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Las claves

Ángel González es uno de los mayores expertos en inversiones en Málaga. Es el director de la oficina de Abante en la capital malagueña y por sus manos pasan numerosos proyectos.

Destaca en esta entrevista con EL ESPAÑOL de Málaga que, antes que buscar una u otra inversión concreta, la clave es saber cuál es el proyecto vital de sus clientes ya que en la vida se pasa por diferentes etapas y hay que tenerlo todo lo más atado posible.

¿Cómo ha evolucionado la oficina de Abante en Málaga desde que abrieron?

Abrimos la oficina hace ya siete años, en 2019. El tiempo pasa volando y, cuando uno mira atrás, lo que se ha construido es casi un legado. Empezamos desde cero; fuimos los primeros en llegar a la plaza hablando de una forma distinta, como una entidad independiente no bancaria. Fuimos esa punta de lanza y luego nos han seguido otros proyectos, lo cual creo que es muy positivo.

No hemos dejado de crecer. El momento de la inauguración fue particular porque justo después vino el COVID. A nosotros nos gusta estar cerca de los clientes y reunirnos con ellos, así que fueron momentos complicados que supimos sortear.

Desde entonces, hemos crecido de forma natural, como lo ha hecho Abante en todas las plazas: ayudando a las personas a tomar buenas decisiones. Ya tenemos un equipo consolidado y una base de clientes bastante amplia que sigue creciendo al ritmo de la ciudad.

Tienen cinco personas en plantilla y están buscando un nuevo perfil. ¿Qué necesidades concretas les llevan a ampliar la plantilla?

Son necesidades de dar servicio. Somos una empresa de personas, tanto a nivel interno como externo; sabemos que el valor único está en las relaciones de las personas con los clientes. Aunque nos apoyamos mucho en la inteligencia artificial, necesitamos más personas para atender a esa base creciente de clientes.

Buscamos un perfil de persona empática, con un perfil técnico sólido y una visión de querer acompañar y ayudar a la gente. Es un perfil que a veces cuesta encontrar, pero tenemos un proceso abierto para incorporar a alguien más sin mucha prisa, tiene que ser un "match" perfecto.

Ángel González posa en la calle Larios, donde Abante tiene su sede en Málaga. Alvaro Cabrera

¿Cómo definiría al inversor malagueño? ¿Qué rasgos lo definen?

Hay de todo. No hay un inversor prototipo per se, depende mucho del momento biográfico o la etapa vital. Una persona que está empezando, con su hipoteca y planes de independencia, no tiene mucho que ver con alguien que está en la etapa de disfrutar de las rentas.

Como característica común, el inversor malagueño es muy patrimonialista. Históricamente ha tenido una relación muy conservadora con el bolsillo financiero, buscando productos de rentabilidad baja y asumiendo que el riesgo es la volatilidad.

Sin embargo, en estos siete años he notado una demanda creciente. Más que un producto concreto, acuden a nosotros con una preocupación vital, ya sea jubilarse como quieren, preparar la educación de sus hijos o gestionar la sucesión de su empresa. Hay un viraje hacia una mayor concienciación sobre la longevidad y la necesidad de entender sus circunstancias personales.

En cualquier caso no suele arriesgar demasiado.

Históricamente ha habido una sobreponderación del patrimonio inmobiliario. El patrimonio se divide principalmente en tres bolsillos: el inmobiliario, el financiero y el empresarial. Normalmente, el malagueño ha tenido el bolsillo financiero más reducido y un sesgo mayor hacia lo inmobiliario.

Esto es algo común al español en general. Pero todos nos estamos dando cuenta de que hace falta un equilibrio entre las tres patas. No hay un patrimonio mejor que otro. El inversor malagueño se preocupa por su patrimonio. Lo que hacemos nosotros es intentar que se ocupe bien, dándole sentido y vocación.

Hay incertidumbre económica mundial. ¿Nota más preocupación en los clientes?

Parecemos condenados a vivir tiempos interesantes. En los últimos seis o siete años hemos tenido eventos que normalmente verías en una vida de cien años, pero todos concentrados. Los clientes, cuando tienen una planificación adecuada y entienden un plan, saben que estas curvas son parte del camino.

La tranquilidad reside en tener un plan y no en lo que hagan los mercados a corto plazo. Los mercados reaccionan y se ajustan rápido. Nuestra labor es separar la visión emocional. Los principales índices bursátiles están en positivo o planos. Lo importante es saber dónde estás, tener un plan y entender que esto es parte del trayecto.

La tendencia en los mercados suele ser alcista.

La historia nos dice que los mercados financieros a largo plazo son buenos. El largo plazo te termina pagando. Especular en momentos de volatilidad muy alta como el ahora es casi más arriesgado que estarse quieto.

Tratamos de evitar que el cliente tome decisiones emocionales en momentos de estrés financiero para no materializar pérdidas irreversibles. Somos proactivos. Hablamos mucho con ellos y los mantenemos informados para que no haya más nervios de lo normal.

Sobre el perfil de cliente, ¿a partir de qué cantidad suelen invertir con ustedes?

No hay una cantidad mínima para hacerse cliente. Nos centramos en las personas, no en el dinero. Es cierto que lo habitual es ayudar a personas que ya tienen cierto patrimonio ahorrado y enfrentan decisiones biográficas: jubilación, sucesión, educación de los hijos o transición en la empresa familiar.

Somos como un "médico de cabecera" financiero que te conoce, sabe qué te preocupa y te guía para tomar decisiones coherentes con tus objetivos. En Málaga tenemos muchos clientes de servicios profesionales, directivos y familias empresarias.

El director de Abante en Málaga. Alvaro Cabrera

Respecto a la jubilación, ¿es la gente consciente de que la esperanza de vida es mayor y que podrían estar jubilados casi tanto tiempo como trabajando?

España siempre está en el top de esperanza de vida; en Málaga la media está en los 83 u 84 años, y eso es una media, hay mucha gente que llega a los cien. Son cosas que la gente ya ve en su casa.

Históricamente, la gente pensaba en la jubilación cuando la veía cerca, a los 60 años. Ver la longevidad en las propias familias hace que las personas acudan antes a preocuparse por cómo estirar su patrimonio.

Nosotros hablamos de la etapa de "disfrute", que puede durar 25 o 30 años. Es un regalo de vida que requiere planificación. Pequeñas decisiones de ahorro e inversión bien definidas y apalancadas en el tiempo tienen un impacto biográfico monumental.

Recomendamos planificar más allá de la jubilación pública para mantener el poder adquisitivo, especialmente considerando la pirámide poblacional.

¿Cuáles son las mayores preocupaciones de los empresarios que tienen en su cartera de clientes?

Los empresarios ya no buscan una solución financiera puntual para tesorería, sino resolver problemas biográficos: el papel de la empresa dentro de la familia, cómo transmitirla a nuevas generaciones o cómo tener una estructura patrimonial coherente.

Nosotros tenemos dos servicios principales. Uno de asesoramiento patrimonial que toca la parte de empresa familiar y fiscalidad. Y otro de asesoramiento corporativo sobre operaciones estratégicas como dar entrada a un socio, vender la empresa o prepararla para la venta.

En España se suele vender la empresa de forma reactiva cuando alguien viene a comprarla. Nosotros recomendamos ser proactivos, "ponerla bonita" y entender su valor real para mejorar la capacidad de negociación.

¿Se dejan los empresarios asesorar cada vez más?

Sí. El empresario es una figura compleja, tanto desde el punto de vista empresarial como financiero. El empresario se preocupa cada vez más. Estamos además en Málaga, que es una ciudad muy dinámica, con mucha creación de empresas y apertura a fusiones o entrada de capital que no es necesariamente bancario.

Angel González en un momento de la entrevista. Alvaro Cabrera

Están notando entonces mucha actividad empresarial en Málaga.

Totalmente. Abante ha asesorado en la venta de varias empresas importantes.

Ustedes tienen sedes en varias provincias. ¿Cómo están viendo esa evolución de Málaga respecto a otras ciudades?

Hay un dinamismo en Málaga que no veíamos hace años. Hay empresas más del sector servicios, aunque el sector agro o tecnológico es también muy importante. Somos un lugar en el que estar. Están llegando proyectos interesantes de muchos puntos del mundo, sobre todo de Europa que ven a Málaga como un sitio para desarrollar su actividad y contratar a gente. Eso lo estamos viendo y sentimos orgullo por ello.

¿Entiende más el ciudadano de cultura financiera o queda mucho camino por recorrer?

Más que de cultura financiera, hablaría de clientes más informados. La tecnología e incluso la IA facilitan que la gente tenga nociones pronto. Lo que el cliente entiende cada vez mejor es que debe centrarse en sus preocupaciones biográficas. Autoprescribirse productos financieros no suele salir bien.