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Las claves

En la comarca de la Axarquía, en el extremo oriental de la Costa del Sol, un extenso municipio combina dos mundos: el interior histórico y el frente marítimo. Una dualidad que lo convierte en una de las escapadas más completas de Andalucía.

Hablamos de Vélez-Málaga, cuyo casco antiguo está declarado Conjunto Histórico-Artístico desde los años setenta del siglo pasado. El punto de partida obligado es la Fortaleza árabe, una alcazaba que data del siglo X.

Los árabes la llamaron Ballax o Ballix, y la ciudad fue una de las medinas más importantes del reino nazarí, bien defendida por un sólido sistema de murallas del que hoy quedan restos visibles.

Subir a pie desde la plaza del Carmen lleva apenas diez minutos, y la recompensa es una panorámica que abarca el valle del río Vélez, la vega tropical y el Mediterráneo al fondo, todo en un solo golpe de vista.

Al bajar, en el paseo por el barrio de La Villa se puede contemplar la Iglesia de Santa María de la Encarnación, la mayor obra mudéjar de la diócesis de Málaga, levantada entre finales del siglo XV y principios del XVI sobre la antigua mezquita mayor; el Palacio del Marqués de Beniel, joya de la arquitectura civil renacentista.

También es este el pueblo en que nació María Zambrano, una de las filósofas españolas más importantes del siglo XX, y donde vivió su infancia el cantaor Juan Breva, cuya escultura recibe al visitante en la plaza del Carmen.

Lo que hace especial a Vélez-Málaga es la cercanía entre la historia y el mar. A apenas cinco kilómetros del centro histórico, accesibles en coche o en autobús urbano, se abre Torre del Mar, el núcleo costero del municipio, con uno de los paseos marítimos más largos de la provincia.

A pocos minutos en coche hacia el este, Caleta de Vélez alberga uno de los puertos pesqueros más activos de la provincia de Málaga. El término municipal incluye once núcleos de población y 22 kilómetros de litoral, lo que permite elegir entre playas animadas con todos los servicios y rincones más tranquilos como Benajarafe o Almayate.

La comarca de la Axarquía produce mangos, aguacates y chirimoyas de calidad excepcional y esa riqueza agrícola se une a la tradición marinera.

El ajoblanco malagueño, los espetos de sardinas, el boquerón en vinagre, el gazpachuelo de Málaga o los guisos de pescado del día son protagonistas en los restaurantes junto a los vinos de la Axarquía, elaborados con uva moscatel.