Rubén Castro con el martillo y el bisturí. Lago Junior con el látigo. Lo que se imaginaba en verano, llegó en febrero, tras 28 jornadas. Demasiado tarde, con el Málaga CF con el agua al cuello y el horizonte todavía muy oscuro, porque lo sigue estando. Pero lo que se vio en La Rosaleda en la noche del lunes, con la Málaga deportiva de fiesta por el título de la Copa del Rey del Unicaja, puede ser un punto de inflexión para empezar a arreglar el desaguisado de temporada que llevan los blanquiazules. El Málaga se impuso 3-0 al Zaragoza, mostró algunas carencias, pero por fin llegó la victoria que merecía la afición. Llueve menos en Martiricos

De la mano de un Sergio Pellicer que tuvo una buena lectura del partido (inevitable acordarse de Ibon Navarro), el Málaga soltó amarras para firmar una victoria balsámica con varios nombres propios, que con su actuación de este lunes ayudan al Málaga a mirar con optimismo el futuro inmediato y muestran el camino que hay que seguir para lograr una permanencia. Entre ellos, Rubén Castro, que se convierte en el máximo goleador español en la historia de la Liga entre Primera y Segunda División. 

Con estos tres puntos y esta imagen, la permanencia parece más factible, y además se mete en el lío al Real Zaragoza, que no termina de despegarse de la zona de peligro. 

Pellicer tocó lo justo, a pesar de la derrota en Albacete, para buscar su primera victoria en su segunda etapa en el Málaga. Juande entró por Andrés Caro en el centro de la zaga. Genaro suplió al sancionado Luis Muñoz y Fran Villalba entró por Loren Zúñiga. La novedad llegó en la ubicación de Alfred N'Diaye, adelantado en la presión al rival y más liberado con Genaro ocupando el pivote. Por lo demás, Pellicer siguió apostando por Delmás y Cristian en los laterales, Ramalho fijo en el centro de la zaga, Lago Junior y Febas en las bandas y Fran Sol arriba. Rubén Castro, de nuevo suplente, saldría para arreglarlo. El recuperado Escassi esperó desde el banquillo. 

Salió el Málaga decidido, apretando arriba, pero la primera llegó desde la pizarra. Delmás la puso al segundo palo donde llegó Genaro, solo como la una, para pegarle al aire. Los detalles siempre jugando en contra del Málaga. 

Poco más tarde la tuvo Fran Villalba, con un pase a la espalda de la zaga maña que el valenciano recogió dentro del área escorado a la derecha, fue buscando el tiro a trompicones hasta que lo encontró. Jair se tiró con todo para evitarlo. Hacía el Málaga daño buscándole las cosquillas a Jair y Nieto por la zona derecha del ataque. 

Pero con el Zaragoza lejos de Yáñez, el juego blanquiazul no fluía en ataque. Lo intentaba el Málaga más por la izquierda, con Febas y Cristian participando sin romper líneas. Eso permitió a los de Fran Escribá dar un paso adelante en el último tramo de la primera mitad. Bebé era la principal amenaza, y cuando encaró a Delmás se olía el peligro. Un desborde y un balón atrás que se cruzó por todo el área mostró un grieta y lo intentó más veces el brasileño, también sacando su cañón. 

Pero el Málaga, de este curso, tenía que ser el Málaga. Y en los últimos minutos Genaro llegó para recuperar un balón y dársela atrás a Yáñez sin mirar y sin potencia. Giuliano Simeone, poco activo en toda la noche, se adelantó al portero blanquiazul y cuando el desenlace parecía el peor apareció Ramalho para mandarla a córner. Lo siguió un doble remate del Zaragoza antes de finalizar la primera mitad con el susto en el cuerpo. 

Pellicer metió mano en el descanso y dejó en la caseta a N'Diaye para darle entrada a Rubén Castro. Entró para hacer historia. Tardó diez minutos. Tras alguna llegada peligrosa del Zaragoza, Delmás y Lago Junior trenzaron una jugada por la derecha. El lateral le puso pausa y se la dio atrás a Fran Villalba, en una buena versión, que la puso con la intención al segundo palo donde Rubén Castro estaba agazapado detrás de Larrazábal, que se confió y cuando se giró el canario ya se celebraba el gol que lo igualaba con Enrique Castro Quini. El Málaga por delante en el marcador. 

A los diez minutos, después de un amago de reacción del Zaragoza, Escassi y Gallar cogieron los sitios de Fran Sol y Villalba. Más equilibrio con el paleño igualándose a Genaro, que había dejado otra mala entrega atrás. 

En una contra Delmás se la dio a Rubén Castro, que falló en el control que lo podría haber dejado solo delante de Cristian Álvarez. Pero el canario se giró, cogió el balón y se lo dio a Lago Junior en la frontal, que tenía la comba que después hizo la pelota en la cabeza. El disparo fue cogiendo la rosca justa para alejarse del portero maño y ayudarse del palo para llevar la tranquilidad a La Rosaleda. Ya lleva tres goles de blanquiazul. Este, golazo. 

Con un cuarto de hora por delante, el Málaga supo maniatar el partido hasta el final, cuanod un pase filtrado por Gallar a la espalda de la defensa lo recogió Rubén Castro para picársela a Cristian Álvarez y escribir con letras de oro su nombre en la historia del fútbol español. Ya es el máximo goleador de la historia de la Liga entre Primera y Segunda con 285 goles, siete con la camiseta del Málaga, los de la noche del lunes en La Rosaleda, que entonaba el 'Sí se puede', saben a gloria. 

Ficha técnica:



3 - Málaga: Rubén Yáñez; Delmás, Ramalho, Juande, Cristian (Javi Jiménez, min.77); Lago Junior (Appiah, min.88), Ndiaye (Rubén Castro, min.46), Genaro, Febas; Fran Villalba (Gallar, min.65) y Fran Sol (Escassi, min.65).



0 - Zaragoza: Cristian Álvarez; Larra (Fran Gámez, min.64), Lluis López, Jair, Nieto; Bermejo (Puche, min.64), Francho, Alarcón (Manu Molina, min.77), Bebé; Vada (Pau Sans, m.77) y Giuliano (Makhtar, min.82).



Goles: 1-0, min.56: Rubén Castro. 2-0, min.75: Lago Junior. 3-0, min.82: Rubén Castro.



Árbitro: Gorostegui Fernández (Comité Vasco). Amonestó a los visitantes Larra (min.19) y Giuliano (min.80).



Incidencias: partido de la jornada 28 de LaLiga SmarBant disputado en el Estadio de La Rosaleda ante 16.164 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el reciente fallecimiento del que fuera entrenador del Málaga Marcos Alonso y del ex jugador Cristian Atsu, además de las víctimas por el terremoto de Turquía y Siria.

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