asociación Andaluza de la Empresa Familiar moderada por el periodista que suscribe este artículo en nombre de EL ESPAÑOL de Málaga.

Francisco Gómez subrayó que el beneficio de las empresas familiares andaluzas permanece en la región, mientras que "el beneficio de las grandes corporaciones se va a Madrid, a Estados Unidos o al Golfo Pérsico".

Hay 230.000 empresas familiares en Andalucía, que generan dos millones de empleos y aportan 118.000 millones de euros al VAB regional. Sin embargo, los empresarios reclaman mayor sensibilidad a las administraciones públicas.

Un momento de la mesa redonda sobre la empresa familiar andaluza. Cedida

Vicente Martín lamentó que no se les sitúa en la cabecera al diseñar normativas laborales o marcos fiscales. "Si tan buenos somos, si tanto impacto tenemos, vamos a cuidarnos un poquito", manifestó.

El directivo de Grupo MAS defendió la necesidad de adaptar la fiscalidad y premiar la solvencia fruto del ahorro y el esfuerzo familiar.

El 66% de las empresas familiares andaluzas están aún en su primera generación, por lo que la sucesión es uno de los temas clave. Y los tres empresarios fueron claros sobre esta materia.

"No hay que preocuparse sino ocuparse", señaló Martín, quien desgranó que en su empresa disponen de protocolo escrito, una delegación para la tercera generación y un inédito comité de cónyuges.

"Si no siembras, si no riegas, si no tratas los temas espinosos, ¿cómo vas a favorecer que esa sucesión se haga bien?", cuestionó Martín sobre la importancia de abordar los asuntos incómodos con antelación.

María Paz Hurtado pidió a la administración que interviniera en pymes rentables sin herederos directos. "Las empresas que no tienen un futuro, hay que salir al rescate antes de que se hundan", reclamó.

Hurtado señaló además que los sucesores deben educarse en escuelas de negocio y formarse bajo jefes ajenos a la familia. Asimismo, abogó por tejer alianzas entre pymes para ganar dimensión y fortaleza en mercados internacionales.

Los asistentes llenaro la sala Agora UTAMED. Cedida

Otro de los temas que salieron en la mesa fue el de la futura Ley de Empresa Familiar andaluza. Gómez pidió flexibilizar los criterios de dirección ejecutiva y argumentó que la norma debe respaldar la propiedad familiar y permitir contratar directivos profesionales externos sin penalizaciones fiscales.

Y salió uno de los grandes asuntos: el tamaño. La mayoría de las empresas familiares son pequeñas pero, sin embargo, rentables.

Los tres empresarios priorizaron la solidez del balance frente al volumen alimentado por deuda. "Igual prefiero medir 1,70 y estar cachas que medir 1,90 y tener lorzas por todos lados", ilustró gráficamente Gómez.

Los tres empresarios hicieron además especial hincapié en los "valores" y en el "legado" de las empresas familiares que, además, las hacen ser "más resilientes y aguantar con carros y carretas porque nuestro nombre es el que aparece en el cartel".

"Entendemos el proyecto como algo mucho más profundo, mucho más complejo y mucho más completo que una cuenta de resultados", comentó Martín.

Tanto Hurtado como Gómez aseguraron que conocen el nombre de todos sus empleados y que los consideran prácticamente de la familia. De hecho, Gómez precisó que tiene trabajadores que llevan en su empresa más de 50 años.

"A mí mi padre me decía que las sociedades anónimas eran sociedades sin alma y la empresa familiar tiene unos valores que te hacen más fuerte y más resiliente", expresó el presidente de Alfil.

Uno de los grandes momentos de la mesa redonda fue el discurso final de María Paz Hurtado, que se vino arriba y recibió un gran aplauso de los asistentes que llenaban la sala Ágora UTAMED. "Mi negocio y mi vida es pasión, ilusión, proyectos y dedicación. Hay que dejar de hacer oposiciones para funcionarios y ser nuestros propios jefes", dijo.