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Las claves

El 25 de junio de 2010 Abdullah Ben Nasser Al-Thani hacía el paseíllo por el césped de La Rosaleda pertrechado con un traje de chaqueta y pantalones celestes. Impecable. Se sentaba bajo unas carpas que daban sombra para presentar el nuevo Málaga CF.

No abrió la boca. Fue su lugarteniente Abdullah Ghubn el que tomó la palabra junto a Fernando Sanz para explicar la compra de las acciones de Sanz para hacerse con la propiedad del club. Ese paseíllo acabó el pasado sábado 12 de septiembre con Rakan, uno de sus tres hijos, detenido en el aeropuerto de Múnich.

Sanz saltó un par de años antes desde el césped a los despachos para ser presidente del Málaga CF en un caso inédito en el fútbol español, de capitán a presidente. Metió a la entidad en una ley concursal, la saneó y dos años después encontró la posibilidad de venderla a este jeque de la familia real catarí, presentado como el dueño de un gran conglomerado de negocios.

El sheik Al Thani, tras un desembolso de unos 36 millones de euros en los que se incluía la deuda del club, prometió un Málaga grande y tardó un año en construirlo.

Tras vivir una temporada luchando por la permanencia, que se logró tirando de chequera para fichar a Manuel Pellegrini y a Julio Baptista, Demichelis o Maresca en el mercado de invierno después de un mercado estival extraño, llegó el gran verano del Málaga CF.

Cazorla, Joaquín, Van Nistelrooy, Toulalan, Monreal e Isco, el hijo pródigo, le dieron lustre a una plantilla que se acabó clasificando para la Champions League por primera vez en su historia.

Con ese aterrizaje, al jeque se le puso alfombra roja, y una rotonda, en la ciudad. No había quien no quisiese salir al lado de Al-Thani en una foto.

El jeque Al Thani en su primera aparición como presidente del Málaga. Málaga CF

Pero debajo de esa alfombra ya se iban escondiendo los desmanes y el desgobierno en la gestión del club.

Sin ir más lejos, antes de la temporada de la Champions hubo que vender de urgencias a Cazorla o a Nacho Monreal en el último día de mercado. Algunos jugadores como Mathijsen, central holandés, se fueron denunciando al club por impagos.

En paralelo, los hijos del jeque empezaron con su vida a todo trapo por Málaga y Marbella.

El final de esta primera era de ‘Champions’ fue una sanción al club que le impidió jugar competiciones europeas, a pesar de haberse clasificado para la UEFA y haber llegado a cuartos de final de la Liga de Campeones con el recordado ‘robo’ de Dortmund, y el desmantelamiento de la plantilla, con Manuel Pellegrini a la cabeza.

A partir de ahí el Málaga se convirtió en un club sin rumbo, con un dueño ausente que sólo aparecía de higos a brevas por La Rosaleda, soltando bravuconadas por el antiguo Twitter, y una pasarela de gestores del club una vez quebrada la confianza en su primer hombre fuerte, Abdullah Ghubn.

En el camino se había quedado el proyecto del Puerto de la Bajadilla en Marbella, tumbado por las administraciones públicas por algunas irregularidades.

Era la principal ambición del jeque. Invitó en más de una ocasión al palco de La Rosaleda a Ángeles Muñoz, alcaldesa de Marbella. Pero el proyecto murió.

Al-Thani se fue dando cuenta de que todo el monte no era orégano.

Entrenadores, directores deportivos y fichajes sin pies ni cabeza pasaron por Martiricos (así se le conoce también al estadio de La Rosaleda, ubicado en una avenida del mismo nombre). Muchos, con Javi Gracia, salvaron la situación con dignidad.

Pero el Málaga era un barco a la deriva. O a Segunda División, donde acabó cayendo ocho años después de la llegada del sheik Al-Thani a Málaga.

2013, BlueBay entra en escena

Hay un episodio relevante en el año 2013 que empieza a enmarañar la situación del club.

El 1 de marzo de ese año, el jeque constituyó la sociedad Nas Spain 2000 S.L., en la que supuestamente entraron el propio Al-Thani con el 51% del capital social y Jamal Iglesias mediante la sociedad Management Empresarial Málaga, ligada a BlueBay, con el 49% de las acciones. Esta nueva compañía adquirió por sólo un euro las acciones del club vendidas por una sociedad perteneciente al jeque.

Desde entonces, la gestión del club correspondería a BlueBay a través de la sociedad instrumental Management Empresarial, pero el jeque seguía siendo propietario.

Con su modus operandi, en julio de 2014 Al Thani crea una nueva sociedad unipersonal, NAS Football SL, y a la que transfiere todas las acciones del club. En diciembre, impide el acceso a los representantes de Management Empresarial a la junta general del club.

Y ahí empieza el primer recorrido judicial de los Al-Thani, con una demanda de Jamal Iglesias, presidente de BlueBay, al jeque por apropiación indebida de las acciones del Málaga CF.

Volviendo al día a día, un extrabajador del club cuenta a EL ESPAÑOL que “tenían un desconocimiento enorme de la gestión, no solo deportiva, sino de la gestión de empresas”.

Eso generaba una sensación de “desgobierno” fruto de no saber lo que tenían entre manos.

Este extrabajador recuerda que “hablaban de fichajes totalmente irreales. Gente que estaba absolutamente fuera del mercado objetivo del Málaga. Hablando de futbolistas del nivel de PSG, Manchester United, de ese nivel”.

Quien más metida estaba en la gestión era su hija, explica esta fuente a EL ESPAÑOL, que se encargaba del equipo femenino.

Aunque reconoce que en el trato, tanto el jeque como sus hijos "eran bastante cordiales, no eran gente antipática ni altiva ni nada de eso”, pero insiste en describirlos como “gente muy desconectada de la realidad”. “El jeque llegó a decir públicamente, con el equipo en Segunda, que Isco tenía que volver”, recuerda.

Pero el jeque y su familia ya habían caído en desgracia. En 2015, el pleno del Ayuntamiento de Málaga aprobó quitarle el nombre del sheik a una glorieta cercana al estadio de La Rosaleda que se renombró cuando todo era vino y rosas con Al-Thani en la ciudad y el Málaga se paseaba por Europa.

A nivel deportivo, uno de los episodios más dantescos, ya en Segunda División, fue dejar compuesto y sin novio al japonés Okazaki, al que se le presentó en La Rosaleda en el verano de 2019 pero finalmente no se pudo inscribir en LaLiga.

Las trampas y los incumplimientos económicos seguían pesando sobre la planificación deportiva.

Administración judicial en el Málaga CF

Hasta que la Asociación de Pequeños Accionistas dijo basta y presentó una querella criminal el 1 de noviembre de 2019 contra la gestión de Al-Thani y sus hijos, consejeros del club, al frente del Málaga CF.

La querella denunciaba presuntos delitos de administración desleal, apropiación indebida e imposición de acuerdos societarios abusivos.

La APA se adelantó a las intenciones del abogado malagueño Paco Valverde, además malaguista, que fue el encargado de redactar la querella. “Justamente los iba a llamar yo también”, empieza contando a EL ESPAÑOL.

“Todo empieza porque la Liga de Fútbol Profesional le pide al Málaga lo que se llama la transparencia económica, que pide la Liga de Fútbol Profesional a todos los equipos. Le dice ‘oye, demuéstrame que tienes dinero para contratar lo que estás contratando, demuéstrame que no vas a llevar al equipo a la bancarrota’”.

“La querella la presentamos por lo penal”, recuerda Valverde a este periódico. “Estábamos viendo que el Málaga iba a descender, no una, sino dos categorías”.

Antes de presentar la querella, la APA solicitó documentación al Málaga a través de los juzgados. El abogado del club, Joaquín Jofre, facilitó esa documentación.

“La examinamos y vimos que se autoconcedían préstamos, que se ponían sueldos, cuando los estatutos de Málaga Club de Fútbol Sociedad Anónima Deportiva, decían que no podía haber sueldo en los órganos de administración, y ellos se autoconcedían sueldos, se daban préstamos, y imponían acuerdos abusivos”, relata Valverde.

“Detectamos tres delitos, que eran la imposición de acuerdos abusivos, la competencia desleal, y una serie de delitos que ahora no recuerdo de memoria. Su señoría en principio desestimó la querella, dijo que no había indicios. Entonces yo presenté un recurso de reforma y, evidentemente, nos dieron la razón”.

Y ese fue el detonante de la situación actual en la que se encuentra el Málaga CF.

Al-Thani designó ese mismo mes de noviembre al estadounidense Richard Shaheen,como nuevo director general del club, pero el 20 de febrero de 2020, la titular del Juzgado de Instrucción número 14 de Málaga, la jueza María de los Ángeles Ruiz, dictó un auto por el cual estimaba las medidas cautelares solicitadas por la APA y constituyó una administración judicial durante un periodo de seis meses prorrogables… Hasta seis años y medio, que es lo que lleva el Málaga gestionado bajo esa fórmula.

“Vimos que ahí había una posibilidad de salvar el club, de hacer las cosas bien. Entonces, cuando se puso la Administración Judicial, empezó a administrar conforme a la ley, se empezó a hacer auditorías que no se hacían antes, empezó a revisar toda la documentación, todas las cuentas, a solucionar el exceso de gastos que había presupuestado en una plantilla de jugadores totalmente carísima para los ingresos que tenía el club, puesto que él -Al-Thani- había dejado ya de financiarlo. Se hizo un ERE de jugadores y de empleados y se ajustó la plantilla a las posibilidades de pago que tenía el club”, apunta el abogado malagueño, que ya no representa a la APA.

A partir de ahí, se fue poniendo negro sobre blanco la situación real en la que se encontraba el Málaga CF, al borde de la desaparición según José María Muñoz, nombrado administrador judicial del club, un cargo en el que permanece seis años y medio después.

Eso desembocó en un nuevo escenario para el Málaga, en el que Muñoz tuvo que arreglar las cuentas y en el que, sobre todo, nadie podía invertir en el club para seguir creciendo.

Se gasta lo que se ingresa. Desde entonces, el Málaga CF bajó a Primera RFEF, fuera del fútbol profesional, y tres años después volvió a Primera División, donde se encuentra ahora.

Pero sin capacidad de abordar fichajes que eleven el nivel de una plantilla compuesta por jugadores de la cantera y otros que llegaron prácticamente casi todos a coste cero. Eso está lastrando el inicio de liga en el regreso a la élite del equipo blanquiazul.

Pero hay que volver a febrero de 2020. El malaguismo se empezó a familiarizar con los nombres de las empresas de los Al-Thani, elementos instrumentales con los que mal gestionaban el club.

El malaguismo se familiariza con NAS Spain 2000

José María Muñoz era realmente administrador de esas sociedades. La principal, NAS Spain 2000, propietaria del 97 por ciento de las acciones del Málaga CF. Las otras dos eran NAS FOOTBALL, S.L. y NASIR BIN ABDULLAH & SONS S.L.

Como era de esperar, los Al Thani dejaron de aparecer y los coches de los hijos empezaron a coger polvo en el aparcamiento privado de La Rosaleda.

Y el escepticismo se apoderó de la afición del Málaga, que veía cómo la actualidad de su equipo giraba en torno al lenguaje judicial más que al deportivo.

En paralelo, el equipo peleaba por mantenerse en Segunda División, había cambiado de entrenador por un vídeo de contenido sexual que se difundió del inquilino del banquillo de La Rosaleda, Víctor Sánchez del Amo.

Y tres semanas después de que la jueza adoptase la medida cautelar de la administración judicial, la pandemia por el COVID-19 paralizaba el mundo. Eso complicaba todavía más la situación financiera del club, cuyo cualquier tipo de ingreso se veía frenado.

El administrador judicial empezó a poner las cuentas del club en orden y a alertar, que el Málaga CF SAD estaba al borde de la desaparición.

Ahí empezó un recorrido judicial que se extiende hasta los seis años y medio, sin visos de finalizar, que ha tenido varios capítulos hasta la detención de Rakan Al Thani el sábado 12 de septiembre en el aeropuerto de Múnich.

Tras los primeros seis meses al frente del Málaga, la jueza que instruye el caso prorrogó por otros seis meses la administración judicial y así ha sido sucesivamente hasta ahora.

La principal causa de la dilación en el tiempo del caso es la incomparecencia continua del sheik en los juzgados. Nunca se presentó en la Ciudad de la Justicia de Málaga.

En 2024 el proceso pareció acelerarse. Por un lado, en el mes de enero el Tribunal Supremo terminó tumbando todos los recursos de Al-Thani por el caso BlueBay, que se extendía durante casi diez años con cruces de querellas entre los protagonistas.

Finalmente, Al-Thani debería compartir la propiedad de NAS Spain 2000 con Management Empresarial. El 51 por ciento de las acciones del sheik, y el 49 por ciento de la instrumental de BlueBay.

Pero la sociedad seguía siendo administrada por José María Muñoz.

El jeque y sus hijos sólo cambiaron de parecer en el ‘caso Al-Thani’, en la cita del 22 de octubre de 2024, tras cuatro años de espera. Los Al-Thani declararon por videoconferencia desde Qatar, desde la Fiscalía Internacional de Doha. Solo respondieron a las preguntas de su abogada y negaron haber cometido ningún tipo de delito.

Esa declaración fue un paso más para cerrar la instrucción del caso. Pero ese paso no llegó hasta febrero de 2024, cuando la jueza dio carpetazo a esa fase del proceso judicial.

Coches de lujos

Antes de eso, se conoció el informe de la Fiscalía, concluyendo que los Al-Thani vaciaron patrimonialmente al Málaga CF en su propio beneficio.

Según el documento del ministerio público, se señalan varias operativas de transferencias y préstamos para la compra de coches, viajes o alquiler de viviendas. Todo ello, disfrazadas contablemente.

De las arcas del club también salió el dinero con el que los Al Thani compraron las acciones de Fernando Puche, expresidente del Málaga.

La vida a todo trapo de los herederos del sheik no era ningún secreto, pero en el informe de la Fiscalía se clarificó que todo ello se pagaba con dinero del Málaga CF.

De hecho, según el mismo documento, recibieron retribuciones de 1.444.738,88 euros como miembros del consejo, algo contrario a los estatutos del club, que recogen que ningún miembro del consejo puede recibir retribuciones salvo dietas.

En el cierre de la instrucción, la jueza metió en el ajo a más responsables de la situación del Málaga CF.

"Esta actividad de enriquecimiento injusto se materializó con la connivencia y necesaria colaboración de quienes ejercieron funciones de dirección en la entidad deportiva: Moayad Shatat, como Vicepresidente Ejecutivo hasta mayo de 2015; Vicente Casado y Manuel Novo, como director general y director general adjunto, hasta finales de 2015; Roberto Cano como director financiero; y Joaquín Jofre como director jurídico".

Hasta junio de 2025, más de un año después, no llegó un nuevo escrito de la Fiscalía con la petición de penas para los acusados. En total, 14 años de cárcel tanto para el sheik como para sus hijos y 8,5 millones de indemnización por responsabilidad civil.

En ese mismo mes, la jueza abrió el juicio oral para la causa contra los Al-Thani.

La jueza instructora indica en la parte dispositiva del auto que también se da por formulada la acusación contra los acusados.

La Fiscalía malagueña en su escrito de acusación ha solicitado catorce años y medio de prisión para cada uno de los miembros de la familia Al-Thani y la inhabilitación para administrar sociedades durante dieciocho años por los delitos continuados de apropiación indebida y administración desleal; así como por otro de imposición de acuerdos abusivos.

El siguiente paso no llegó hasta abril de 2026. Los Al Thani continuaron con la estrategia del primer día de tratar de eludir a la justicia y no tenían, y siguen sin tener, ni procuradores ni abogados para la causa.

Entonces, la Audiencia Provincial de Málaga ordenó a la jueza que emitiera una orden de búsqueda y detención europea (OEDE) de los acusados, algo que la letrada Ruiz González hizo el 6 de julio de 2026 y que ha dado con los huesos de Rakan Al-Thani en una prisión de Munich de forma preventiva hasta que avance el caso.

“Esto demuestra que la orden está bien tramitada”, apunta Paco Valverde.

La justicia alemana ha solicitado una traducción de la OEDE para comprobar si se cumplen los requisitos para ser extraditado y continuar con la solicitud de entrega a España.

Si la justicia alemana lo estima, Valverde no tiene claro en qué momento podría ser entregado Rakan a manos de la justicia española para continuar con el proceso.

Si el juez comprueba que se cumplen los requisitos para una extradición le pregunta: ‘¿quiere usted ser extraditado voluntariamente o se niega?’ Si se niega, hay que celebrar un juicio en Alemania para que el juez compruebe si esos delitos imputados están penados también en Alemania. Pero el tiempo no lo sé. A lo mejor lo extraditan dentro de dos meses, de tres meses, depende de la agenda que tenga el juzgado en Alemania”.

¿Este nuevo escenario para qué sirve? Legalmente es un avance, pero acerca el desenlace. Lo único que puede provocar es que los Al Thani le vean las orejas al lobo comprobando que la justicia, con sus tiempos, funciona, y la OEDE estaba bien tramitada.

Esta detención puede servir de medida de presión contra el jeque Al-Thani, para que termine tirando la toalla y venda el club. Porque esta, según Valverde, aunque el sheik termine entre rejas, es la única solución para poner fin a la situación por la que atraviesa el Málaga CF.

Que Al Thani decida poner fin a todo esto vendiendo sus acciones del club, que siguen siendo suyas aunque entre en la cárcel.

“El proceso penal puede derivar en una resolución que diga que ha cometido un mal ilícito. Y si incluso lo meten en la cárcel, la propiedad sigue siendo suya”, expone Paco Valverde.

¿Por qué no es posible una ampliación de capital?

Desde BlueBay, a través de la instrumental Management Empresarial, se insiste a la jueza en que permita una ampliación de capital para que poder acudir a ella y quedarse con la propiedad del Málaga en caso de que Al Thani no decida participar también.

Pero Paco Valverde explica por qué no es posible este movimiento. "La única solución en su día, era una ampliación de capital para disminuirle el porcentaje de participación. Pero claro, era un momento en el que el Málaga estaba sin un duro y con riesgo de desaparecer. Entonces, ante eso, sí puede solicitar una ampliación de capital y convocar esa junta para ampliar capital".

"Y el que tiene primero el derecho de suscribir esa ampliación de capital son los socios. En este caso Al-Thani. Pero si no lo hace, en segunda instancia, el resto de los socios lo pueden hacer. Y entonces a él le disminuye la participación, y cambia la mayoría”.

Qué pasó, que cuando según Valverde se iba a llevar a cabo dicha ampliación, “llega el CVC”, el “famoso” fondo de inversión que financia la liga, y “le da al Málaga siete y pico millones de euros, ocho millones de euros”.

Entonces, “dice el administrador y la jueza: ‘eh, aquí ya no hay peligro de desaparición económica, por lo tanto, yo no puedo ir a una ampliación de capital para mejorar el estatus del Málaga’”.

Por lo que con esa inversión la administración judicial se debe limitar a mantener al Málaga “vivo”, pero no “a mejorar el estatus”.

“¿En qué situación estamos?”, se pregunta el abogado. “Cuando un club está saneado tiene que ser autosuficiente. Y hasta que a este señor no le dé por vender, no podemos hacer nada”.

¿Tiene la justicia alguna herramienta para quitarle la propiedad del club a los Al-Thani? "No, porque eso sería como una especie de figura de expropiación. La expropiación se da cuando la propiedad privada está en contra de un bien común. Pero en el fútbol ¿qué es ese bien común? ¿Que el Málaga tenga mejores jugadores? Eso no es bien común”.

Ahora, con Rakan en la cárcel, hay que sumar una nueva situación en las empresas de Al-Thani que tampoco cambia nada.

Esta misma semana se celebró una Junta de Accionistas de NAS Spain 2000, en la que representantes de Management Empresarial -BlueBay-, se convirtieron en administradores solidarios, pero los derechos políticos siguen perteneciendo al administrador judicial, por lo que los titulares de la semana solo son eso, titulares.

En medio del ruido, el Málaga, en Primera División, eso sí, sigue envuelto en la maraña en la que lo metió el jeque Al-Thani, de la que todavía está muy lejos de salir.