No se puede adivinar el futuro. Por lo que no se sabe lo que hubiese pasado si el fuera de juego semiautomático hubiera dado validez al gol de Carlos Dotor en el Coliseum que adelantaba al Málaga CF en el descuento de la primera mitad del partido contra el Getafe.
Pero sí hay una certeza. El fuera de juego semiautomático, con el que se juegan todos los partidos de Primera División, no funcionó. Y eso, básicamente, es jugar con otras reglas.
Cuando Alberola Rojas se detuvo para esperar que le dijeran desde la sala VOR, se tardó más de la cuenta. Las imágenes tardaron en salir un rato. Cuando la retransmisión de DAZN volvió tras la publicidad ofreció la toma del fuera de juego. Pero con las primigenias líneas rojas y azules trazadas, sin las gráficas del fuera de juego semiautomático.
Según ese sistema que ya parece rústico, Dotor tenía la rótula por delante de Andrés García. Para el que se lo quiera creer.
Es lo que dijo también Funes en la sala de prensa, que habría que creerse la decisión adoptada por Alberola Rojas.
En un fútbol a merced de la tecnología, con árbitros con pinganillo y un sistema electrónico colgado a sus espaldas, hay que jugar con las mismas normas para todos. Y si falla, se tiene que parar el partido.
Ahora está por ver cómo actúa el Málaga CF después del escándalo del Coliseum, porque es un escándalo que te anulen un gol y no tengas el mismo 'derecho de defensa' que el resto de equipos.
Hay tres semanas de parón por las selecciones nacionales, tiempo de sobra para recomponer al equipo y darle una versión competitiva que le sirva para conquistar puntos en Primera División y pelear por la permanencia.
Pero también para pedir explicaciones a LaLiga, porque el Málaga no solo tiene que competir en el césped, también en los despachos, alzar la voz, porque ya que desde la administración judicial que tiene maniatada al club se cumple a rajatabla con la patronal de Tebas, eso debe ser recíproco.
