"Nos van a ver volver", canta, canta y canta la afición del Málaga CF. Pues ha llegado el momento. Faltan solo 90, o 120, minutos para que el equipo blanquiazul vuelva a Primera División. Tendrá que pelearlo, y sufrirlo. Como todo lo que se ha sufrido hasta ahora. Pero "los niños" de Funes tienen en sus botas, en su descaro, en su inmadurez, en su valentía, en su determinación, devolver a la flor de la Costa del Sol a lo más alto.
El Málaga CF visita a la UD Almería este sábado 20 de junio a las 21:00 horas en el UD Almería Stadium con el arbitraje del colegiado aragonés Muñiz Muñoz. Los de Funes tienen que ganar el partido para ascender a Primera División y a los locales les valdría el empate después de la prórroga. A grandes rasgos, esta es la presentación del partido. Pero este partido es mucho más.
Son ocho años de espera para volver a Primera División. Descenso, vídeo sexual de un entrenador que acaba destituido, robo a mano armada al club que lo deja al borde de la desaparición, seis años de administración judicial, sanción para jugar con 18 fichas, covid-19, descenso a Primera RFEF, milagro en Tarragona y el surgimiento de un movimiento malaguista nunca visto. Todo eso ha habido que pasar para estar hoy aquí.
El Málaga CF es el mejor equipo de Segunda División desde la llegada de Funes al banquillo. Esa es su carta de presentación. Llega al partido con todos los efectivos salvo los descartados hasta el próximo curso. Haitam llega a tiempo para la cita. Ya hizo diana en el UDA Stadium en el partido de liga. Einar, Dorrio, Juanpe, Moussa y Luismi son los que no están.
Un Funes inconformista en la previa ha trabajado todos los escenarios posibles durante el partido. Con actores principales y secundarios. Seguirá apostando por el talento de los suyos frente a la superioridad física del Almería, un proyecto construido para el ascenso directo y que se quedó el primero en la cola de la discoteca para vivir la fiesta. "Cuando jugamos allí yo pensé que ellos iban a ser uno de los equipos que iban a subir a Primera", trasladó Funes un poquito más de presión.
El Almería también tiene a todos sus hombres. Y ese todos es mucho, con Arribas, Embarba, Baptistao, Melamed, Miguel o Morci. Un batallón de artillería que tendrán que frenar los Izan, Murillo, Montero o Alfonso.
"Nosotros estamos tranquilos", le decía a la prensa uno de los bastiones de este equipo cuando abandonaba La Rosaleda después del último entrenamiento.
Toda Málaga, nunca mejor dicho, está de los nervios. Parte de esa Málaga estará en Almería. Sólo 300 con entradas, miles sin ella pero con la fe intacta. El equipo partió este viernes empujado por una marea humana en los alrededores de La Rosaleda. Hoy recibirán el mismo aliento o más en Almería. La ciudad está desbordada de malaguismo. Como nunca lo estuvo.
Si están leyendo esta previa antes de salir de la cama, pónganse los calzoncillos de la suerte, la camiseta blanquiazul que tengan invicta en el armario, desayunen lo mismo que el día de Tarragona, vayan al Cautivo si tienen que ir, o a la parroquia del barrio, tomen el aperitivo siguiendo la misma rutina, manden el mismo mensaje de siempre al contacto de siempre, siéntense en el mismo sitio del sofá en el que ven los partidos... Hagan que todo cuadre, como sea. Tempus Fugit. Y el día de hoy sólo dura noventa minutos. O una eternidad, quién sabe. Disfrútenlo.
El Málaga quiere ir a Primera. Y a Primera se va por Almería.
