Hay lugares en los que un equipo se siente especialmente cómodo. Para el Unicaja, uno de ellos es Europa. La Basketball Champions League se ha convertido en territorio conquistado para el club malagueño, campeón en 2024 y 2025, y este miércoles vuelve a ponerse en marcha en busca de la reconquista del trono.
Lo hace en Utena, ante el Juventus, a partir de las 19:00 horas (Teledeporte).
El nuevo Unicaja de Txus Vidorreta todavía está buscando su sitio, ha perdido ante el Real Madrid y La Laguna Tenerife en las dos primeras jornadas de la ACB y afronta el estreno europeo con la plantilla cogida con alfileres.
Pero la BCL puede llegar en un momento oportuno. Un nuevo escenario, otra competición, un rival diferente y la posibilidad de empezar a construir certezas con rivales de un escalón inferior pero con el mono de competición puesto.
El Unicaja tendrá que volver a recorrer desde el principio un camino que conoce perfectamente, igual que su técnico, Txus Vidorreta, el hombre que más victorias tiene en el banquillo en la historia de la competición.
En el vestuario conviven jugadores que conocen al dedillo la BCL con otros que van a descubrirla con la camiseta verde y morada.
Willy Hernangómez, Melwin Pantzar, Ignas Brazdeikis y Matt Thomas afrontan su primera experiencia en la BCL con el Unicaja, mientras que otros pesos pesados de la plantilla ya saben lo que significa llegar hasta las últimas rondas.
Y entre los recién llegados hay un caso especialmente llamativo. Simonas Lukosius es el vigente MVP de la Final Four de la BCL. El lituano levantó el título con Rytas Vilnius en Badalona el pasado mes de mayo. Ahora le toca defender el título con otro escudo y empezar a hacerlo, además, en el país en el que nació.
Alberto Díaz, uno más en el viaje
El equipo llegará a Lituania lejos de su plenitud física. Alberto Díaz viajará con la expedición, pero no estará disponible para jugar. El capitán cumple así una función más allá de la pista: completar los cupos exigidos por la competición ante las bajas que arrastra el equipo.
Su presencia permite al Unicaja cumplir con los requisitos de jugadores de formación, aunque Vidorreta seguirá sin poder contar con él después de la lesión muscular que sufrió en el estreno liguero frente al Real Madrid.
A su ausencia se suman las de Tyson Pérez y Yannick Nzosa (también cupos), lo que deja al técnico con una rotación más corta de lo deseable para afrontar un calendario que comienza a apretar. Está la duda de si Kalinoski podrá tener minutos. Contra Tenerife se sentó en el banquillo.
Una competición para empezar a ensamblar piezas
Vidorreta necesita tiempo para incorporar sus ideas y necesita partidos para terminar de encajar las nuevas piezas, a falta de las que todavía pueden llegar. La BCL puede servir para eso.
Se abre un escenario competitivo en el que repartir responsabilidades, probar combinaciones y acelerar la adaptación de los jugadores.
El grupo, además, permite mirar más allá del estreno. Juventus Utena, Reggiana y Pardubice serán los primeros obstáculos de un camino que premia al campeón de grupo con el pase directo al Round of 16. El segundo y el tercero tendrán que superar antes el Play-In, algo que el Unicaja eludió en la era de Ibon Navarro. Pero todo eso queda lejos. Primero está Utena.
El futuro europeo también está en juego
Hay, además, una cuestión que sobrevuela esta edición de la BCL y que afecta al futuro de todo el baloncesto continental. La NBA y FIBA trabajan en la creación de una nueva competición europea que tiene previsto comenzar en 2027. El proyecto contempla inicialmente 16 equipos y, según lo anunciado, los dos finalistas de esta temporada de la BCL tendrán una plaza en esa primera edición. Pero todo está en el aire.
El Unicaja, mientras tanto, tiene una certeza: su competición europea empieza este miércoles. Un lugar donde ha sido muy feliz en los últimos años.
