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Salvi Esquivel tiene ficha del primer equipo del Atlético de Madrid y es uno de los porteros de la Selección Española Sub-21. Todo parece que son vino y rosas para el portero nacido en Estepona. Pero su historia tiene otros capítulos mucho más difíciles de olvidar.

El esteponero ha tenido que convivir con situaciones que ningún joven futbolista quiere experimentar: un episodio cardíaco que le llevó al hospital y le obligó a jugar con un Holter subcutáneo y, posteriormente, una grave lesión de rodilla.

Dos golpes que llegaron demasiado pronto, pero que terminaron formando parte de un camino que hoy le tiene instalado en el fútbol de élite, con ficha del primer equipo del Atlético de Madrid y ahora convocado con la Selección Española Sub-21, compartiendo vestuario con Rafita.

Esquivel, en una entrevista en el canal de la Selección Española, recuerda sus inicios compartiendo fútbol y baloncesto, hasta que en categoría cadete lo fichó el Málaga y se tuvo que decantar. En el deporte de la canasta compartió vestuario con Álvaro Folgueiras y Mario Saint-Supéry.

El guardameta llegó a entrenar con el primer equipo a las órdenes de Sergio Pellicer, compartiendo entrenamientos con Dean Huijsen. Hasta que llegó el Atlético de Madrid y lo fichó siendo ya juvenil.

Con la camiseta rojiblanca vivió el que quizás haya sido el episodio más complicado de su vida.

Fue en el año 2023, jugando con el juvenil del conjunto colchonero, cuando al final de un partido empezó a encontrarse mal. Notó un dolor repetido en la zona del pecho. Cayó al suelo. "Fue una sensación muy mala", rememora. Su padre estaba allí, mientras que su madre se encontraba lejos. Y, cuando empezó a comprender lo que estaba ocurriendo, el miedo apareció. Primero "sufres por ti", pero "una vez que te ves que estás bien y que todo parece tenerlo controlado, sufres por tu familia", relata.

"Ojalá no hubiera tenido que vivir esas situaciones que he vivido para llegar al sitio donde estoy", reconoce Salvi al echar la vista atrás.

Esos días empezó el "runrún" de que tenía que dejar el fútbol. Pero una buena rehabilitación volvió a dejarlo óptimo para seguir a jugar al fútbol. Fue una semana y media.

El susto, sin embargo, dejó una huella y también una medida de precaución. Le implantaron un Holter subcutáneo para mantener controlada su actividad cardíaca. "A día de hoy no he tenido que saber más de él". cuenta.

La vuelta al fútbol fue mucho más rápida de lo que podía imaginar en los primeros momentos. Entre el ingreso, las pruebas y el regreso a los terrenos de juego apenas transcurrieron "semana y media, dos semanas".

Salva Esquivel durante un entrenamiento con la Selección Española Sub-21 Selección Española

Otro golpe, la lesión de cruzado

Superada la parada cardiaca, Salvi se las tuvo que ver con uno de los grandes temores de los futbolistas profesionales: una lesión de cruzado.

Su historial médico le cambió la perspectiva: "Me hizo afrontarlo desde el primer día de una manera bastante fuerte", explica.

"Me alegra pensar en lo que me he convertido gracias a ese día, pero ojalá no hubiera tenido que vivir esas situaciones que he vivido para llegar al sitio donde estoy", dice en el canal de la selección.

Ahora solo tiene en la mente la clasificación para el Europeo Sub-21 que tendrán que certificar entre este jueves contra San Marino y el próximo martes contra Rumanía, en una doble cita en la que podría debutar el malaguista Rafita, llamado a filas por la lesión de Javi Hernández.

Salva Esquivel en el partido contra Finlandia Sub-21 Selección Española