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Las claves

No hay quien frene al Málaga de Funes. Gana de todas las maneras. Con el balón, con zarpazos, cuando sufre y cuando no. Y en Gijón regresó de las vacaciones de Navidad para firmar un 1-3 con muchas versiones y una realidad, tres puntos más y tres victorias consecutivas.

A lomos de un Chupe estelar, en su mejor partido de blanquiazul, el Málaga aprovechó sus momentos en el choque y, además, evitó un sufrimiento final beneficiado por una acción imprudente de Brian Oliván, que dejó a los suyos con diez cuando habían recortado el 0-2 con el que mandaban los de Funes.

Además de Chupe, Larrubia dirigió la orquesta desde la derecha y Rafita, de lateral postizo, se marcó un partidazo tremendo. Son 29 puntos a falta de una jornada para que finalice la primera vuelta y la sensación de que las ideas están muy claras.

La nota preocupante la puso Larrubia, que se retiró cojeando tras la entrada de Oliván.

Funes agitó más de lo esperado el árbol para formar el once. Para el lateral izquierdo eligió a Rafita, a Ochoa lo puso por delante en detrimento de Joaquín y reservó a Dani Lorenzo para apostar por dos delanteros, Niño y Chupe.

El cordobés avisó a los cuatro minutos de partido con un remate en una segunda jugada. Recogió la pelota dentro del área, escorado a la derecha y sacó un disparo al palo corto que obligó a Yánez a mandarla a córner.

Luego, el delantero fue salpimentando el juego de muchas acciones de calidad, ofensivas y defensivas.

El Málaga salió bien al partido, llevando el juego al campo local en los primeros diez minutos, manteniendo la pelota.

Rafita resolvió la incomodidad de jugar a pierna cambiada en el lateral izquierdo. Ochoa se mostró errático y se notaba que faltaba un hombre en el centro del campo.

A partir del cuarto de hora, el Sporting se fue haciendo con el control de la pelota y, sobre todo, hizo efectiva su presión en todo el campo robando rápido el balón.

Gaspar tuvo un escarceo en el área dejando atrás a Puga y sacando un disparo con la zurda que se fue alto.

Los minutos avanzaban y el Sporting fue cercando el área de Alfonso que, sin embargo, no tuvo que realizar ninguna parada. Esa fue la tónica hasta el minuto 35, cuando se habían igualado algo las fuerzas.

Ahí Larrubia bajó a ayudar a Murillo en la salida del balón. Después el '10' se apoyó en Puga para zafarse de la presión local y enfiló el área. Tenía opciones para dejarla atrás pero decidió encarar y driblar.

Se fue y, ahora sí, desde la línea de fondo, la puso atrás para Chupe, que abrió el ángulo con su pie izquierdo para mandarla a la otra esquina, lejos de Yáñez y adelantar al Málaga.

De ahí hasta el 45 el Málaga manejó los tiempos, pero dos pérdidas en los últimos instantes casi le cuestan un disgusto. Primero Ochoa y después Larrubia se relajaron con la pelota. Pero el Málaga llegó al descanso por delante.

Otro zarpazo tras el descanso

Y no tardó en encarrilar el choque. El Sporting salió a por el empate pero lo que llegó fue el segundo del Málaga.

Antes, Morilla anuló un gol del Sporting por falta previa a Murillo de Otero dentro del área. Herrero no había tocado el balón.

Y en el 58' Izan Merino metió la puntita de la bota para robarle el balón a Dubasin cuando iba a fusilar a Herrero. Los locales se quedaron reclamando penalti y lo que llegó fue otro zarpazo malaguista.

Yáñez salió fuera del área algo desubicado, la defensa despejó como pudo la contra y Ochoa abrió a la izquierda para Chupe. El cordobés se acomodó el disparo y Yáñez repelió. Niño metió la punta de la bota, pero dirigiendo el balón, que entró llorando, casi pidiendo permiso.

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Quedaba media hora por delante y ahora sí el Sporting se fue a por todas, pero fue el Málaga el que lo pudo matar. Otra acción de muchos quilates de Chupe, ganándole la partida a Curbelo y quedándose solo delante de Yáñez.

El '9' fue generoso y se la dio a Dotor, que lo llevaba al lado. El centrocampista intentó picársela a Yáñez, que adivinó las intenciones.

Y como las máximas en el fútbol muchas veces se cumplen, al Málaga se le complicó el partido en el 81', después de manejar muy bien el resultado durante muchos minutos.

Un penalti de los del fútbol moderno permitió a los locales recortar distancias. Un balón cayó llovido al área con Einar forcejeando con Dubasin. El central levantó las manos para no hacer penalti y la pelota le dio en el codo, separado del cuerpo con las manos arriba.

Otero fusiló a Herrero y se preveía tormenta. Pero Brian Oliván, recién fichado, se pasó de rosca para llevarse por delante a Larrubia y ver la roja tras una corrección del VAR. Eso mató al Sporting y el Málaga olió la sangre.

Esta vez con el juego directo. Balón largo de Herrero, Chupe la peleó por arriba y Curbelo con la coronilla dejó sólo a Lobete delante de Yánez. El vasco definió con tranquilidad y lanzó la camiseta al viento en la celebración. Era el 87' y el choque murió.

El Málaga durmió la pelota todo lo que pudo y sólo algún ramalazo del Sporting inquietó a Herrero, pero los de Borja Jiménez habían bajado los brazos. Los de Funes los levantaron en el minuto 100, cuando se llegó al final del partido. El Málaga está en estado de gracia.